¿Qué será lo que quiere Chávez?
Preocupación ante las posiciones del presidente venezolano frente a Colombia en la Constituyente y en cuanto al diálogo con la guerrilla.
LAS CONVERSACIONES se tienen con quien tiene el poder en Colombia". Somos soberanos y podemos reunirnos con quien nos dé la gana en Venezuela". Esas altisonantes palabras, referidas a la decisión de negociar directamente con las Farc, no hubieran producido tanta preocupación en Colombia si hubieran sido dichas por el presidente venezolano Hugo Chávez Frías. Lo que inquietó a muchos es que provinieron de su canciller, José Vicente Rangel, quien hasta entonces había jugado un papel tranquilizador (si bien ambiguo) ante los desafueros verbales de su jefe.
Esta vez Rangel fue más allá de Chávez, lo que hace pensar que detrás de la pirotecnia verbal hay una estrategia cuidadosamente diseñada. Y la mesurada respuesta del canciller colombiano, Guillermo Fernández de Soto no sirvió para dilucidar qué persigue el comandante frente a Colombia.
El dardo de las negociaciones directas con la guerrilla nació del extraño final del secuestro del Cessna de la empresa venezolana Avior. Mientras las autoridades colombianas aseguraban que el secuestro había sido obra de las Farc las venezolanas se empeñaban en creerle al grupo guerrillero su curiosa historia, según la cual sus efectivos se habían encontrado el avión por casualidad en tierra y habían decidido devolverlo en un acto de buena voluntad.
Esa versión sirvió de pretexto a Chávez para anunciar su deseo de negociar con las Farc con el argumento de que es su obligación promover la seguridad de sus territorios fronterizos. Sea como fuere, con una justificación tan pobre el comandante venezolano y los comandantes guerrilleros colombianos intercambiaron expresiones que sonaron demasiado amistosas. Y el negocio resultó bueno para ambos: Chávez pudo mostrar que controla la violencia y los secuestros en sus territorios fronterizos y las Farc consiguieron un nuevo triunfo en su camino hacia el reconocimiento de su estatus de beligerancia.
Extraña coincidencia
Esa situación se presentó pocos días después de que Chávez presentara a la Asamblea Constituyente, entre otras normas, una que plantea el desconocimiento de los tratados, laudos arbitrales, pactos o concesiones que pudieran desconocer o disminuir la soberanía e integridad territorial de Venezuela.
Como dijo a SEMANA un analista que prefirió mantener su nombre en reserva, "el presidente venezolano le creó un problema insoluble al gobierno de Colombia al poner en entredicho sus tratados, porque eso coloca al país ante la obligación de reforzar militarmente sus fronteras. Lo cual en la práctica es la creación de un segundo frente que Colombia no puede manejar ni en equipos militares ni en material humano".
Las manifestaciones de Chávez sobre la validez de los tratados no sólo fue criticada en Colombia. De hecho, una ronda de reflexión llevada a cabo hace algunos días en la cancillería de Caracas mostró que los diplomáticos profesionales prefieren continuar el desarrollo de las relaciones con Colombia por las comisiones establecidas hasta ahora. Elsa Cardozo Da Silva, profesora de relaciones internacionales y política exterior en la Universidad Central de Venezuela, dijo a SEMANA en esa ciudad que "la verdad es que la propuesta del presidente no tiene ni pies ni cabeza pues es contra corriente de los principios jurídicos internacionales. Transmite un mensaje negativo, de inseguridad y desconfianza porque un país que proclama eso no es de fiar. Lo único pendiente con Colombia es la delimitación de aguas marinas y submarinas y con Guyana lo del Esequibo. Pero yo creo que se impondrá el sentido común y Chávez desistirá de su intención".
Sea como fuere, la coincidencia entre la anunciada interlocución con la guerrilla y la amenaza contra los tratados y laudos limítrofes no podía pasar inadvertida. De ahí que ahora los analistas colombianos intenten dilucidar el verdadero objetivo de Chávez frente a Colombia.
Teorías
Al respecto se manejan varias hipótesis. La tradicional sostiene que para Chávez el tema de Colombia es el clásico 'Plan B' de muchos gobernantes de Venezuela. Eso se traduce en que para ellos es útil cultivar la confrontación con su vecino para usarla con fines populistas cuando la situación interna lo amerite.
La hipótesis novedosa es más inquietante. Se basa en que Chávez
calcula permanecer por lo menos 12 años en el poder y está dispuesto a cumplir
su sueño mesiánico y 'bolivariano' que le daría patente de corso para
reorganizar a su medida, o incluso eliminar, las fronteras entre Colombia y
Venezuela, por no decir las del resto del continente. Esa tesis sostiene que la
aparente connivencia entre Chávez y las Farc se basaría no sólo en su
coincidencia en el uso del nombre del Libertador sino en la idea de que la lucha
de clases no conoce fronteras. Chávez, en el fondo, estaría proyectando su
política fuera de su territorio.
