Desde el diván

Los papeles de Aspern de  Henry James

Natasha Donís

Un relato sencillo; una historia en lo que solo cuatro elementos: el investigador literario, las Señoritas Bordereau, el gran poeta muerto y sus documentos; recrean una situación ligera, pero cargada de fascinantes descripciones. Así, lugares y rincones de Venecia como de Piaza o los palazzi abandonados, son descritos con majestuosidad.

La amena narración, sorprendente, engancha al lector desde el inicio hacia el final. Perseguir la historia es enviciante, así como el investigador literario persigue apasionadamente antiquísimos documentos escondidos celosamente por una mística dama.

La sobrina, la otra señorita Bordereau, una mujer sin edad, representa la típica relación enfermiza que podía encontrarse entre las familias del siglo XIX; dedicada sin vida propia a cuidar hasta la muerte a su anciana tía; sin duda una inválida espiritual; representará un elemento indispensable en el súbito que producen los últimos momentos de la historia.

El investigador literario, el narrador desconocido, mezcla implícitamente la confianza y la desconfianza; miente abiertamente solo por apoderarse de esas románticas misivas que hace varias décadas atrás había inspirado la casi centenaria dama que hoy escondía sus ojos en una extraña máscara verde. Ama la poseía, se entrega en cuerpo y alma a su lectura, pero paradójicamente a tan sublimes sentimientos, presenta en su diaria actuar, raquíticos valores y baja estatura espiritual. Emprende una empresa por pasión, mas finalmente solo desea negociar con ella.