Los líquenes son excelentes indicadores de la contaminación ambiental
Recientes estudios han mostrado que el comportamiento de algunos líquenes puede servir para medir el grado de contaminación del aire. Los científicos hallaron que estas especies de líquenes cambian de color según las condiciones de pureza o contaminación del aire. Los líquenes deben su color verde a la clorofila que elaboran en el proceso de fotosíntesis. Este es el proceso mediante el cual las plantas transforman la luz solar para producir su alimento. Cuando el aire está contaminado, la clorofila pierde magnesio y poco a poco los pigmentos verdes se vuelven pardos. Otras veces, debido a la contaminación los líquenes simplemente pierden colorido, como si se destiñeran.Los líquenes pueden encontrarse sobre rocas y árboles. Estas plantas están compuestas por una simbiosis de algas y hongos. Es decir, una forma de colaboración entre estos dos vegetales. Los hongos ayudan a que las algas puedan sostenerse sobre la roca o árbol. A cambio, las algas producen nutrientes que sirven de alimento a los hongos.
Fuente: Fudena
Cambio climático eliminó 20 especies de ranas en Costa Rica, dicen expertos
Según recientes investigaciones, 20 especies de ranas han desaparecido de Costa Rica por abruptos cambios de clima, relacionados con el calentamiento global del planeta. La zona donde se reportó la desaparición de las 20 especies de ranas está caracterizada por bosques de niebla. Los bosques de niebla tienden a ser muy húmedos en condiciones normales. Los anfibios están entre los grupos de animales más susceptibles al cambio climático. Esto se debe en parte a su necesidad de habitar en el agua y en la tierra en diferentes etapas de su vida. Por ejemplo, las ranas necesitan depositar sus huevos en ambientes muy húmedos. Los renacuajos pasan buena parte de su ciclo en el agua. Cuando son adultos, es decir, cuando se convierten en ranas, su piel requiere de mucha humedad para mantenerse en buen estado.
Fuente: Fudena
Los delfines no son tan amigables como parecen
Esos amigables y juguetones animales que estamos acostumbrados a ver en la televisión o en los acuarios, inmortalizados por Flipper como uno de los protagonistas principales, han resultado no ser tan afables, en sus medios de hábitat y pueden además mostrar conductas bastante agresivas con otros animales, como las marsopas, por ejemplo. De hecho usan sus mandíbulas como bastones y desgarran tejidos con sus afilados dientes. Pero lo más desconcertante de todo esto es que las matanzas no tienen como objetivo la alimentación. Esta información la reveló Trevor Spradin, experto en delfines del Servicio Nacional de Pesca Marina de Estados Unidos.
Aunque en esta materia, no todo es blanco y negro, ya que hay otros científicos que señalan que es muy difícil emitir juicios sobre comportamientos agresivos en los difíciles y su interpretación, ya que "desafortunadamente el conocimiento sobre el comportamiento de los delfines es muy vago y no se podría plantear una conclusión basada en las observaciones", así lo señala, el biólogo Juan Manuel Avila . Al parecer todavía falta mucho por investigar para poder comprender mejor el comportamiento de estos hermosos animales.
(El Tiempo, 27 de agosto de 1999).
El tendido eléctrico afectará alrededor de 1600 hectáreas de bosque tropical
Las comunidades indígenas y el movimiento ecologista en pleno han protestado por la destrucción que está causando la transmisión eléctrica que saldrá desde la Central Hidroeléctrica Macagua II hasta la capital de Roraima en Brasil, y que afectará áreas bajo régimen de administración especial como: la Reserva Forestal de Imataca, el Parque Nacional Canaima, patrimonio mundial ante la UNESCO y la zona Protectora Sur del Estado Bolívar.
El tendido eléctrico de 600 kilómetros, producirá una importante deforestación desde Imataca hasta Sierra de Lema, donde se ubican los nacientes de dos importantes ríos de la cuenca del Alto Caroní tales como el Kuruani y el Aponguao, afluentes del embalse de Guri.
Aunque los bosques están siendo invertidos y destruidos por el corredor de servicios del tendido y la ubicación de las torres, que tendrá casi 140 metros de ancho, junto con una apacible remoción del terreno que dañará la topografía local y la integración biológica de los ecosistemas, la interrogante es ¿cuál es el negocio que sustenta tal destrucción?, ya que el gobierno venezolano invertirá noventa millones de dólares para vender por diez años a precio constante el kilovatio/hora apenas a nueve bolívares, cuando en el país se vende el kilovatio/hora a 39 bolívares, con aumentos semestrales.
Fuente: Provita