Por otro lado, una fuente cercana a la cancillería colombiana contó a SEMANA que en Bogotá se piensa que las disposiciones constitucionales sobre tratados y territorios podrían ser un mensaje no para Colombia sino para Guyana, país al que Venezuela reclama la región del Esequibo, que abarca más de la mitad del territorio de la ex colonia inglesa. De ser así la próxima confrontación de Chávez sería con el Caribe entero y, de paso, con Gran Bretaña.
Cualquiera que sea la hipótesis más ajustada a la realidad, lo cierto es que Chávez se la está jugando toda y tiene mucho que perder. Las cancillerías del continente entero están en alerta amarilla, desconcertadas con un régimen que habla un idioma incomprensible para la diplomacia y ven con malos ojos no sólo su interlocución con la guerrilla sino su desconocimiento del principio Pacta Sum Servanda, que consagra la obligación de respetar los tratados internacionales. Chávez ha logrado indisponerse con el continente entero.
Por lo pronto, SEMANA supo que el gobierno colombiano tiene el plan de tratar de conducir las relaciones con Venezuela por los canales establecidos, y de allí la invitación al canciller Rangel para fines del mes. Ello se basaría, paradójicamente, en la conveniencia de no aislar al presidente venezolano frente al concierto internacional sino encarrilarlo y, para ello, impulsar y promover lo bueno que tiene. Se trataría de no incurrir con Chávez en el error que se cometió con Fidel Castro a partir de 1961. Porque nadie sabe hasta dónde está dispuesto Chávez para labrarse, a cualquier costo, un lugar en la historia de Latinoamérica.
Un proyecto dudoso
Son varios los artículos del proyecto de Constitución Bolivariana que afectan las relaciones con Colombia. Algunos ejemplos:
TERRITORIO
"El Estado ejerce su soberanía sobre todo el territorio nacional
correspondiente a la Capitanía general de Venezuela antes de la transformación
política iniciada en 1810 (...)". "La República Bolivariana de
Venezuela considera nulos los tratados, laudos arbitrales, pactos o concesiones
que puedan desconocer, lesionar o disminuir su soberanía e integridad
territorial".
Comentario: El coronel Chávez parece referirse al mapa que adoptó Venezuela luego de la separación de la Gran Colombia (ver gráfico). Pero juristas muy reputados, como el internacionalista Luis Rivas Hernández, piensan que el Uti Possideti Juris de 1810, principio adoptado por Bolívar y que establece que los límites republicanos serán los mismos que tenían las colonias en ese año, representaría una pérdida considerable de territorio para Venezuela, según una real cédula de 1768.
INCORPORACION AL TERRITORIO
"El territorio (...) es y será inmodificable, salvo aquellos territorios
que por reclamaciones jurídicas pendientes o por libre determinación de sus
habitantes, se incorporen al Estado en conformidad a lo previsto en esta
Constitución".
Comentario: Este texto parece escrito para estimular movimientos secesionistas como el que pretendió insinuar un alcalde de Cúcuta.
TRATADOS SOBRE EL TERRITORIO
"Los tratados públicos y los convenios internacionales que guarden
relación con la integridad territorial (...) requerirán la aprobación de la
mayoría de los electores inscritos (...) convocados mediante referéndum (...)
".
Comentario: Significa que, en la práctica, nunca se podría llegar a solucionar el diferendo por la delimitación de áreas marinas y submarinas en el golfo de Venezuela, único tema limítrofe pendiente con Colombia.
ISLAS E ISLOTES
"Las islas que se formen o que aparezcan en el mar territorial o en la
plataforma continental podrán organizarse por razones estratégicas como
Dependencias Federales (...)".
Comentario: Está dirigido a prever la posibilidad de que los islotes de Los Monjes asciendan a la categoría de islas, con lo cual generarían plataforma y aguas territoriales. Para esto Caracas ya ha intentado construir en esas rocas, y han llevado gente a vivir por temporadas. Pero ese cambio de naturaleza no sólo es inviable, sino inexistente en el derecho internacional.
AGUAS INTERIORES
"Son propiedad de la nación (...) las aguas marinas interiores
(...)".
Comentario: Esa categoría de aguas no existe en el derecho internacional. Podría tratarse de convertir en norma constitucional la posición venezolana según la cual el golfo de Venezuela es una "bahía histórica" o un "mar interno".
ACUERDOS DE COMERCIO
"Se considera nula y no escrita cualquier cláusula que, como consecuencia
de compromisos crediticios, tecnológicos, comerciales (...) condicione o limite
la potestad soberana de la República para legislar (...) en materia
económica".
Comentario: Este texto acaba de un tajo con la normatividad de los convenios bilaterales o multilaterales de comercio y es un golpe a la integración comercial en cualquiera de sus dimensiones.
Revista Semana de Colombia
Agosto 16 de 1999