Eslabones olvidados en la globalización

Carlos I. Febres

A lo largo de la historia, en su mayoría todas las generaciones han atravesado cambios sociales, económicos o políticos. Ciertos períodos más turbulentos que otros, pero cabe preguntarse cuántas generaciones han tenido que hacer frente en el pasado a un cambio tan dinámico como el que caracteriza a nuestra época.

¿A cuál cambio hago referencia? No es otro que la impresionante internacionalización, o yendo más allá al proceso de 'globalización' de la actividad económica que se ha registrado durante los últimos dos o tres decenios, la cual proviene de una confluencia de fuerzas que poseen vida propia, liberadas por cambios tecnológicos, pero que en muchos casos son el reflejo de políticas gubernamentales. Muchos autores erróneamente o por razones que desconozco, definen la 'globalización' como un fenómeno impulsado únicamente por el mercado, dejando a un lado los ámbitos políticos y sociales con sus marcadas consecuencias, y que posteriormente pasan a caracterizar o definir parte de nuestra vida cotidiana.

En el ámbito político la 'globalización' hace referencia a las presiones hacia la convergencia de prácticas e instituciones nacionales diversas. Su fundamento radica en la existencia de 'efectos de derrame' -spillover- y 'externalidades sicológicas' o 'fallas de políticas'. Los primeros ocurren toda vez que decisiones o acontecimientos que tienen lugar en una economía nacional influyen sobre otras, Ej. la interdependencia macroeconomica. Los segundos tienen lugar cuando la diversidad de prácticas e instituciones resultantes de la organización estatal nacional es cuestionada por actores con poder e influencia suficientes como para afirmar sus preferencias o valores como superiores o universales. Casos de este tipo se han planteado en temas tales como el respeto de los derechos humanos o las prácticas ambientales.

En este plano, el proceso de 'globalización' se expresa en la llamada agenda de 'integración profunda', cuyo surgimiento ha sido estimulado por la reducción de las barreras fronterizas que tuvo lugar durante el último medio siglo. Pero esta agenda conlleva un problema que es el discernir los costos y beneficios asociados a la reducción de la diversidad. A título de ejemplo, y puesto en otras palabras, ¿cuál es el precio que los ciudadanos de un país de bajos ingresos estarán dispuestos a pagar para reducir su agresión al medio ambiente?... ¿Los ciudadanos de los países desarrollados deberán pagar por el daño al medio ambiente acumulado en el pasado o deberá aplicarse el criterio de borrón y cuenta nueva? Estos temas son en extremo contenciosos y, en última instancia se remiten a un juego de poder e influencia sobre el sistema internacional.

En el ámbito social es erróneo suponer que los procesos que acompañan este fenómeno globalizante generalmente no tienen dolientes. Es posible que cierto número de personas se vean desplazadas por los cambios en las asignaciones de recursos derivados de estos procesos. Sin embargo nuestra visión tiene que ser de conjunto. El aumento de la eficiencia a causa de la especialización inducida por el comercio estimula la actividad económica y genera empleo, compensando con creces los puestos de trabajo que se puedan perder a causa del desplazamiento de mano de obra. La gestión de esta transición y de las consecuencias distributivas del cambio constituyen una responsabilidad de los gobiernos, pero es evidente que esta responsabilidad no se podrá cumplir si se le da la espalda al mercado mundial, y se regresa al proteccionismo.

Ahora bien, este proceso no desaparecerá. Los responsables de formular las políticas no podrían detener este proceso, incluso si quisieran hacerlo, Venezuela no es la excepción. No se trata de algo opcional como algunos quisieran hacerlo ver, sino que es y seguirá siendo parte normal de nuestra vida cotidiana. Lo que sí es relevante, es tener muy claro cómo se va acompañar este proceso en su avance. Bien podría ser mediante políticas nacionales claras y coherentes que ayuden a adaptarnos a la realidad del cambio sin tener que soportar un costo social intolerable.

Ya para concluir, tenemos que reconocer que el rápido avance de este proceso ha contribuido a crear un clima de incertidumbre en muchas sociedades, lo que se presta a ser explotado por quienes tratan de vender los falsos remedios del proteccionismo. En nuestro caso, lo que necesita el país con total premura es que el Gobierno, el sector privado y el ámbito académico trabajen conjuntamente para reafirmar la verdad que los últimos cincuenta años muestra la historia de la humanidad... la libertad de comercio contemplada en el sistema multilateral es la clave del crecimiento y, por ende, de todas nuestras esperanzas de gozar de una existencia más próspera y estable.

carlos.febres@iesa.edu.ve
El Universal Digital, 21 de agosto de 1999