Pobre Venezuela Pobre

Gilberto Carrasquero Naranjo

El Presidente de la República avanza a paso decidido por dos sendas paralelas: hacia la consolidación de su Poder Político y hacia el descalabro económico del país. Al tiempo que se hace del poder, el reloj del hambre descuenta los minutos para que Chavez, pase de Héroe a Villano. Al final del día, a la gran mayoría de los Venezolanos le importa poco el Estado de Derecho porque para ellos, nunca existió. Así que, para el Venezolano común, la decisión entre democracia con hambre y dictadura con pan, es simple: Pan es Pan. Es por eso que apoyan a Chavez, es por eso que quieren ver al Congreso, no digo cerrado... quemado!!! Chavez ha sido genial en convencer al pueblo de que el hambre generalizada es producto exclusivo de la corrupción y que hay que "limpiar el país" para volver a comer completo. La corrupción -que, por cierto, sigue campeante- puede desaparecer por completo y el hambre seguirá ganando la batalla hasta que no emerja un liderazgo moderno, capaz de incorporar a cada Venezolano al proceso de generación de riqueza.

Mientras tanto, el Presidente sigue moviendo las piezas del ajedrez político con gran destreza y habilidad en un solo sentido: La concentración total del poder en el corto plazo. Ha ido ganando terreno, ha ido consolidando poder y se ha erigido en el depositario único de todos los poderes públicos nacionales al tiempo que avanza decidido a la captura del poder estatal y municipal. Todo parece indicar que Chávez concentrará en sí el mayor nivel de poder que líder alguno haya ostentado en Venezuela después de la muerte de Gómez. Ante un Congreso clausurado; y, una Corte Suprema sumisa y complaciente, Chávez ha logrado su verdadero sueño que no es; y, nunca fue, ser Presidente de Venezuela, no. El sueño de Chavez es ser Comandante en Jefe de la República. Chávez, como buen soldado, quiere mandar sin cuestionamientos, sin compromisos, sin negociaciones e incluso sin marco jurídico que le imponga limitante alguna, más allá de aquella que le impone su "iluminada" vocación bolivariana.

Sin embargo, pareciera que el Presidente ignora que quien detenta el poder, detenta la responsabilidad. Y, que cuando el poder no se comparte, la responsabilidad es exclusiva. La situación de parálisis económica del país es realmente trágica. Miles de empresas cerradas, miles de empleos perdidos, inversiones paralizadas y la recesión económica más brutal que haya sufrido la economía venezolana en las últimas décadas. Situación esta, que se hace más patética cuando incluimos en análisis el hecho de que los precios petroleros están en niveles extraordinariamente altos. Cuanto más podrá mantenerse Chávez -y su gobierno- al margen de la lista de los percibidos como culpables del hambre del pueblo?

El gobierno disfruta todavía del lapso de tiempo que le otorga ser gobierno nuevo, agregado al tiempo que le compra el circo que se ha montado para acaparar el poder con el pretexto de que se está limpiando el país de la corrupción. Ahora bien, ni el circo dura para siempre, ni el petróleo se quedará arriba para siempre. El pueblo a la hora de la verdad verá que el circo es... solo circo. Entonces, la situación económica no podrá ser postergada para luego y a menos que el petróleo le permita a Chavez paliar la brutal recesión económica que sufre el país , al pueblo solo le importará que ha empeorado el hambre y nuevamente, querrá un responsable. Así como hoy, "Los políticos" conspicuamente representados en el Congreso son ajusticiados, mas allá del acto formal de una asamblea, por un pueblo sin disposición a tolerancia. Llegará el momento en que el mismo pueblo querrá ajusticiar a quien, en su momento, será percibido como responsable de la hambruna por venir. Y...con un solo hombre en el poder, me atrevería a apostar quien será el ajusticiado.

La gran incógnita es el tiempo. Si el petróleo estuviese bajo, me atrevería a presagiar que acabado el proceso constituyente, Chávez disfrutaría de poco más de un año de gracia adicional. Sin embargo, los precios del petróleo están altos y –por la caída de los inventarios- tienden a mantenerse altos, lo que le permitirá a Chávez paliar la crisis con gasto público y crear una ilusión de prosperidad que le comprará tiempo con el pueblo. Sin embargo, esta opción no es solo insostenible en el largo plazo, sino que crea distorsiones estructurales altamente explosivas en el mediano plazo y cuando los precios del petróleo bajen –como siempre bajan- se generará una crisis fiscal que provocará una macro-devaluación altamente inflacionaria que terminará por "echar gasolina al fuego" del hambre en Venezuela. Por este camino, un poco más largo, llegaremos al mismo evento: Un pueblo hambriado, en busca de responsables. Pero, esta vez, "la culpa" no será compartida. Será, como el poder hoy en Venezuela: concentrada, unipersonal e intransferible.

Sin embargo, lo realmente trágico es que para entonces, quizás el pueblo y el ejército no estén del mismo lado como han estado a la hora de cerrar el Congreso. ¿Y...entonces qué, Guerra Civil? ¿Dictadura? Quien sabe. Pero, nada bueno se avisora. Pobre Venezuela pobre, la que tendremos.

Carrasq@ksg.harvard.edu