Una razón de fondo explica por qué el país ha dejado crecer, hasta volverse inmanejable, una crisis social que cada vez se hace más honda. Los principales indicadores de pobreza y atraso en frentes como la salud, la educación, el empleo y el bienestar social así lo demuestran. Ha resultado muy costoso no tener una política social de largo aliento, que rebase los períodos presidenciales y ataque de manera estratégica y sistémica las principales causas de la hecatombe social que vive Colombia.
Basta ver el tamaño de la quiebra de la red de hospitales públicos y privados; o las cifras de deserción escolar -sin entrar a analizar el problema de calidad-; o el ejército de colombianos en la pobreza, seguramente engrosado por miles de compatriotas golpeados por la crisis actual. Lo poco que hace un gobierno lo desmonta el siguiente por razones políticas o porque llega con su propia propuesta. Así ocurrió con el Plan Nacional de Rehabilitación y la Red de Solidaridad Social que fueron cayendo en desgracia. Al punto de que esta última parece no existir. Estamos, pues, sentados sobre una bomba de tiempo.
El diagnóstico de nuestra tragedia social abunda en cifras y propuestas. Lo que ha faltado es acción y consistencia en el tiempo. Y es en este punto donde organismos multilaterales de financiación como el Banco Mundial o el BID podrían jugar un papel importante. Condicionar los fondos a la obligación de estos gobiernos de pensar en soluciones de largo plazo a la aguda problemática social debería ser uno de los requisitos para los desembolsos.
Los efectos sociales de la crisis macroeconómica los han sentido todos los colombianos. Y sin desconocer que los pobres han sufrido más, en especial por la alta tasa de desempleo, también debe admitirse que hay una clase de "nuevos pobres". Son aquellos que antes habían tenido un empleo regular en el sector formal y que hoy requieren una consideración especial.
Una política social debe responder a los problemas estructurales (de mediano y largo plazos), en sus correspondientes sectores. No se puede volver a aceptar aquella frase tan gráfica como desconcertante de que " el país va mal pero la economía va bien". Como si lo social, lo político o lo económico fueran islas. Infortunadamente en los últimos años han tenido primacía las soluciones políticas de gobierno, para apagar incendios, entre ellas las que llaman "ajustes".
Aunque dichas medidas de choque puedan ser necesarias, en muchos casos no son suficientes y no pocas veces van en detrimento de los magros recursos que reciben los sectores sociales.
Paralelamente a aquéllas se requiere implementar verdaderas políticas de Estado que permitan construir los cambios con visión estratégica de país a largo plazo.
Se hace inaplazable la creación de un foro permanente para el análisis de las políticas sociales en el país. A ello están convocando algunas instituciones como el Banco Mundial, la Fundación Corona, la Fundación Social, la Revista Dinero y este diario. Su principal propósito será crear un espacio para analizar, debatir y hacer seguimiento a las políticas sociales del país, y buscar que allí confluyan distintos puntos de vista para hacer recomendaciones y propuestas destinadas a orientar las decisiones que en esta materia adopte el país.
El Tiempo (Colombia), 31 de agosto de 1999