Guillermo Pimentel
Hace ya cuatro años en una amable conversación con el doctor Luis Hernández Solís, a la sazón, presidente de Fondene (Fondo de Desarrollo Económico del Estado Nueva Esparta), abordamos el tema de la posibilidad de promover en dicha entidad federal un banco de los pobres como aquellos que habían tenido éxito en México y Centro América.
Se trataba de una institución de capital mixto, con participación de una ONG regional, en este caso, Fondene, los sectores privados de la isla que quisieran participar en él, en especial las instituciones financieras y el Estado venezolano. Esta entidad actuaría como financista de los proyectos de micro empresas e iniciativa individual en promoción económica, a los niveles más bajos de ingresos. Cierto, que una institución de esta naturaleza encontraría serias dificultades para refinanciarse y para obtener garantías reales o aún quirografarias de sus prestatarios. Esta dificultad la resolvimos en aquel entonces mediante el procedimiento de préstamos a un grupo de beneficiarios que se comprometían solidariamente a servir de garantes al que resultara favorecido con el préstamo o empréstito. No se descartaba la posibilidad de la participación de la ONG o cualquier institución financiera regional que se ofreciera para garantizar el crédito. Este esbozo de proyecto tal y como se presenta en este documento se discutió también con el señor Marcel Curiel, persona por aquel entonces muy vinculada al desarrollo y financiamiento de la mediana y pequeña industria.
Por mi parte quedé encargado de redactar o esbozar un anteproyecto, que en efecto, tuve la oportunidad de ofrecerle al doctor Hernández Solís y al señor Curiel en su momento.
Después de esta plausible iniciativa hemos percibido con satisfacción que al más alto nivel del Ejecutivo Nacional se ha acariciado esta misma idea denominando a la institución, en vez de Banco de los Pobres, "Banco del Pueblo''. Admitimos que no tenemos conocimiento de proyecto alguno sobre este particular, ni si su organización y prospecto operativo coinciden con la de nuestro proyecto. Con todo, nos felicitamos por dicha iniciativa y esperamos pueda llevarse a feliz término para lo cual estamos dispuestos a colaborar desinteresadamente en ello.
Entre las instituciones financieras multilaterales el Banco Interamericano de Desarrollo, cuenta con experiencia invalorable en el otorgamiento y administración de créditos a micro empresas. Por cierto, ha colaborado con Venezuela en más de una oportunidad en este campo. Por lo que se refiere al "Banco'' tal y como está descrito en este artículo no creo que tenga en estas instituciones experiencia alguna. El BID por mi experiencia en esta Institución no tiene experiencias concretas en este campo. Es menester indagar estas posibilidades, especialmente en el Banco Mundial, con el cual nunca tuve experiencia en este campo.
BANCO DE LA MUJER
Dentro de este esquema del Banco de los Pobres hemos pensado en una organización similar pero dirigida a financiar preferentemente a la mujer. Esta idea se fundamenta en varias razones de peso que deseamos exponer:
a) Es la mujer la más golpeada por el fenómeno del paro o desempleo.
b) Consideramos a la mujer innatamente organizada, más disciplinada y con clara vocación de cumplir a vencimiento cabalmente con sus obligaciones, al tiempo que tiene un sentido mucho más amplio y generoso que el hombre de la solidaridad.
c) Por otra parte, la mujer muestra cualidades inmejorables para actividades individuales de desarrollo identificables en una micro empresa. Basta con mencionar su innata capacidad para la operaciones de aseo individual y colectivo, su innegable aptitud para la producción de alimentos para el consumo individual (arepas, empanadas de cazón y múltiples caldos derivados del pescado), especialmente en un medio como el de Margarita
d) También la mujer se encuentra más dispuesta para actividades relacionadas con la industria de la confección tanto individual como colectiva. Esta última sería aquella dedicada a la producción para su venta y colocación en empresas de mayor dimensión.
e) Es más propensa la mujer a aceptar la idea de la responsabilidad solidaria en créditos tal como la que describíamos en préstamos dirigidos a dos o tres individuos de los que se reclama la responsabilidad solidaria como garantía del préstamo, o sea, si tres reciben el beneficio del crédito, las tres ofrecen garantía o aval de restitución para las otras.
No cuento desafortunadamente con una experiencia palpable que exhibir, me fundamento tan sólo en el conocimiento que tengo de la naturaleza femenina, una diferencia evidente en todo caso con la del hombre, más egoísta y con menos inclinado a la solidaridad.
Debo dejar expresa constancia que no tengo vocación política, no participo en ninguna campaña electoral, ni pretendo conquistar con esto, el voto femenino.
Economista, ex superintendente de Bancos y ex director ejecutivo del BID
Economia Hoy, 7 de septiembre de 1999