Leer lo no escrito de la Constitución
Jesús Eduardo Rodríguez Nuñez
En la propuesta presentada por el presidente de la república sobre la nueva Constitución y durante las últimas acciones de la Asamblea Constituyente llama la atención la interpretación de las leyes y códigos no escritos que están plasmados en todas las Carta Magna. Para mi se pueden escribir miles de Constituciones que de alguna manera distribuyan el poder político en nuevas caras y le den al presidente el reflejo de sus caprichos personales. Las Constituciones podrán ser diseñadas para ajustarlas a las ideas de moda y describir los mecanismos que, teóricamente, aumentarían la participación de la ciudadanía en las funciones del Estado. Hasta podrían recomendar ideas económicas para solucionar el problema de la pobreza. Pero me preocupa quien va escribir o representar lo que no está escrito en cada Constitución. Me refiero a la interpretación del pensamiento democrático, ósea, el respeto a el estado de derecho o a las leyes, respeto por las minorías y opiniones contrarias a las del gobierno de turno, al valor y la autoridad moral para sentarse en la silla presidencial y, desde allí, dar ejemplo para encaminar a la sociedad hacia el bien común. Las mezquindades y los egoísmos políticos, también, se pueden escribir y lo que hoy en día se ve y se sienten en el actuar es el odio y la poca vocación para crear un solo país.
Si en algo se falló con la actual Constitución, que por cierto difícilmente será superada, fue la manipulación y cómoda interpretación que se le dio a la no reelección inmediata, para la presidencia de la república. Los egoísmo, particularmente, de Carlos Andrés Pérez y del Dr. Caldera fueron fatales para el sistema. Sus caprichos en ser los únicos, interpretaron la no reelección presidencial de forma literal y no desde el punto de vista de respeto por las nuevas generaciones, de renovación y permitir que otros también gobernaran, tal como lo hicieron Rómulo Betancourt y Raúl Leoni. Carlos Andrés Pérez y el Dr. Caldera gobernaron entre los dos 20 años de los 40 de la democracia y así acabaron con sus partidos. Ellos enseñaron a concentrar poder en pocas manos, a consta una amplia y justa participación de sus miembros. Por eso los jóvenes como Claudio Fermín, Oswaldo Alvarez Paz y los no tan jóvenes, ahora, como Octavio Lepage y Eduardo Fernández, son hombres que por respetar la democracia fueron desplazados de la presidencia de la república y esto gracias a el Sr. Carlos Andrés Pérez y a el Dr. Rafaél Caldera. La gran duda que existe, actualmente, es que un presidente como Chávez que ha demostrado que no respeta las instituciones democráticas, podrá respetar en un mañana o establecer valores éticos y dignos que el hombre y la mujer común merecen. El podrá decir que la Constitución del 61 no es de él, por lo tanto, para que respetarla, pero en las sociedades decentes, quien no respeta lo ajeno debe ser castigado. Y, la democracia se crece con el respeto y no con el cinismo e intimidaciones. No hay que olvidar que existen reglas, códigos y leyes no escritas en todas las Constitución y estas se plasman con el comportamiento de sus líderes, particularmente, por sus presidentes. Y me pregunto, - Será que el presidente Chávez ya comenzó a escribir lo que no va escrito de la nueva Constitución?
Economista - Politólogo