Sangre jóven..sueño viejo
Guillermo Fernández
Tal vez, uno de los sentimientos que más afectan al ser humano como animal e individuo, es el de la impotencia. El verse incapacitado para actuar en contra de los factores que le rodean, el quedar completamente sometido al azaroso desenlace de las situaciones de peligro, compromiso, decisión, injusticia, etc. sin poder hacer más que resignarse a terminar, donde el caudal de los eventos así lo determine. Pues bien, ésta situación precisamente, la estamos padeciendo muchos venezolanos del aquí y del ahora. Con impaciencia y con inconformidad vemos a dos bandos de connacionales que cotidianamente tuercen y retuercen el timón del destino de Venezuela, como si de se tratara de un caso "personal" ( En el fondo es así ). Unos prisioneros de la contradicción demagógica entre sus promesas exageradas y la cruel realidad, que choca contra su confusión ideológica. Otros, esclavos de su bajeza y su perversión; ciegos por el placer que da el ejercicio continuado del poder absoluto, en condiciones de usufructo y ventaja permanente ... ¡Irrecuperables, al fin y al cabo!, y en el medio nosotros, los jodidos de siempre, los eternos perdedores en todas las batallas políticas libradas en nuestra sociedad, los sudados, los del relleno, los que agitan una banderita cuando nos visita algún extranjero de renombre, los que recogemos las firmas, los que nos montamos en carrito, los que tomamos café de pié y desayunamos empanada, cuando la cosa está más ó menos .. los pendejos sin esperanza, los condenados al fracaso y a la frustración. No puedo entender cómo, después de ver el despliegue de todas las señales posibles de cambio social y moral, hay venezolanos aún, que defendiendo sus parcelas de privilegios, apuestan primero a la destrucción de la imagen de nuestro país, que a perder, en justa batalla ( Elecciones, referendums ) la comodidad y los negocios asociados al poder, ejercido en medio del subdesarrollo. Estoy seguro que a ésos, no les importa el cierre de las líneas de crédito, el efecto devaluador en los bonos de la deuda, el efecto negativo en política exterior..a ésos no les importa que el pueblo sufra, que el pendejo coma, que yo trabaje, que tus hijos estudien, a ésos lo que les importa es su asunto, su paquete inmundo de acuerdos, de amiguismo, de transacciones .. porque se transan entre ellos, se negocian contigo y conmigo, se arreglan, se acomodan, se resuelven, se solucionan, se componen, se ríen de nosotros, se ríen de sus enemigos, se ríen de ellos mismos. Están incólumes, "limpios", tanta lágrima, tanto sudor y tanta sangre de nosotros, los pendejos, nunca los ha manchado en cuarenta y pico de años de trágica existencia; es que son los defensores de la democracia, ¿Entiendes?, los garantes del "estado de derecho". ¡Gracias a Dios¡.
Pero entonces los otros, convocan a un cruzada bolivariana, divagan en una ensalada de ideas, rebotan entre la rabia y la idolatría, confían con fé ciega; pero se cierran, se vuelven sectarios, se tropiezan con el juego de siempre, enfrentan una ven
taja vieja con una ventaja nueva. Se empapan de buenas intenciones, vengadoras, de sueños idealistas, de ilusión; pero no acompañan ése avance con preparación técnica, con modernización de la sociedad, con resultados patentes, poderosos, con urgencia gerencial, con personal de alta preparación. Entonces nos enfrentamos a la crisis, armados de verbo, de intención, armados de deseos, de ímpetus .. ¿Pero?. Mientras tanto, los medios de comunicación nacionales e internacionales, muestran el agravamiento de la situación. Filman, toman, muestran, analizan, transmiten.. y mientras tanto tú piensas cómo completar la quincena. ¡Ay, la impotencia mi hermano! .. la impotencia, que nos desespera y nos irrita, la irritación que nos ciega de rabia, la rabia que nos calienta la sangre, la sangre que se nos sube a la cabeza, la cabeza que se pierde en el mar de la arrechera, y arrancamos.. corremos hacia delante decididos a gritar, a romper y a arrancar desde las entrañas lo que supuestamente nos pertenece, por derecho humano y divino, pensamos nosotros. Caemos en la bruma de nuestra propia ignorancia, que es como decir confusión, como decir sumisión. Mientras, atrincherados, sentimos el zumbar de las palabras, de los discursos, que se disparan uno y otro bando. Quizás nuestro despertar sea la solución, como dijo el cantor..¡La sangre joven y el sueño viejo.. pero dejando de ser pendejo nuestra esperanza será verdad!