La tragedia de la educación pública
Carlos Ball
(AIPE).- No es casualidad que tres de los mayores problemas confrontados en el mundo occidental a fines de siglo se encuentran en campos que han sufrido de intensa politización e intervención gubernamental: la asistencia médica, las pensiones y la educación.
La medicina socializada en Canadá confronta un creciente déficit de médicos, mientras aumentan las muertes de personas haciendo cola, esperando para ser operados. Tanto los médicos como los pacientes que pueden hacerlo cruzan la frontera y se vienen a Estados Unidos a trabajar y a recibir tratamiento en clínicas privadas. Si bien fracasó el intento de la Sra. Hillary Clinton de socializar la medicina aquí, el exceso de regulaciones a las empresas farmacéuticas, el papeleo oficial impuesto a los médicos y las constantes demandas por parte de abogados litigantes poco honestos han disparado el costo de la medicina, pero el remedio ofrecido por los políticos es más regulación aún.
Mientras los europeos se están jubilando antes de cumplir los 60 años, viven un promedio de 20 años más, lo cual quebrará ineludiblemente a todos los sistemas oficiales de pensiones que pagan los beneficios de los impuestos que cobran a los trabajadores actuales. A pesar que la población envejece, y Europa tiene la tasa de nacimientos más baja del mundo, la llamada "tercera vía" rechaza de plano la exitosa experiencia del sistema privatizado de pensiones en Chile.
Pero más preocupante aún, la verdadera tragedia de nuestros tiempos es la educación pública. Según el ex secretario de Educación Bill Bennett, desde 1983, 10 millones de estudiantes en EU han llegado al último año de bachillerato sin obtener un nivel básico de lectura, 20 millones no saben hacer cuentas aritméticas básicas y 25 millones ignoran la historia de su propio país.
La enfermedad escolar es la misma que suele afectar a todo el sector público. En las escuelas de este país, de cada 100 empleados, sólo 52 son maestros y 48 son oficinistas administrativos y burócratas del distrito, del condado y del estado. En la Florida, menos del 50% de la nómina educacional son maestros. ¿Usted se imagina cuántos carros fabricaría la Ford si tuviera una nómina compuesta por 48% de ejecutivos y 52% de obreros? Así la Ford habría quebrado hace mucho tiempo, pero las escuelas públicas no quiebran, por más analfabetos que gradúen.
El sindicato de maestros culpa del problema a la falta de dinero y al excesivo número de alumnos en cada clase. En 1950, cuando nadie puede negar que la educación en las escuelas públicas de EU era muy superior a la actual, el promedio nacional era de 30 muchachos por cada maestro; hoy hay un promedio de 22 estudiantes por maestro.
En cuanto a dinero, en Utah las escuelas públicas cuestan un promedio de $3.280 al año por estudiante y el rendimiento estudiantil es muy superior al del estado de Nueva York, donde cada estudiante cuesta $8.162 al año. Mientras que el costo promedio de estudiar primaria y secundaria en los colegios católicos de Estados Unidos es de $2.178 anuales.
El desastre de la educación pública es tal que, según las encuestas Gallup, por vez primera los padres con niños en escuelas públicas favorecen 55% a 43% las reformas educativas y los programas de vales o cupones que permiten a los padres enviar a sus hijos al colegio que quieran, sea éste privado, religioso o público. Entre las familias negras, que a menudo viven en los barrios urbanos con las peores escuelas públicas, 73% apoyan la libertad de elegir las escuelas de sus hijos. Es la única esperanza de salir de abajo.
Otra reacción de los padres ha sido enseñar a sus hijos en su propia casa. Más de dos millones de niños son hoy en día educados por sus familiares, cuando en 1990 habían apenas unos 300.000. Los muchachos educados en casa, aún por madres que no terminaron el bachillerato, obtienen resultados en exámenes estandarizados entre 30 y 37 puntos por encima de los jóvenes educados en las escuelas públicas, razón por la cual el número de niños estudiando en casa aumenta anualmente a una tasa de 40%.
En la primera plana de los diarios, con espantosa regularidad, aparecen noticias de los 82 niños muertos en tiroteos en las escuelas públicas de EU desde 1993. Pero los niños de las escuelas privadas no parecen estar expuestos a peligros similares. Quizá la mayor disciplina en cuanto a comportamiento, aplicación, vestimenta y trato a los demás tenga algo que ver. Pero es trágico reportar que -en el mismo período de tiempo- 99 niños han muerto por la explosión de bolsas de aire instaladas en los automóviles por mandato oficial. Milton Friedman mantiene que "el gobierno es parte del problema" y tiene razón. A lo contrario de lo que sucede en el sector privado, en el sector público no suele haber conexión alguna entre remuneración y rendimiento ni entre el plan y los resultados. ©
Director de la agencia de prensa AIPE
Académico asociado del Cato Institute.
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