Las ideas económicas del general Visconti
Emeterio Gómez
La entrevista que una revista de circulación nacional le hiciera al general
Visconti es realmente impresionante. No sólo por sus ideas económicas, sino
también por sus concepciones políticas, que nos ayudan a comprender más fácilmente
las económicas. Porque hay una profunda coherencia, tanto en Visconti como en
Chávez, entre ambos planos. Veamos qué dice el general respecto a la política:
'...hemos dado tumbos durante 169 años. Debimos haber continuado con el
proyecto bolivariano que nos lleva a entender que debemos trabajar en función
de la voluntad general del colectivo, que debe propender a la búsqueda del bien
común y no a estas voluntades mayoritariamente ocasionales a las que estamos
acostumbrados'.
Son ideas anteriores a la Revolución Francesa, o mejor dicho, anteriores al
fracaso de ésta. Es la tesis básica de Rousseau: 'debemos trabajar en función
de la voluntad general del colectivo'. Es el bien común, superpuesto a la
libertad individual. Es creer, con los premodernos: primero que tenemos una
'esencia', tal como las cosas la tienen. Y segundo, que dicha esencia reside en
la especie: 'Una sociedad... debe entender que la razón de ser de agruparnos en
sociedad es sobrevivir como especie. El liberalismo nos ha acostumbrado a ser
individualistas y es contrario a nuestra esencia...', cree Visconti.
Ciertamente, general, 'nuestro deber social está por encima de nuestros
derechos individuales'. El problema es que eso no lo discuten hoy ni los
liberales más radicales. Habría que buscar bien entre los libertarios para
encontrar alguien que piense que moralmente el individuo es más valioso que el
colectivo. Pero nada de esto se debate hoy, señor. Son discusiones del siglo
XVIII. El problema desde hace 200 años, es ¿cómo se establece la voluntad
general ? ¿Quiénes dicen cuál es el Bien Común? Y, sobre todo ¿cómo
establecer éste, respetando la libertad individual? O sea, señor... la
democracia. ¿Cómo conciliar voluntades individuales en un proyecto de
sociedad?
Para resolver este problema es que se inventó la democracia, general. Ese
sistema político al que usted pareciera definir como uno en el que privan
'estas voluntades mayoritarias ocasionales a las que estamos acostumbrados'. En
una democracia no se le puede imponer a nadie un proyecto político, y menos uno
como el de Bolívar radicalmente alejado de la noción de libertad individual,
es decir, fundado en las ideas de Rousseau.
Nos hemos gastado en la política más de la mitad de las dos benditas
cuartillitas, porque como ya dijimos las ideas de Visconti en este terreno son
increíblemente coherentes con sus ideas económicas y permiten entender éstas
con facilidad. Porque así como su pensamiento político es claramente anterior
al fracaso de la Revolución Francesa, así sus ideas económicas son explícitamente
anteriores a Adam Smith. Veamos:
'Tenemos que empezar a quitarnos el esquema de la competitividad y a
propiciar la producción interna para satisfacer nuestras necesidades. Quitarnos
ese esquema de estar compitiendo universalmente, que no nos permite producir
nada'. _¿Volveríamos al proteccionismo? _
'Volveríamos a la realidad nuestra, la realidad de impulsar nuestro propio
proceso productivo interno, consciente de que vamos a producir lo que vamos a
comer y comer lo que producimos'.
Visconti podría reflexionar un poco sobre el libro de Smith. La causa de la
riqueza de las naciones, no es el trabajo ni el esfuerzo, es la competitividad,
el intercambio de bienes; el producir, no para satisfacer directamente las
necesidades, sino para satisfacer las de los demás. La causa de la riqueza es,
precisamente, la producción de valores de cambio universales.
Pero lo realmente aterrador de una concepción económica y política como ésta,
no es que la propale Visconti, es el temor de que Chávez, en lo profundo de su
corazón, y a pesar de haber empezado a hablar de equilibrios macroeconómicos,
siga pensando igual. Igual que Visconti, e igual que como él pensaba hace
apenas un año.
El Universal Digital, 1 de septiembre de 1999