Cecilia Sosa Gómez al renunciar

La CSJ de se suicidó para evitar ser asesinada

Jesús Valente

La presidenta de la Corte Suprema de Justicia, Cecilia Sosa Gómez, renunció a su cargo al no compartir con el resto de los magistrados de esa instancia del Poder Público Nacional la actitud de aceptar sumisamente la decisión de la Asamblea Nacional Constituyente de intervenir el Poder Judicial.

Manifestó en su alocución que se dirigía al mundo democrático en vista de que la CSJ por una mayoría de votos de 8 a 6, violó el Estado de Derecho y avaló la injerencia de la ANC en la independencia del Poder Judicial, lo que significa a su juicio, el rechazo de esta mayoría a "los principios por los que he venido luchando desde la presidencia de la CSJ".

Sosa Gómez recordó que desde la Revolución Francesa se establecieron las tres instancias del Poder Público Nacional como medida para evitar el abuso del poder, así como la distinción entre el órgano que gobierna y el que diseña el sistema político del país. Dos principios fundamentales de la democracia.

Precisó que esto es lo que ha permitido distinguir entre una ANC que ejerce el Poder Originario por mandato del soberano y el Poder Constituido, de manera que no se confundan.

"El Presidente de la República en la consulta que realizó al pueblo soberano fue claro y preciso al hacer esta distinción. Por ello se le preguntó al pueblo si estaba de acuerdo con la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente, con el propósito de transformar el Estado y crear un nuevo ordenamiento jurídico que permitiera el funcionamiento efectivo de una democracia social y participativa".

Indicó que cuando se votó por la bases de la constituyente, el pasado 25 de abril, ella , como todos los venezolanos, lo hicieron para dar una mandato claro, preciso y determinado a la ANC. "La autorizamos en forma expresa para que dictara su reglamento, para que diseñara un nuevo sistema que acabara con los vicios y las rémoras de una democracia que había involucionado y que había permitido el encapsulamiento de unos pocos dirigentes políticos para dirigir los destinos del país usando la corrupción como mecanismo para traer adeptos. Esto sólo puede lograrlo una nueva Constitución".

Insistió en que la ANC no puede fue habilitada para dictar actos de gobierno, pues es un simple mandatario del pueblo, que tiene una misión que cumplir y un plazo para ejecutarla. "El hecho que sea originaria, cosa que jamás he discutido y siempre he afirmado, no la faculta para actuar como Poder Constituido rompiendo el sacrosanto principio de la distinción entre poder constituido y poder originario, y entre poder absoluto y poder democrático. Ahora, quién va a legitimar los actos de gobierno de la ANC cuando lo que vamos a votar es una Constitución", se preguntó.

Constitucionalidad sin control

Cecilia Sosa Gómez estima que con la sumisión de la Corte Suprema de Justicia a la Asamblea Nacional Constituyente desaparece el último órgano de control de la constitucionalidad y la legalidad que existía en Venezuela.

La ex magistrada también fustigó fuertemente al Congreso de la República y los partidos políticos, a quienes acusó de traidores a la democracia, puesto que "no sólo destruyeron lo poco que quedaba de un régimen moribundo, como acertadamente ha señalado el Presidente de la República, sino que violaron el Estado de Derecho al abandonar de motu propio su responsabilidad constitucional y hacer desaparecer una de las ramas fundamentales del gobierno: el Congreso".

"Por estas razones quizás entiendo la posición de la CSJ, pero no la justifico. Tengo que desdecirme públicamente de lo que sostuve hasta ayer, en cuanto a permanecer en mi cargo hasta entregar la CSJ a quienes estableciera la nueva Constitución. Con profundo dolor tengo que pedirle a los venezolanos y al mundo que me perdonen, pero formada en democracia no puedo participar en lo que considero atentatorio a ella. Estimo que al acatar el decreto de la ANC que acuerda la emergencia judicial, la CSJ se autodisuelve. Yo no puedo formar parte de una ficción de CSJ, sencillamente la Corte Suprema de Justicia de Venezuela se suicidó para evitar ser asesinada. El resultado es el mismo: ¡Está muerta!".

La carta

Ya anteriormente a su alocución pública, Cecilia Sosa Gómez había expuesto en una carta a sus compañeros, las razones jurídicas de su renuncia, precisando el texto de ésta que con el acuerdo emanado de Corte en pleno, se convalidó la violación al Estado de Derecho, que es un principio inalienable de cualquier democracia.

Reiteró que la Constitución vigente y las leyes delimitan perfectamente las funciones de los Poderes del Estado, por lo que aceptar lo contrario convierte el estado de Derecho en una entelequia.

Por estas razones, expone Sosa Gómez a sus colegas, "no puedo ser parte de un cuerpo que se ha entregado sin luchar contra un voluntarismo de la Asamblea Nacional Constituyente que viola mi libertad como juez y suprime la autonomía e independencia del Poder Judicial".

"No tuve miedo al jurar defender la Constitución y las leyes cuando me juramenté como Magistrado de la CSJ, y posteriormente como su presidente en cuatro oprtunidades. En el momento de alzar mi mano sabía que cumpliría mi juramento mientras estuviera en esta Corte, fue un acto consciente. Ahora me marcho con la conciencia tranquila y con la frente en alto ante Dios y ante la Patria".

Los antecedentes

El pasado lunes23, Cecilia Sosa Gómez convocó a una Sala Plena para discutir la participación del Magistrado Alirio Abreu Burelli en la Comisión de Emergencia Judicial designada por la Asamblea Nacional Constituyente. Tal vez desde ese mismo momento, las tres de la tarde, intuía lo que habría de suceder.

Ya para entonces, había descartado por completo su participación como miembro de la CEJ. Las deliberaciones de la ANC la habían convencido de que no contaba con el apoyo político para ello. Por tales circunstancias le habría comunicado a su colegas que se negaran a participar en ésta y a participarle de inmediato, si alguno de ellos era invitado a participar.

Al iniciarse la reunión, Alirio Abreu Burelli no había llegado Cecilia Sosa Gómez decidió iniciar el análisis del decreto de emergencia judicial. Sin embargo la discusión no comenzó hasta el arribo de Abreu Burelli, quien informó de su decisión de formar parte de la referida Comisión de Emergencia Judicial.

"Es mi intención, pero si la Corte no me autoriza, entonces renuncio a la comisión", habría dicho.

Los sumisos y los dignos

Al iniciarse la discusión del decreto, Sosa Gómez, habría manifestado que la CSJ se dividía en dos grupos: Los sumisos, agrupados en torno a Hidelgard Rondón de Sansó, y Los dignos, aglutinados en torno a ella.

El proyecto de Los sumisos resultó aprobado y por ende se le dio legitimidad a la decisión de la ANC. DE cualquier manera, había que ponerle límites de acuerdo a los principios fundamentales del Estado de Derecho. Al votarse, 8 a 6 fue el resultado, y entonces Cecilia Sosa Gómez anunció su decisión irrevocable de renunciar.