Jueces Corruptos

Juan B. Poquelin

"Corrupción","corruptos", "podredumbre": palabras éstas que se oyen y se leen a diario, en estos tiempos de "revolución purificadora" dirigida por patriotas inmunes, genéticamente, o por vacunación, frente a todos esos males que están a punto de causarle la muerte a la sociedad, mediante una especie de septicemia causada por los agentes patógenos de la "democracia".

Discurso fácil el de la corrupción para ganar votos. Si estamos pobres, es por culpa de la corrupción; si no hay agua, es por culpa de la corrupción; si no hay acceso a la vivienda, a la salud, a la educación y a la nutrición, es por culpa de la corrupción. Pero, ocurre que ello no siempre es así: las causas de todos esas carencias son bastante más complejas, y si la corrupción fuera el factor preponderante, no sería posible que en países donde siempre ha existido la corrupción hubiera los niveles de vida y desarrollo que tanto envidiamos.

Ahora bien, no todo lo que dicen los "revolucionarios purificadores" está equivocado. En efecto, hay un sector del poder público venezolano donde la corrupción es causa primordial de su pésimo y trágico funcionamiento: la administración de justicia. Vamos a tratar de analizar en este breve artículo por qué se debe a la corrupción que la administración de justicia en Venezuela sea una de las peores del Continente.

En primer lugar, se hace necesario tener presente qué se entiende por corrupción para poder explicar el daño que le hace a la justicia. Son sinónimos de corrupción:

"vicio, lacra, inmoralidad, depravación, degradación, disipación, desenfreno, perversión, aberración, pecado, indecencia, licencia, desvergüenza, libertinaje, desviación, envilecimiento, extravío, descarrío, podredumbre, mancha, suciedad, escándalo, deshonestidad, impudicia, deshonra, crimen, delito, perdición, hampa, mala vida, degeneración, exceso, abuso."

(Fernando Corripio, Diccionario de ideas afines, Editorial Herder, Barcelona, 6a. edic., 1997, p. 894).

Si examinamos a los jueces venezolanos a la luz de los anteriores términos, llegamos a la conclusión de que hay demasiados jueces que son corruptos. En efecto, un juez es corrupto cuando:

A este articulista que siente tanto apego, como buen francés, por la razón, no le queda más remedio que aplaudir las medidas que impulsa el Presidente de la República para tratar de acabar con la corrupción en la administración de justicia.