A tu salud papá: brindemos con Prozac

Daniela Francis

1 de junio

Nuevamente llegó el mes de junio, tu mes papá, todavía recuerdo como si fuera ayer la época en la que estabas en la casa y me tiraba encima de ti mientras te felicitaba por el día del padre. Desde aquí, en mi ventana, veo pasar algunos niños rozagantes, felices y sonrientes, agarrados de las manos de sus papás; y no sé si peco de subjetivo, pero me parecen sortarias criaturitas en vías de extinción.

Te cuento que el bar del barrio sigue tal cual lo dejaste, bueno el público de la señora Rosario ha cambiado un poco, pues muchos hombres como tu también han preferido optar por su libre albedrío, así que ahora las mujeres son mayoría en el bar, si las vieras, se reúnen en grupos y ríen a carcajadas, parecieran sentirse acompañadas recordando los ya casi olvidados momentos en los que tuvieron episodios orgásmicos junto a sus hombres.

De todas las mujeres que frecuentan el bar, la que siempre se queda hasta más tarde es la mamá de Chuito, bueno eso es lo que me cuenta Eloíza; a la pobre mamá de Chuito y que la tienen que botar siempre del bar a las cinco de la mañana, y no sólo eso, sino que la tienen que sacar a rastras de allí, pues ya al amanecer la inconsciencia se apodera de ella; la pobre, no termina de superar lo de Chuito.

Me cuenta Eloíza que las malas lenguas del barrio cuchichean que al papá de Chuito lo van a sacar de la cárcel en estos días, porque le pagó un dineral a unos policías para que lo soltaran de allí... parece que sale la semana que viene, la mamá de Chuito está muy asustada, teme terminar como su hijo.

Hoy vino Eloíza a visitarme, me trajo galletas de mantequilla, ojalá la hubieras podido conocer papá, es una muchacha encantadora y seguramente te hubieran gustado sus piernas, y bueno, lo chévere es que estudia y me está animando para que cuando me den de alta me inscriba en una escuela del barrio en la que dan clases de primaria para adultos, aunque te confieso que a mí me da un poco de vergüenza estar sentado ahí en un pupitre como un muchachito pequeño, pero que se le hace; a lo que uno es capaz de llegar por unos lindos ojos y unas lindas piernas.

7 de junio

Tenía una semana sin ver a Eloíza, hasta que por fin vino hoy a visitarme, pero en vez de galleticas de mantequilla trajo entre sus manos un pañuelo húmedo, y no pude ver sus lindas piernas, pues el vestido negro largo que tenía puesto las escondía... que cosas papá... la mamá de Chuito... Eloíza me cuenta que los médicos forenses dijeron que tuvo múltiples fracturas y contusiones; están haciendo una "vaca" en el barrio para velarla en una funeraria popular.

8 de junio

Hoy viene el médico a chequearme nuevamente, aquí las cosas son un poco desorganizadas, casi siempre viene un doctor distinto y vuelven a preguntarme lo mismo, a veces me provoca grabar un cassette para así echar el cuento sólo una vez más... oye no es ni mala idea... play, record, acción...

"Cursaba primer grado, al igual que todos los días me aproximaba al rancho, pero ese mediodía, encontré a mi mamá tirada en el piso, con la cara hinchada de tanto llorar. Cuando corrí al cuarto a buscar a mi papá, y mientras el corazón quería salirse de mi pecho yo revisaba cada rincón pero fue inútil, no había ni un solo rastro de él, corrí nuevamente hacia mamá, y me dio un apretón tan duro que casi me asfixia, ella lloró, gritó, gimió y sollozó como una niña pequeña hasta que cedió extenuada al cansancio; más nunca volvimos a saber de papá..." (...) " pasaron los años..." (...) " bipolar, maníaco depresivo...".

13 de junio

Ahí está ora vez el doctor como un muñequito de torta con su carpeta en la mano, por fin vienen a verme, el miércoles pasado me dejaron esperando; para variar es otro médico diferente, antes de que comience su interrogatorio insufrible pulso el "play" del pequeño y viejo reproductor que tengo al lado antes de verme obligado a responder por mi propia boca todas sus preguntas; el doctor me arruga la cara, creo que presume lo que pretendo, me dice que no tiene tiempo para eso, entonces le insisto en que lo oiga, "aunque sea una parte"- le digo- adelanto el cassette hasta la frase final "... Intento de suicido, paciente bipolar, maníaco depresivo".

20 de junio

Hoy vino el mismo doctor de la semana pasada, parece que no le gusta mi estado, estoy muy preocupado y sobretodo deprimido, tengo 13 días exactos sin ver a Eloíza, creo que ahora si voy a perder por completo la razón.

24 de junio

Se lo tuve que sacar con cucharilla , mi mamá la vio manoseándose con otro, dicen en el barrio que Eloíza no entiende muy bien eso de bipolar y que le asusta mucho... parece que le comentó a Lila que no se ve arrejuntada con un tipo al que le patine el coco y que lo de las galleticas de mantequilla por un tiempo había sido por lástima.

27 de junio Cada vez que voy al baño, veo a través de la rendijita de la puerta de un consultorio que queda entreabierto, un pedazo amarillento de periódico- pegado a un corcho que está en la pared- el cual dice "... Dadme los siete primeros años de un niño y quédate con el resto. Yo te sabré decir cómo es el hombre...", RUDYARD KIPLING.

No sé quien cuernos era el tal Kipling, ni sé cuando podré salir de aquí, lo único seguro en mi destino pareciera ser esa pastilla que me trae la enfermera todas las noches, al principio cuando no me la quería tomar, la muchacha me convencía diciéndome que esa pastilla también la tomaban muchas señoras ricas e "hijitos de papá", que era muy utilizada en la high society, que fuera buenito, que me la tomara, además – decía- tiene un bonito nombre; un nombre como de perrito amaestrado, se llama Prozac.

Así que aquí estamos Prozac, un vaso de agua y yo; entonces como diría un cantante ya fallecido "El show debe continuar"... ¡ A tu salud papá! ¡Felicidades en tu día! – aunque creo que ya fue – pero no importa; brindemos, brindemos, brindemos, brindemos con Prozac y ¡ A tu salud!, A tu salud papá... papá...

danielaf@analitica.com