Ceresole constituyente

Herbert Koeneke R.

En un arranque de 'modestia sureña', como masculló algún prejuiciado, Norberto Ceresole dijo haberse encontrado en la calle a Hugo Chávez, luego de haberlo concebido o inventado. Ahora se puede pensar que esa invención, pese a la distancia física del creador, se extendió también o al menos salpicó hasta la propuesta constitucional del presidente de la República.

Y es que en trazos tanto gruesos como finos la influencia ceresoliana resulta inocultable, sin necesidad de recurrir a la prueba del ADN. Por ejemplo, en un ensayo de 1970, escribió que 'en las sociedades latinoamericanas con alternativas propias de desarrollo, el ejército es, real o potencialmente, el único instrumento planificador, centralizador y de gobierno existente' (Cf. El Papel político y social de las Fuerzas Armadas en América Latina, Caracas: Monte Avila). Veintinueve años más tarde, al analizar el modelo venezolano encarnado en Chávez y defender lo que él denomina 'la forma concentrativa del poder' en contra de su 'forma distributiva', advierte que 'no debe sorprender a nadie la aparición, en el futuro inmediato, de un partido cívico militar como conductor secundario, detrás del caudillo nacional, del proceso revolucionario venezolano' ( Quinto Día, 5 de marzo de 1999).

Ese caudillo, por su parte, confesó a Agustín Blanco Muñoz, en libro publicado el año pasado, que 'estamos revisando todo el planteamiento que hace Norberto Ceresole, en sus estudios y su trabajo, donde habla de un proyecto de integración física de Sur América por dentro, con el análisis de que los mares son de los imperios. En cambio tenemos la Cuenca del Plata, que se une con la Cuenca del Amazonas y con la Cuenca del Orinoco. Hay gente que ha navegado esto...Todo esto sería un proyecto de integrar el continente a lo largo de tres países: Venezuela, Brasil y Argentina, con sus ramificaciones...Estamos proponiendo, y no es idea nuestra, una Confederación de Estados Latinoamericanos, incluso en lo militar...Esas fuerzas armadas deben ir evolucionando hacia un papel distinto en las sociedades. Un nuevo militar orientado hacia el desarrollo social, económico, político, y un cuerpo armado que se encargue de la seguridad del continente'.

¿No se perciben sin esfuerzo alguno relaciones 'capilares', como decía un constituyente, entre esas ideas y las siguientes propuestas constitucionales del chavismo?

'Se constituye la Fuerza Armada Nacional, la cual tiene como misión proteger la soberanía de la nación, asegurar la integridad territorial y participar activamente en el desarrollo nacional' (Título VII, Capítulo I).

'La República Bolivariana de Venezuela promoverá la unidad política, económica y social de América Latina y el Caribe, pudiendo celebrar tratados con una o varias de sus repúblicas, con el fin de darle continuidad al Proyecto Anfictiónico de Simón Bolívar, El Libertador' (Título I, Capítulo II).

'Los ascensos militares son competencia exclusiva de la Fuerza Armada Nacional y del presidente de la República en su carácter de comandante en jefe' (Título VII, Capítulo III).

'Los miembros en actividad de la Fuerza Armada Nacional tiene el derecho al sufragio en conformidad con la ley, sin que puedan participar en actos de propaganda o proselitismo político partidista' (Título VII, Capítulo III). (Lo sé: en Estados Unidos e Inglaterra los militares votan. Pero también sé que, en el primero, la segunda enmienda constitucional garantiza el derecho del pueblo a poseer y portar armas, mientras que en Inglaterra ni siquiera los policías portan algo más que un rolo).

En fin, después de tanta expectativa, alguien se atreve a resucitar a la Doctrina de la Seguridad Nacional, que tanto entusiasmó a los geopolíticos en uniforme durante la primera mitad del siglo XX.

Por ello, cierro los ojos y veo un bongo remontando el Arauca con destino a La Plata, tripulado por el presidente Chávez, Norberto Ceresole y el ministro Giordani, en funciones de integrar a Sur América para deleite de los castros, ortegas y marulandas y para frustración del Imperialismo que merodea en el mar.

El Universal Digital, 1 de septiembre de 1999