Habla uno de los chavistas civiles más importantes
Hermann Escarrá es jurista y profesor de derecho constitucional en la Universidad Católica Andrés Bello de Caracas. Apoyó la candidatura del presidente Hugo Chávez, dándole cuerpo a su oferta electoral de cambiar la Carta Magna que ahora se discute en la Asamblea Nacional Constituyente.
En las elecciones del 25 de julio fue el cuarto candidato más votado del Polo Patriótico, que es la fuerza dominante (93 por ciento) del oficialismo. Su voz tiene peso a la hora de orientar las decisiones y se perfila como la cara sensata y ponderada de los constituyentistas.
SEMANA: El anuncio del gobierno de Chávez de reunirse con la guerrilla en Venezuela ha creado alarma en Colombia.
Hermann Escarrá: Yo no estoy de acuerdo con esas declaraciones en las que se ha señalado que se van a producir entrevistas y reuniones con la guerrilla.
SEMANA: ¿Qué le parece la declaración del canciller José Vicente Rangel de reunirse con los que tienen el poder?
H.E.: Tampoco estoy de acuerdo porque eso sería darle un estatus de beligerancia que la comunidad internacional no quiere darle a la guerrilla, como es lógico. También sería violentar el sistema interamericano. Y si se trata de una política de Estado, lo que normalmente caracteriza a las políticas de Estado es el consenso y la prudencia de una nación, entonces las políticas son más contingentes y coyunturales, en consecuencia me parece que tampoco es el diseño de una política de Estado porque no ha sido objeto de consulta a todos los sectores de la nación, sino que se trata de una opinión de alto gobierno, pero que nosotros percibimos como equivocada en su contenido.
SEMANA: ¿Por qué es equivocada?
H.E.: Entre otras razones porque la búsqueda de la paz para Colombia, que es la paz para Venezuela, y que es la paz para el continente y el propio sistema interamericano, no puede ser mediante el establecimiento de un diálogo con un interlocutor que está deslegitimado, que no es producto de la voluntad popular y que además utiliza mecanismos que no son propios del sistema interamericano.
SEMANA: ¿Qué estaría violando el gobierno venezolano en un diálogo con la guerrilla?
H.E.: Podría estarse violando el protocolo de Washington en relación con la protección de los sistemas democráticos representativos.
SEMANA: La opinión pública colombiana está desconcertada con la postura oficial venezolana.
H.E.: Sí, eso es extremadamente grave
SEMANA: ¿Es como desconocer al poder constituido en Colombia?
H.E.: Claro, y se trata además de un Estado que forma parte del sistema interamericano, de la OEA, de la ONU. También porque tiene que ver con la política interna de Colombia y no nos corresponde a nosotros estar alterando las decisiones internas de otros países.
SEMANA: ¿Es una intromisión?
H.E.: Sí, pero además hay un elemento adicional. Yo entiendo la buena fe en el sentido de que fue una frase no muy feliz del canciller Rangel, de carácter espontáneo, pero las implicaciones no sólo son internacionales, no olvidemos que una de las grandes vulnerabilidades que tienen los dos países es lo que se ha dado en llamar la narcoguerrilla, es decir, la vinculación del ejército irregular o de los frentes guerrilleros con todo lo que es el narcotráfico, que convirtió a Venezuela de un país puente a un país de inversión. Eso es una vulnerabilidad incluso para la propia seguridad del Estado venezolano, amén de la violación de algunos aspectos que tienen que ver con el sistema internacional.
SEMANA: ¿Esa vinculación podría perjudicar al presidente Chávez, que se ha mostrado tan benevolente con la guerrilla?
H.E.: Sí. Esa es una política que tiene que revisarse. La política externa venezolana y ahora con esta situación de las relaciones con Colombia tienen que revisarse y hacerse con gran sinceridad entre los dos presidentes: Pastrana y Chávez. La posición de un presidente tiene que ser la de establecer un diálogo bilateral con el presidente que eligieron los colombianos para intentar ir resolviendo todos estos problemas.
SEMANA: ¿Está cayendo Chávez en el juego de la guerrilla o en alguna trampa que le están poniendo?
H.E.: Puede ser. No estoy seguro de si ha caído en el juego, pero sí podría ser parte de una estrategia muy hábil de la guerrilla buscándolo a él como protagonista de un diálogo, para entonces vulnerar aún más los poderes constituidos en Colombia.
