Posible decisión mortal de la ONU

S. Fred Singer

(AIPE).- El Programa Ambiental de la ONU está considerando votar en los próximos días sobre la prohibición del DDT a nivel mundial, 27 años después que la Agencia de Protección del Ambiente (EPA) lo hizo en Estados Unidos como una medida de relaciones públicas y en contra de las recomendaciones de los científicos.

El profesor Gordon Edwards y otros investigadores ponen en duda que el DDT sea responsable del debilitamiento de los huevos de reptiles, como sus enemigos dicen, y no hay ninguna evidencia de que cause daños a la salud humana.

Por otra parte, según la Organización Mundial de la Salud, hay entre 300 y 500 millones de casos de malaria cada año, causando 2.700.000 muertes, principalmente entre niños. Un niño muere de paludismo (malaria) cada 12 segundos y esas muertes se van a disparar si se prohibe el DDT en todo el mundo.  En muchas regiones de Africa se persigue a los vendedores de DDT y se cierran sus negocios, a pesar de que la malaria es una enfermedad más mortal aún que el sida.

En Ecuador, donde se utiliza el DDT, los casos de malaria se han reducido 60% desde 1993, mientras que han aumentado 90% en Bolivia, Paraguay y el Perú, donde se ha suspendido el rociamiento de DDT, debido a presiones de los activistas ambientales.

La batalla enfrenta a profesionales de la medicina, tales como los 370 miembros de la Fundación Internacional de la Malaria, contra el World Wildlife Fund y otros grupos como el llamado Médicos con Responsabilidad Social (¡qué ironía!), para quienes la gente tiene poca importancia. Se preocupan sólo del mundo animal y vegetal. La Organización Mundial de la Salud de la ONU no apoya la prevención sino que promueve el uso de medicinas y el desarrollo de una vacuna, ambas cosas muy costosas y difíciles de obtener. Para cuando usted lea esto, es posible que los diplomáticos de la ONU ya hayan tomado una decisión.

  La gran mayoría de los médicos, especialmente en los países pobres, están en contra de la prohibición del DDT. Según la científica inglesa Lorraine Mooney, el caso DDT ilustra claramente el conflicto entre el mundo desarrollado y el mundo en desarrollo. Debido a la lejana posibilidad de que el DDT sea una amenaza para ciertas aves de rapiña en el mundo "civilizado", millones de personas en los países pobres están muriendo de paludismo.

Pero resulta que desde el 8 de septiembre de este año, la ciudad de Nueva York está confrontando un brote de encefalitis contagiada por mosquitos. Hasta ahora hay dos muertos y 37 enfermos graves. Helicópteros han estado rociando el pesticida malatión, que la EPA quiere también prohibir, en un área de cuatro millas cuadradas de Queens y Bronx. Todavía no se ha culpado al recalentamiento de la tierra por éste ataque de mosquitos y si los mosquitos llegan a los pasillos con aire acondicionado de la torre de las Naciones Unidas, quizá la burocracia internacional se dé cuenta del problema.

Presidente del Science & Environment Policy Project.