¿Amenazas ciertas del conflicto armado más allá de las fronteras?
Frente a la hipótesis más fuerte que responsabiliza a las Farc del secuestro masivo de extranjeros en el Ecuador surgen temores y dudas sobre las repercusiones de este hecho en el proceso de paz y la estabilidad interna.
El secuestro masivo perpetrado el sábado en suelo ecuatoriano por un grupo armado presumiblemente colombiano, luego de que 'Raúl Reyes', guerrillero de las Farc, realizara un periplo por ese país, y en el mismo instante en que Carlos Castaño, jefe paramilitar, intimida a guardias fronterizos, deja la sensación de que cada vez son más frecuentes los síntomas de la internacionalización del conflicto armado.
De llegarse a constatar la responsabilidad de las Farc en este hecho, la pregunta que surge es qué interés tiene esta guerrilla de provocar a los países vecinos y a Estados Unidos -que viene sustentando la tesis de preservar el interés regional-.
Una primera hipótesis es la decisión de las Farc, como organización, de incursionar fuera del territorio colombiano.
Episodios como el de los tres misioneros estadounidenses secuestrados en la zona fronteriza con Panamá en 1993, cuya suerte se desconoce; el asesinato de los tres indigenistas estadounidenses en la frontera con Venezuela y el secuestro y devolución de un avión comercial junto con la tripulación y los pasajeros, también en territorio venezolano, revelarían ese propósito.
Hoy hay un ingrediente especial y es el interés cada vez mayor de E.U. en Colombia, hecho que podrían aprovechar las Farc para fustigar la abierta participación estadounidense en el conflicto colombiano y canalizar el sentimiento antiimperialista para erigirse como una fuerza nacionalista, casi que de liberación.
Sin embargo, hay otra posible hipótesis que no descarta conatos de división interna de las Farc ante el proceso de paz. Hechos como el triple homicidio de los indigenistas a comienzos del año pueden revelar que hay sectores que se oponen al avance de los diálogos.
El politólogo Hernando Gómez señala que para las Farc hay "sapos difíciles de tragar" como el de las negociaciones, que necesariamente llevarían a las Farc a jugar un papel determinante en erradicar de tajo el negocio del narcotráfico en sus áreas de influencia. Y eso les implicaría no solo trabajar conjuntamente con E.U. sino ser sus emisarios y ejecutores.
Y hay otra tercera hipótesis que no descarta a los sectores de la ultraderecha armada colombiana, interesados en perpetuar el negocio de la guerra. Para el analista Alfredo Rangel, esta situación no puede descartarse, pues resulta "extraño" que las Farc decidan hostigar las fronteras cuando lo que buscan es convertirse en interlocutores válidos ante los países vecinos.
El Tiempo, 14 de septiembre de 1999