El mundo no ha logrado ponerse de acuerdo en materia de comercialización de organismos transgénicos (genéticamente modificados), cinco años de negociaciones no han permitido firmar un Protocolo de Biodiversidad que regule el comercio de estos organismos. La polémica se origina porque los transgénicos pueden aportar enormes beneficios, pero también pueden tener efectos devastadores sobre la agricultura, la biodiversidad y la salud humana. Existen dos grupos contrapuestos entre quienes defienden las consideraciones comerciales sobre las ambientales y sociales (Estados Unidos, Canadá, Australia, Argentina, Uruguay y Chile) conocidos como el Grupo de Miami y unas 90 naciones que exigen más cuidado a la hora de comercializar internacionalmente estos productos. Sin embargo y a pesar del fracaso de las negociaciones en Cartagena a principios de este año, los países expresaron en aquel momento su voluntad de llevar a cabo una serie de reuniones que les permita limar diferencias y encontrar definitivamente un acuerdo. Montreal y Ginebra han servido de puntos de encuentro sin que se llegue a una salida satisfactoria para todos, de seguir este ritmo las discusiones, parece que el 2000 abrirá sus puertas sin que se haya establecido un Protocolo en una materia tan importante como esta.