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Dos familiares de desaparecidos durante la dictadura visten máscaras de Pinochet y del presidente Eduardo Frei |
SANTIAGO (Reuters) -- Autoridades, militares y defensores de los derechos humanos se enfrascaron el martes en un inusitado debate sobre los atropellos que se llevaron a cabo durante las casi dos décadas de dictadura militar en Chile.
La primera sesión de trabajo de la llamada mesa de diálogo, impulsada por el gobierno para lograr un acuerdo que permita aclarar el paradero de los detenidos desaparecidos durante la dictadura, transcurrió en medio de las protestas de los familiares de las víctimas en el exterior del recinto de la reunión.
"Hoy se inicia, probablemente, una de las etapas más relevantes de los últimos tiempos", dijo el presidente Eduardo Frei en una carta dirigida a los 22 participantes en la reunión, que tuvo lugar en el edificio Diego Portales, donde funciona actualmente el Ministerio de Defensa y antigua sede de la Junta Militar.
"Tienen frente a sí uno de los desafíos más complejos que puede enfrentar la historia de los pueblos, con elementos favorables y también con cargas históricas", añadió.
La complejidad a la que aludía el presidente fue evidente en la puerta del ministerio, donde los familiares de los desaparecidos rechazaron participar de un debate que, según dicen, no atacará el problema de raíz. Sus protestas incluyeron una ofrenda floral con la leyenda "Que en paz descanse la mesa".
El Ejército estuvo representado en la mesa por el general Juan Carlos Salgado, que actúa habitualmente como enlace militar con el ex dictador Augusto Pinochet. Según afirmó el abogado Jorge Manzi, uno de los recién nombrados coordinadores del debate, el militar habló de "contextualizar" lo ocurrido en el pasado para que no haya "vencedores ni vencidos".
La mesa volverá a reunirse el 7, 10 y 13 de septiembre.
"Fue bastante bien todo, fue una buena reunión", explicó el abogado Jaime Castillo Velasco, defensor de los derechos humanos presente en la reunión, quien reveló que por el momento no se fijó una agenda concreta de contenidos: "Se discutirá lo que vaya surgiendo en la conversación".
El diálogo comenzó cuando resuenan todavía los comentarios del jefe del Ejército, Ricardo Izurieta, quien negó saber qué pasó con las 3.197 víctimas de la violencia política durante la dictadura, de 1973 a 1990. "La gente está convencida de que nosotros todavía tenemos información. Lo que el Ejército tiene ya lo entregó", dijo Izurieta el fin de semana.
Según Izurieta, sucesor de Pinochet en la jefatura militar, "lo que queremos es que realmente existan las condiciones para que la gente que está buscando información la obtenga, pero eso nada tiene que ver con el Ejército".
No obstante, 24 horas antes de que la mesa comenzara a funcionar en Santiago hace 10 días, el almirante en jefe de la Armada, Jorge Arancibia, pareció contradecir dicha tesis: "Hubo actos que, ciertamente, en condiciones normales podríamos considerar reñidos con las normas clásicas en el tema de los derechos humanos bajo el régimen militar".
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CNN en español, 1 de septiembre de 1999