Hoy lunes
Carlos Subero
El debate sigue siendo esencialmente el mismo que se tiene hace más de un año: es la Constituyente originaria o derivada. Cada bando mantiene aún su posición y está llegando la hora del desenlace.
La negociación que se propone implica decir 'estás sitiado, conversemos'. Ello se deduce de la declaración de Miquilena, después de contener a los sectores internos de la Asamblea que estaban dispuestos a atacar.
La ANC quiere partir del reconocimiento de que el poder total está en la Constituyente y extender la mano a la Corte Suprema para un acuerdo de viabilidad para el cambio rápido, iniciando con el Poder Judicial.
La idea inicial de ratificar a los magistrados, sin embargo, desató las fuertes reacciones en la ANC, cuyos miembros llegaron allí bajo el discurso de que la misma es originaria y deben usar el poder para cambiar el esquema imperante.
Así, el poder del liderazgo del presidente Chávez se encontró por un día entre dos aguas, convencer a los suyos sobre la mejor forma de hacer las cosas, decirles que estamos de acuerdo en el fondo pero cuidemos la forma.
Del otro lado, usar factores que vivieron en la 'acera de enfrente' para atraerlos hacia el cambio rápido, convencerlos de la bondad de la propuesta y de la necesidad de agilizar lo que desde hace tiempo ha estado detenido.
¿Es esto una reforma o una revolución? Bajo la idea de que la clase política dominante, el esquema que él llama puntofijista, no le llevaría a la evaporación de su alta expectativa popular _similar a la que tuvo Caldera en 1993_, Chávez escogió la vía de alborotar el escenario sin importar el daño a la economía.
Pero lo que apareció asomando la cabeza en la Asamblea Constituyente esta semana puede ser una simple y formal desavenencia con el líder conductor. Pero en el ambiente de afilada inestabilidad, grupos de segunda línea de poder interno en el foro político juegan a algún acomodo y se proyectan, ya fuere para buscar cargos de elección popular en el futuro o simplemente para fijarse allí, donde hoy importa, como una referencia.
El capitán sabe que entró en la parte fuerte de la tormenta. Soplan vientos desde España y EEUU. El gobernador Arias se mueve desde Maracaibo y Marisabel hace señas para que sus colegas de la Asamblea digan NO a la invitación. El general (r) Visconti se promueve en los más importantes programas de opinión de la TV. El canciller trata de aplacar las declaraciones de los voceros colombianos que tienen dudas sobre la actitud de Chávez frente a la guerrilla.
Hay que pisar el acelerador a la redacción de la nueva Constitución, pensarán ya.
Desde el momento en que la Asamblea rejuramentó a Chávez y, más aún, desde que se vio cómo miembros de la Asamblea objetaron propuestas que venían del cielo, el poder se mostró más inestable y la habilidad de Miquilena logró solventar el asunto. Probablemente, ahora se discutirá más dentro del MVR antes de lanzar las propuestas.
Pero eso fue sólo un asunto entre los de la onda revolucionaria. Porque el poder de la Asamblea, la Corte Suprema de Justicia aún no lo da formalmente por reconocido y siguen las negociaciones.
El asunto esencial es hacer coincidir el respeto al gobierno del Poder Judicial y el respeto a la calidad originaria de la Asamblea. Parece la cuadratura del círculo, pero la política es el arte de lo posible.
csubero@eud.com
El Universal Digital, 23 de agosto de 1999