El desperfecto
Julia Márquez
Los bordes entre la sensatez y lo desquiciado, entre lo bueno y lo malo o entre lo inocente y lo culpable, son tratados con una brillante ironía en un juicio que no está atado a los rigores de los códigos y los procedimientos legales en el libro El Desperfecto de Freidrich Dürrenmatt, que narra de una manera brillante la historia de un juicio a un ciudadano común, llamado Alfredo Trams. El se descubre a sí mismo culpable de un crimen no planificado en los terrenos de la conciencia, en un encuentro fortuito con un grupo de abogados jubilados, que invitan al desprevenido personaje a jugar a ser procesado.
El Desperfecto utiliza la ironía para dramatizar algunas dificultades que están intrínsecas cuando se trata de columpiar la balanza entre lo justo y lo injusto. En este caso se trata de una abstracción intelectual magistralmente planteada en la temática. Pero si nos ubicamos en un escenario real como el venezolano vemos que la ya de por si compleja tarea de juzgar y procesar se ve obstaculizada por algunos aspectos que hacen más hoscos estos procedimientos. Entre ellos podemos mencionar la falta de transparencia de los procesos, los mecanismos de selección de los jueces, el retardo de las sentencias en estos momentos hay más de 2 mil expedientes atornillados , una dramática situación carcelaria y el germen de la corrupción que se sabe ha contaminado gravemente a sector.
Es por eso que no podemos dejar de mencionar un interés que nos parece loable por parte de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) cuando plantea la necesidad de llevar a cabo la reorganización del Poder Judicial. En este sentido, la ANC designará una Comisión de Emergencia Judicial (CEJ), con la finalidad de proponer a la ANC las medidas necesarias para la reorganización de ese poder. Esta comisión estará integrada por 9 miembros, de los cuales 4 serán constituyentes, un representante de la Corte Suprema de Justicia, un representante del Consejo de la Judicatura, más tres representantes electos fuera del seno de la Asamblea. Este proyecto de reorganización explica en su artículo primero que se ha decretado "a los fines de dignificar la función judicial, devolver la credibilidad del pueblo en el sistema de justicia, asegurar el ejercicio efectivo de las garantías procesales y acelerar y dotar de transparencia los procesos judiciales garantizando la independencia y la autonomía de los jueces propia del Estado de Derecho democrático".
Más allá de la polémica sobre si debería ser la CEJ o el CSJ la instancia que dirija el proceso, cabe decir que es fundamental que se tomen medidas por mucho tiempo postergadas para solucionar algunos de los aspectos que hoy empañan penosamente el funcionamiento de la justicia. Aquella dama blanca con una venda en los ojos representa la imparcialidad ya de por si bastante difícil - en la toma de decisiones y no por el contrario la corruptela, la morosidad y pare usted de contar hechos que podemos encontrar en nuestro sistema. Dürrenmatt refleja muy bien lo difícil que es delimitar los límites sobre lo correcto y lo incorrecto o sobre la culpabilidad o el castigo en el ser humano. Pero cuando se trata del sistema judicial venezolano hablamos de una problemática demasiado pantanosa como para seguir postergando soluciones. Sin un sistema judicial que funcione de manera organizada, eficaz y transparente es bastante difícil trascender de lo que fue esa hoy tan criticada Venezuela de los últimos cuarenta años. De hecho ya no somos esa Venezuela saudita hoy somos una nación empobrecida, pero con abundantes recursos en espera de que más allá de los ideales, la promesas incumplidas y las responsabilidades postergadas, podamos concretar un mejor futuro para todos.