La banca y el Oráculo del guerrero

Ricardo Penfold

El programa económico del presidente Chávez para reactivar la economía y el empleo consiste en la clásica receta de aumentar el gasto público y reducir las tasas de interés. El Presidente ya anunció su plan de gasto de por lo menos US$ 940 millones que no sabemos cómo va a financiar si con reasignación de partidas presupuestarias, con el aumento de los ingresos petroleros o con más deuda. En cuanto a las tasas de interés, éstas han venido cayendo sostenidamente, en diciembre 1998 la tasa activa no preferencial (anunciada por el BCV) se ubicaba en 44% y a julio de este año había caído a 29%. Durante los tres primeros meses del año, la caída de la tasa de interés fue producto de una política monetaria expansiva, la cual vino acompañada de una acelerada caída de US$ 1.700 millones en las reservas internacionales. Ello reflejando la inconsistencia entre la política cambiaria y monetaria. Luego, como siempre, el aumento en el precio del petróleo y la emisión de deuda de Pdvsa por US$ 1.800 millones vinieron al rescate, anclando las reservas internacionales, aplacando las expectativas de devaluación, permitiendo que las tasas de interés continuaran a la baja. Por otra parte, el control de cambio implícito que tiene el sistema financiero no puede tener más del 15% de su patrimonio en moneda extranjera y la caída en la cartera de crédito, ha permitido que el Gobierno emita títulos en el mercado interno a tasas de interés por debajo de la inflación y de la depreciación esperada.

Como lo muestran las repetidas amenazas del Gobierno de fijar las tasas de interés, la caída de las mismas parece ser insuficiente. Con la banca, el Gobierno parece estar empleando la táctica del Oráculo del guerrero El guerrero enseña su lanza que consiste en amenazar para luego obtener pacíficamente lo que se quiere. Esta táctica fue empleada eficientemente contra el Congreso, a quien amenazó con disolverlo. Ante el poder del soberano, el Congreso cedió y el Gobierno obtuvo una Ley Habilitante tan amplia, que con este instrumento legal aún se puede diseñar un buen programa económico.

¿Podrá el Oráculo del guerrero domar las tasas de interés? Con las tasas de interés hay que tener cuidado, sobre todo que pueden desencadenar una fuerza voraz que ni el guerrero podrá contener. En primer lugar si las tasas activas caen mucho más de los niveles actuales, puede comenzar a ser negocio para algunos apalancarse en bolívares para comprar dólares, presionando el tipo de cambio y las reservas internacionales. Con el nivel actual de reservas internacionales, esta política sería sostenible por algún tiempo, pero sólo por un tiempo, ya que las reservas son finitas. La otra opción, es anclar el cambio aún más para tratar de reducir las expectativas de depreciación y producir una consecuente caída de las tasas de interés. Esto producirá una mayor apreciación real del tipo de cambio afectando al sector manufacturero y a su capacidad de generar empleo. Más aún, con el nivel actual de sobrevaluación del tipo de cambio real esta política sería poco creíble.

Otro riesgo que corre el Gobierno si obliga a una caída de los márgenes financieros, es que algunos bancos podrían comenzar a tener problemas; en el mes de junio, y a pesar de un amplio margen financiero, 15 bancos mostraron pérdidas y las ganancias del sistema financiero cayeron en 40%. La cartera en mora del sistema financiero, la cual ha crecido en más de 100% en el último año, y elevados gastos de transformación representan 12% del activo comienzan a tener un importante peso sobre la rentabilidad y solvencia del sector. En este sentido, parece que hay un límite sobre cuánto pueden caer las tasas de interés en el corto plazo.

¿Qué puede hacer el Gobierno? En primer lugar, el sistema financiero venezolano está sobredimensionado. La relación m2/PIB escasamente llega a 17% en 1998, tras haber alcanzado 40% en 1984, y la cartera del sistema financiero venezolano es del tamaño del tercer banco mexicano. El Gobierno debería diseñar mecanismos que permitan una mayor consolidación del sistema financiero, como por ejemplo un aumento del capital mínimo de los bancos. Esto ahondaría en una reducción de los costos de transformación y de los márgenes financieros. En segundo lugar, el Gobierno debería reducir el aporte a Fogade, que es de los más altos del mundo. En tercer lugar, el Banco Central debería trabajar en desarrollar y darle mayor profundidad al mercado secundario de títulos de deuda pública y al mercado interbancario, el cual es sumamente ineficiente, como lo refleja el bajo nivel de las tasas de interés overnight . Por último, si bien suena trillado, el Gobierno debe dar señales claras en el diseño de un programa económico que genere confianza y logre la repatriación de capitales, la remonetización de la economía, mayor crecimiento económico y menor inflación.

Guerrero, con reglas y regulaciones puedes domar al neoliberalismo salvaje y ponerlo a trabajar para el beneficio de todos. 'Está dicho. Si combates en armonía con el Universo no puedes sino vencer' (El guerrero vence)

Profesor de Economía en la UCAB
rpenfold@eud.com
El Universal Digital, 12 de agosto de 1999