Economía al día

Acierto y error en la propuesta Chávez

Maxim Ross

Digo que hay acierto y error en la propuesta Constitucional de Chávez, porque, aparentemente, en las áreas política e institucioinal se registra una evolución positiva, mientras que en lo económico percibo involución y error.

Aprendizaje y acierto

El rápido aprendizaje y el ajuste con la realidad demostrados por Chávez con la partidocracia, con la reforma judicial y legislativa y el Poder Moral, son los causantes de que la opinión pública reciba con buenos ojos su propuesta Constitucional. Con la partidocracia, porque el arrollador triunfo electoral y la incapacidad de reacción de AD y Copei, son suficientes para dar al traste con ellos, sin pena, ni gloria. También porque el enfoque original de despartización de las instituciones, con las intenciones decapitadoras del Congreso o la Corte Suprema, ha dado paso a la convivencia y el acuerdo, sin perder de vista el objetivo de una inevitable reforma. El gran acierto está, precisamente en que, al garantizar cambio con continuidad, la incertidumbre y el miedfo se reducen notablemente. Lo mismo sucede con lo del Poder Moral porque, si de una visión fundamentalista e inquisitorial pasamos a una de reforzar la Fiscalía, la Contraloría y la creación del Ombudsman, bienvenido aquel. Quizás la aplastante derrota sobre un enemigo verdadero motivó el aprendizaje y el acierto, cosa que no parece estar presente en el terreno económico, donde el enemigo pareciera estar todavía vivo. Veamos si es así.

Involución y error

He insistido, creo que con muy buenas pruebas y argumentos, que el movimiento V república y sui máximo jefe han errado gravemente en el diagnóstico del problema económico, atribuyéndole el fracaso a un enemigo inexistente, el mercdo y su correlato teórico, el neoliberalismo, por más que criticables fuera de nuestro país. Por consecuencia sus soluciones constitucionales van en la dirección equivocada. No son ellos dos los causantes del incremento en la pobreza, en Venezuela, principal y válida preocupación de Chávez, lo es, por el contrario la ausencia de mercado, tanto en el sentido de un crónico déficit de demanda, como en el sentido institucional de su desarrollo ordenado. Como la economía venezolana se restringió, en estos últimos 20 años a vivir de sí misma y de su decreciente renta petrolera, con un Estado incapaz, institucional y financieramente, de atacar con eficacia y rapidez los gravísimos problemas de empobrecimiento colectivo, no nos debe extrañar ese 80% de pobres que exhibimos como récord internacional. Si a ello se añade el tremendo daño causado a la sociedad, y al salario real de los trabajadores, por tres artillerías productoras de pobreza, como son inflación, devaluación y no crecimiento, no cabe más búsqueda. Si incluimos un par de misiles adicionales, una caída brutal de la productividad y de la inversión privada, entonces, el circuito productor de pobres está compelto. No son, por consiguiente, el mercado, la apertura y el 'meoliberalismo salvaje' sus enemigos en Venezuela, los cules, aún no derrotados, como los partidos, hay que enfrentarlos con absurdos artículos constitucionales. Eso de un 'sistema autogestionario', impreciso y ambiguo, aquello de los 'equilibrios en todo', lo de la inmovilidad laboral, o de enviar 'a la basura' los avances en seguridad social, por más propiedad privada que se garantice, indican que se pelea contra el enemigo equivocado. El caso de la deuda externa es ilustrativo de cuando el aprendizaje es rápido y eficaz, por lo que me permito sugerir, respetuosamente al Sr. Presidente, que descubra rápido a su verdadero enemigo en sí mismo o en aquellos que alimentan sus prejuicios o se enfrentará a un rotundo fracaso en lo económico. Para un guerrero, un falso enemigo, es cosa muy grave, peor aún desgastar

El Universal Digital, 13 de agosto de 1999