Una apuradita ... ¿para qué?
Múltiples lecturas podrían hacerse de los últimos
acontecimientos vividos en Venezuela. De hecho, éstas se
han dado, dando origen a un número no menor de respuestas
por parte de los afectados.
Sin embargo, cabe resaltar el planteamiento que en los
últimos días se ha dejado sentir referido a la necesidad
de aprobar cuanto antes el nuevo texto constitucional.
Incluso, el presidente Hugo Chávez en varias oportunidades
le ha solicitado a la Asamblea Nacional Constituyente que
"se eche una apuradita" y presente cuanto antes el
proyecto de Constitución a la consideración "del
soberano".
Pero, ¿por qué esta actitud? ¿por qué se quiere
apresurar un momento verdaderamente histórico para nuestro
país que requiere de amplios debates y de una
participación activa de la sociedad civil?.
Se habla de que la demora en la elaboración de la nueva
Constitución y el establecimiento de las nuevas reglas del
juego redundaría también en la demora de las inversiones y
la reactivación del aparato productivo. Buena razón. Pero,
¿se trata sólo de eso?
Es curioso que se insista en esto, y lo haga precisamente
el Presidente de la República en un momento en el que se ha
comenzado hablar del desmembramiento de las fuerzas del
oficialismo que constituyen el piso político de este
gobierno. Ya se observan pugnas entre el Movimiento al
Socialismo, Patria Para Todos y el Movimiento Quinta
República, por obtener el control del Polo Patriótico. Los
dirigentes de estos partidos aseguran que la coalición se
mantendrá mientras al mismo tiempo mantienen la autonomía
cada una de esas organizaciones. De esta manera se echa por
tierra, aparentemente, la vieja aspiración de algunos de
conformar un partido único como base de sustentación del
gobierno de Hugo Chávez Frías.
¿Es que acaso, el Jefe de Estado quiere adelantarse al
demoronamiento del Polo Patriótico? ¿Teme acaso ir a un
macro proceso eleccionario con un movimiento político que
decae por las pugnas internas? ¿Supone, tal vez, que no
repetiría la mayoritaria votación obtenida en ocasiones
anteriores si continúa deteriorándose la economía
nacional en un momento en el que su equipo pierde
credibilidad ante la opinión pública y se debilita
políticamente?
Cualesquiera sean las respuestas, no se justifica que se
pretenda coartar la participación ciudadana y se
"matee" un proceso cuya característica
fundamental debe ser el debate y la confrontación
democrática de las ideas.
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