México y el liberalismo
Isaac Katz
(AIPE).- En las campañas electorales a la presidencia de México, todos los precandidatos han elegido como tema favorito decir "no" al neoliberalismo, acusando que el modelo económico que se deriva de esta corriente de pensamiento ha sido la causa de nuestros males: bajo crecimiento económico, inflación, pobreza, iniquidad en la distribución de la riqueza y del ingreso, etc. Estas afirmaciones indican que quienes están compitiendo para ser Presidente de la República no entienden cómo funciona una economía de mercado y, peor aún, no saben distinguir entre el engendro que tenemos en México y una verdadera economía de mercado, cuyas principales características son la definición, garantía y protección de los derechos privados de propiedad, y el intercambio voluntario en un contexto de igualdad de oportunidades. Estas características, simplemente, no existen en México.
La principal característica de una economía de mercado, derivada de la corriente liberal de pensamiento, es la eficiente definición de los derechos privados de propiedad y del ingreso que se deriva de su utilización, así como la garantía jurídica de estos derechos por parte de un poder judicial independiente e imparcial, que además obligue a las partes al cumplimiento de los contratos. En México abundan los casos de que los derechos privados de propiedad están deficientemente definidos y que éstos se violan continuamente. Un ejemplo de ello es la impunidad con la que actúa la delincuencia, en donde un robo es una trasferencia involuntaria de riqueza, y por lo mismo de los derechos de propiedad, y la declinación que ha hecho el gobierno del monopolio de la violencia para proteger estos derechos. Otro es la inflación, que se constituye como un robo por parte del gobierno de una parte del ingreso de la población, robándole más a los más pobres. Otro ejemplo es la deficiente actuación del poder judicial para obligar a las partes, principalmente al gobierno, al cumplimiento de los contratos. Uno más es la corrupción a la que se ve sujeto el sector privado por parte de una burocracia que interpreta y aplica discrecionalmente los reglamentos. Otro es la negativa del gobierno para hacer cumplir la ley en el caso de la Universidad de México (UNAM). Y hay muchos más.
¿Hay alguien que en su sano juicio prefiera que los derechos sobre sus recursos y el ingreso que obtiene de su utilización no estén definidos y se violen continuamente? Lo dudo.
La segunda característica es la existencia de un marco de igualdad de oportunidades de acceso a los diferentes mercados, operando estos en un contexto de mercados competitivos y en donde el intercambio es voluntario, beneficiando así a ambas partes. Al hablar de igualdad de oportunidades de acceso nos referimos a una situación en la cual no existen barreras institucionales significativas que impidan que determinados individuos accedan a un mercado o que se favorezca a algún grupo particular. En la economía mexicana existen varios ejemplos que demuestran que tal igualdad de oportunidades no existe. Quizás el más importante, desde el punto de vista del desarrollo económico, es la notoria desigualdad para acceder a un servicio educativo de alta calidad, con una política educativa que condena a la mayoría de los niños y jóvenes mexicanos a recibir un servicio educativo malo en las escuelas del gobierno. Un ejemplo más son las disposiciones de la Ley Federal del Trabajo que impiden la libre contratación de trabajadores por parte de las empresas y limitan la libertad de los trabajadores para decidir dónde y cuánto trabajar. Otro es la existencia de monopolios que eliminan la libertad de los individuos para elegir a quién comprarle los bienes y servicios que demandan, monopolios tanto del gobierno como aquéllos creados y protegidos por el gobierno. Y hay muchos más.
La economía de mercado no es perfecta, pero es la menos imperfecta de todas las opciones. Si realmente aspiramos a vivir en un país desarrollado hay necesariamente que liberalizar la economía. ©
Investigador y catedrático en el Instituto Tecnológico Autónomo de México. katz@eniac.rhon.itam.mx