Del barullo estéril a la armonía creadora

Guido Grooscors

Las dispersas tareas –en clima no totalmente apacible- que viene cumpliendo la ANC desde su instalación, están recibiendo salvas de advertencia desde distintos frentes. Ya no son solamente quienes desde un principio estuvieron opuestos a la iniciativa en cuestión y sostenían que los cambios reclamados por la sociedad venezolana para la transformación y modernización del país, podían acometerse por la vía de la reforma constitucional. Ahora, a los denominados "columnistas de oposición" que exponen cotidianamente sus opiniones acogiéndose al ejercicio de la libertad de expresión, se han sumado varios de los "independientes por iniciativa propia" que desean rescatar la misión específica de la ANC que luce extraviada debido al barullo estéril que afecta los debates que hasta ahora se han sucedido. Y, en fecha cercana, ha sido harto elocuente la posición de uno de los matutinos de circulación nacional en una apropiada nota editorial cuyo título es por demás significativo ("Embrollo constituyente"/El Nacional/20.08.99).

Quienes "vendieron" la propuesta de la ANC, no tanto como el mecanismo idóneo para, supuestamente, "refundar la República" sino, adicionalmente, dejando creer a grandes capas de la población que los ingentes problemas que confronta el país tanto en el orden político como en el socioeconómico, tendrían solución casi instantánea mediante la instancia constituyente, la cual, además, erradicaría la corrupción, garantizaría la seguridad ciudadana y proveería de vivienda, trabajo, educación y salud a todos quienes así lo requirieran, hoy se dan cuenta que, tarde o temprano, tendrán que presentarse ante el soberano para rendir el inevitable examen.

Bajo tales promesas, la idea de la ANC despertó las expectativas de las mayorías de un electorado que hoy comienza a observar que la distancia entre la ilusión y la realidad se amplía cada vez más. Con el agravante, por añadidura, de que la ANC no sólo está impedida de satisfacer todo aquello diferente a su misión específica, sino que ella misma, a juzgar por lo comentado, se mantiene en un nivel de indefiniciones que tendrá que superar, quieras que no, para alcanzar el éxito en la gestión que le fuera encomendada conforme a las bases del referendo del 25 de abril.

No sorprende lo que está pasando a todos aquellos que, desde la campaña electoral, mostramos dudas respecto a la ANC, pero que hoy, aceptada y respaldada ésta por la mayoría del electorado, debemos contribuir con nuestras opiniones para el éxito de la iniciativa. Por tal motivo, creemos que el debate constituyente debe centrarse en un objetivo bien definido: si bien es cierto que la reorganización de los poderes públicos es materia altamente sugestiva, especialmente de cara al electorado, la verdad es que la Constitución arropa, con creces, tanto ese aspecto en concreto como otros muchos que contribuyen a dibujar la fisonomía del país que queremos construir para ese tiempo nuevo de que tanto habla el primer magistrado nacional.

Ya se conoce parcialmente el conjunto de ideas presentadas por el jefe del Estado como aporte suyo al debate constitucional y se ha anunciado otro proyecto originado en el seno del Polo Patriótico. De lo conocido a través de los medios de difusión existen diferencias entre uno y otro texto. Pero lo importante es que, con base a los mismos y a los aportes que puedan entregar los representativos de diversos sectores de la ciudadanía interesados en el asunto, se acometa definitivamente el trabajo para el cual fue convocada, electa e instalada la ANC: dotar a Venezuela de una nueva carta constitucional, preservando aspectos básicos de nuestra tradición en ese campo (por ejemplo, entre otros, el precepto que consagra que: "El gobierno de la República de Venezuela es y será siempre democrático, representativo, responsable y alternativo"), sumándole todos aquellos conceptos que deben alcanzar rango constitucional y que se desprenden de las modernas teorías y experiencias en ese orden adaptadas a las realidades venezolanas.

De avanzar por ese camino, la ANC dejará atrás el sendero del barullo y el alboroto para tomar el de la armonía creadora, la paz y la serenidad, valores adecuados para marcar el entorno en el que debe discutirse una materia de tanta trascendencia y significación como la que corresponde al ente constituyente.

grooscors@asesorac.com