"Vamos a darle la seguridad a todo el mundo, incluyendo a Estados Unidos, de que Panamá va a administrar el canal, y a darles la seguridad a todos los que lo transitan", anunció Moscoso, quien tomará posesión en el estadio de béisbol de la capital, que tiene capacidad para 25.000 personas.
Al acto asistirán los mandatarios de Centroamérica, así como de Venezuela y la República Dominicana, según los organizadores.
Moscoso ha advertido que en el quinquenio de su gobierno no "permitirá la corrupción, ni la politización del canal".
La vía, abierta en 1914 y administrada desde entonces por Estados Unidos, pasará a plena jurisdicción panameña al mediodía del próximo 31 de diciembre, según los tratados Torrijos-Carter. Ese día también finalizará la centenaria presencia militar de E.U. en el istmo.
Moscoso asume en medio de la esperanza de los panameños de que cumpla su promesa de la campaña, de combatir el desempleo y la pobreza.
Se espera que su administración ponga en vigor medidas para mitigar los efectos de las políticas de mercado libre del presidente saliente Ernesto Pérez Balladares, e incluso suavizar algunas de sus medidas.
Moscoso ha dejado entrever, no obstante, que respetará la mayor parte de las medidas económicas de su antecesor, incluyendo las privatizaciones de las empresas telefónicas y de electricidad, así como de los puertos a ambos lados del canal.
En el plano de la política local y en víspera de su posesión, la presidenta electa logró hace dos días un acuerdo con tres partidos minoritarios, asegurando una frágil mayoría congresional de 36 escaños, sobre el rival Partido Revolucionario Democrático, que contará con 35.
Moscoso tendrá que esbozar también una nueva relación con E.U., que después del 2000 seguirá siendo el principal socio canalero y comercial de Panamá. "Queremos mantener buenas relaciones de amistad, comerciales y diplomáticas con E.U.", dijo Moscoso. "Lo que no queremos más en Panamá son bases militares".
El Espectador (Colombia), 1 de septiembre de 1999