Vendiendo el sofá
Guido Grooscors
Seguramente será desmentida la noticia publicada a gran despliegue en primera página de uno de los matutinos de circulación nacional ("Desmantelan la OCI/Gobierno se quedó sin política informativa"), pero habrá que convenir en que aun cuando tal ocurra, no es menos cierto que cada día más se acentúa el personalismo que hasta ahora ha sido característica sobresaliente de la conducta del régimen, en particular en cuanto hace referencia al campo mediático.
No se trata de que el gobierno se haya quedado sin política informativa, como dice el encabezado de la noticia a que alude este comentario. Es más bien que el gobierno, desde sus inicios, no ha tenido otra política, en ese terreno, distinta a la de privilegiar la presencia cotidiana del primer magistrado en los medios de difusión, tanto los que son órganos del Estado como los que no lo son. Y ello no tendría nada de extraño, especialmente en un país con las tradiciones presidencialistas del nuestro, donde siempre es noticia cuanto diga y haga dicho alto funcionario. Pero la sobreexposición del mismo es contraproducente y, mientras más se incremente esa tendencia (mejor: ¿tentación?) peor para la información oficial puesto que ésta en una sociedad democrática subsidiariamente tiene que estar, que duda cabe, al servicio de la administración en su conjunto, pero principalmente al de la población, la cual debe estar en capacidad de disfrutar de todos aquellos elementos esenciales al derecho de información: conocimiento, análisis, acceso y participación, entre otros.
En los 200 y tantos días del gobierno "revolucionario", lo que se ha visto en el aspecto informativo es una reiterada y permanente exhibición de la figura presidencial copando todo el espectro mediático, con escasa participación de los principales colaboradores del jefe del Estado en tal circunstancia, salvo casos puntuales que antes que la regla han pasado a ser las excepciones.
Por otra parte, se anuncia la creación de una oficina presidencial destinada a refutar las "horrorosas mentiras" de la prensa internacional, iniciativa que acuerpa una singular estrategia comunicacional caracterizada por la confrontación y que, de una vez puede adelantarse, nada beneficioso dará como resultado para la imagen del país.
Todo parece indicar que, en ausencia de una política coherente de comunicación, que sume voluntades y esfuerzos de los medios de difusión nacionales para un proyecto de transformación institucional como es el reclamo consciente del país, el gobierno está dispuesto a "vender el sofá" no valorando lo que representa la OCI como eje central de la acción de gobierno en la esfera informativa, para dar paso, de modo permanente, al conjunto de iniciativas ya conocidas en ese campo, de lo cual son ejemplos relevantes los programas Aló, Presidente y De frente con el Presidente, amén de El Correo del Presidente. Añadiéndosele ahora la ya anunciada cadena trimestral de comparecencia del primer magistrado ante las cámaras de televisión a fin de comunicarse con el colectivo y dar cuenta de su obra de gobierno.
grooscors@asesorac.com