MIC versus MAC

Juan Francisco Mejía

La decisión de fusionar el Ministerio de Industria y Comercio con el Ministerio de Agricultura y Cría es la unión gubernamental de dos organismos totalmente diferentes y de dos sectores completamente diferentes también. Uno se dedica a impulsar a la empresa industrial y comercial que tiene parámetros de competitividad y productividad muy distintos a la agricultura, la pesca y la cría.

Tienen ambos sectores igualmente diferencias casi insalvables a la hora de negociar tratados internacionales, o procesos de integración donde se establecen mesas de negociación y negociadores diferentes, pautas disímiles y estructuras jurídicas bien distantes.

Cuando se habla de tener una Política Industrial o Comercial no estamos hablando ni remotamente de lo mismo que cuando se habla de Política Agrícola o de seguridad alimentaria. La relación del Estado y del Ejecutivo con estos sectores es diametralmente opuesta.

Por tradición y por la realidad actual en el mundo entero, la agricultura y la ganadería son tratadas con cuidado, con recelo y con protección, desde cualquier país de Europa, Estados Unidos o en nuestra región.

Mientras a la empresa industrial o comercial se la trata de dejar lo más sola posible, dentro de verdaderas reglas de mercado.

En los dos ministerios en cuestión también hay contrastes importantes. El MIC ha sufrido quizás la única reforma administrativa válida en Venezuela y a mi juicio exitosa: pasó de una nómina de 1.800 personas a menos de 300, con selección profesional de su gente, con procesos gerenciales modernos, con una visión empresarial actualizada y con dominio de los conceptos de competitividad.

Por su parte el MAC cuenta con más de 6.000 personas, con una estructura probablemente similar a la de hace 40 años, y una filosofía atada a conceptos propios de esa actividad.

No quiero decir que una concepción sea mejor o peor que la otra, lo que intento plantear es que no son parecidas.

En ningún país que conozca, estas dos actividades productivas están agrupadas en un sólo ministerio. Todo lo contrario: están cuidadosamente separadas. Los ministerios de Industria y Comercio en el mundo de los países que van a la vanguardia, sean estos desarrollados o en vías de desarrollo, se han convertido en la punta de lanza de sus respectivas economías, artífices del impulso empresarial, de las exportaciones y de la conquista de mercados e inversiones.

En nuestro país el MIC es quizás el más minusválido y el menos tomado en cuenta de los ministerios que conforman el Gabinete Económico.

Que contrasentido que en momentos cuando desesperadamente debemos empujar la iniciativa privada para crear riqueza y empleos, acabamos con la instancia. Desde hace varios años el presupuesto del MIC, 30 millones de dólares anuales, es menor al de cualquier simple departamento de los ministerios equivalentes de la región. Lo que realmente es una vergüenza.

Es en el MIC donde se debe plasmar el verdadero interés del Ejecutivo en promocionar las inversiones, la creación de pequeñas y medianas empresas, las exportaciones, la competitividad de las cadenas productivas, entre otras vitales actividades.

Al contrario de promover una fusión de organismos tan disímiles, deberíamos fortalecer el MIC y hacer una profunda reorganización del MAC.

Creo en la importancia de la reforma de la Administración Central planteada y de los poderes otorgados en la Ley Habilitante para este propósito, radica en que se trata de una oportunidad única para darle funcionalidad, eficiencia y modernidad al Ejecutivo Nacional. No debe perderse esta ocasión para hacerlo, pero cuidado: que no salga algo peor del intento.

Pareciera que hay coincidencias en la fusión del MRI y del Ministerio de Justicia, o de Transporte y Desarrollo Urbano, o de Educación y Cultura, incluso entre el MIC y Corpoturismo. Pero, de verdad, el MIC y el MAC no son compatibles. Cuidado por favor.

Presidente Ejecutivo de Conindustria
Juanfmejia@cantv.net
El Nacional On-Line, 22 de agosto de 1999