SEMANA: ¿La actuación de la guerrilla ha demostrado que no se puede confiar en ella?
H.E.: No se puede confiar porque vea lo que ocurrió después que Pastrana, que con gran valentía y audacia, les abrió el proceso de paz.
SEMANA: ¿Qué opina de la crítica de que Pastrana estaba dando demasiadas concesiones a la guerrilla?
H.E.: Algunos llegamos a percibir eso, aunque también percibí un gran coraje y valentía por parte de Pastrana. Y qué ocurrió, la respuesta fue el secuestro colectivo en la iglesia y otros atentados.
SEMANA: ¿Y la zona de despeje donde se duplicó el cultivo de drogas?
H.E.: Eso es extremadamente grave, y lo otro es que también se olvida que sectores guerrilleros lo que quieren es crear un Estado dentro de Colombia pero que además tienen parte del territorio venezolano, de acuerdo con las informaciones que nosotros manejamos.
SEMANA: En la hipótesis de que se intensifique la ofensiva guerrillera y se traslade a Venezuela, ¿qué debería hacer el gobierno de Chávez?
H.E.: Esa no es una hipótesis inviable. Eso puede ocurrir y entonces el gobierno venezolano se vería en la obligación de responder en términos de defensa nacional. Entonces no puede hacerlo a través del diálogo con la guerrilla porque ya hemos visto lo que el diálogo ha traído al presidente Pastrana.
SEMANA: ¿Crea desconfianza cuando Chávez dice que no necesita autorización para hablar con la guerrilla?
H.E.: Por supuesto. La idea fundamental es que nuestros países marchen hacia la integración. Pienso que hay que revisar esa política, esas declaraciones y lo que hay que procurar es acentuar el diálogo con Colombia.
SEMANA: ¿El diálogo institucional?
H.E.: Fundamentalmente el diálogo institucional. Si hay alguna política de Estado que tiene que desarrollar el gobierno venezolano es casualmente el diálogo institucional. No con grupos subversivos porque sería darles un estatus internacional que va a vulnerar no sólo las relaciones de los dos países sino, insisto, el sistema interamericano.
SEMANA: ¿Y qué dice de la propuesta constitucional de Chávez de declarar nulos los tratados y laudos que lesionen la soberanía e integridad territorial?
H.E.: Allí hubo una mala redacción.
SEMANA: ¿Cómo así?
H.E.: Se debió decir que el territorio es intangible una vez resueltos los problemas jurídicos que están planteados por Venezuela.
SEMANA: ¿Lo único pendiente con Colombia es la delimitación de aguas marinas y submarinas?
H.E.: Las áreas marinas y submarinas con Colombia y el Esequibo con Guyana.
SEMANA: ¿Qué opina de la confusión creada?
H.E.: La redacción del artículo no es la mejor porque tiende a interpretarse como si estuviera violando los tratados de Viena, que es de donde nace todo el derecho de los tratados internacionales.
SEMANA: ¿Es un cheque en blanco para futuros reclamos?
H.E.: No creo. Aquí la Asamblea Constituyente al final o va a reformarlo y mejorar su redacción o va a ser sustituido, pero en ningún caso va a quedar como está ahora en el proyecto presentado por el presidente.
SEMANA: En lo económico la contraparte de ese artículo territorial, como anular los contratos financieros internacionales ¿también crea incertidumbre y perjudica la integración?
H.E.: Sí, sobre todo en la inversión extranjera. Por ello el Ejecutivo o la Asamblea tienen que producir un decreto de protección a las inversiones extranjeras porque eso generó inmediatamente incertidumbre y mucha desconfianza.
SEMANA: ¿Una desbandada de los capitales?
H.E.: Así es. Está afectando mucho más la situación económica y social, que de por sí es grave y explosiva.
SEMANA: ¿Es inconveniente incluir ese artículo en la nueva Constitución?
H.E.: Es una norma inconveniente en una Constitución.
SEMANA: ¿Y la soberanía económica nacional siempre estará limitada por los organismos internacionales como la OMC?
H.E.: Claro. Yo entiendo que lo que se quiere es proteger al sistema financiero venezolano pero eso es una política de gobierno y no una norma constitucional. Hay que diferenciar.
Revista Semana de Colombia
Agosto 16 de 1999