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Basilio Plaza
¿Dos caras de la misma moneda?
Hugo Chávez y Francisco Arias Cárdenas
son las dos columnas reales del chavismo, los hermanos
inseparables, las dos caras de la moneda, el ying y el yang
de todo este movimiento nacional y conceptual que es el
ahora llamado chavismo, pero que se llamó originalmente
Movimiento Bolivariano 200 y que hoy en día se concentra en
el Movimiento Quinta (V) República, MVR; hombres como
Jesús Urdaneta, actual Director de la Disip) y Joel Acosta
Chirinos, Coordinador Nacional del MVR, son parte del grupo
fundador, pero con perfil político inferior.
Justo antes de empezar la recta final de
la Asamblea Nacional Constituyente, arrecian los rumores
sobre diferencias crecientes entre ambos hermanos políticos
por aparentes diferencias de interpretación de algunas
importantes decisiones y propósitos tanto del gobierno del
Presidente Chávez, como de la Asamblea Nacional
Constituyente, e incluso se murmura que varios de los
militares participantes en los intentos de golpes de estado
de 1992 podrían estarse organizando alrededor del actual
gobernador del Zulia con la intención de lanzarlo como
candidato presidencial si, como se espera, la Asamblea
Nacional Constituyente finalmente acuerda la relegitimación
de todos los poderes a raíz de la nueva Constitución,
incluyendo la Presidencia de la República.
Un Arias Cárdenas candidato
presidencial significaría tres cosas.
Por una parte, la fractura del chavismo
justamente cuando está en su natural proceso –esencialmente
el MVR- de organización y consolidación como grupo
político; en segundo lugar Hugo Chávez dejaría de ser el
único; en tercer lugar Arias Cárdenas saltaría de ser “el
otro” a convertirse en opción real, claro rival. Y ambos,
el pelotero y el seminarista, lo saben.
Chávez está haciendo todo lo que puede
para conservar a Arias Cárdenas a su lado, y se dice
incluso que le ha ofrecido –o le ofrecería- el Ministerio
de Relaciones Interiores y Justicia, entidad que volvería
así a ocupar el primerísimo lugar en importancia que
tradicionalmente tiene su titular, importancia que
actualmente disfruta en solitario el Canciller José Vicente
Rangel.
La otra oportunidad que Chávez estaría
preparando para Arias Cárdenas sería la del nuevo cargo
–y que será en la Quinta República el de máximo
protagonismo e importancia después del Presidente- que
será creado por la ANC: el de Primer Ministro o
Vicepresidente.
Arias Cárdenas, por su parte, tiene
algunas cuestiones muy importantes a considerar antes de
tomar una decisión que condicionaría su destino político.
Por una parte, la ventaja de convertirse
en opción presidencial y de “contarse” en unas
elecciones, lo cual le daría la medida real de su
auténtico capital político, es decir, un punto de partida
confiable. Por la otra, la desventaja de ir a medirse con un
líder del enorme peso y popularidad de Chávez, apoyado
justamente por el sector más radical del chavismo.
Desventaja precisamente por su extremismo, condición que no
es la mejor para ganar unas elecciones ni para conducir un
eventual gobierno que, si va a responder a las exigencias de
esos radicales, tendría que volver a empezar donde ya
Chávez empezó en febrero de este año, e incluso con mayor
ferocidad retaliadora y revolucionaria.
Sin embargo, la trayectoria política de
Arias Cárdenas no pareciera avalar el radicalismo de sus
ahora presuntos apoyadores; de hecho Arias Cárdenas ha sido
visto siempre como más moderado, sólido y confiable que
Chávez. Esto podría significar que Arias Cárdenas
terminará por aceptar productivos acuerdos con Chávez,
antes que abrirse a un horizonte incierto que podría
enfrentarlo a demasiadas exigencias muy difíciles de
cumplir en la realidad política y económica nacional e
internacional de hoy en día.
A mediano plazo, contarse en unas
elecciones presidenciales es bueno; pero convertirse en el
heredero natural de la oleada chavista podría ser mejor.
Por más que se erosione la popularidad de Chávez, es
difícil que baje tanto como para no controlar, dentro de
unos años, un porcentaje ganador en un panorama político
en el cual sólo Acción Democrática pareciera tener
remotas posibilidades de reconquistar espacios. Así las
cosas, Arias Cárdenas podría ser el heredero natural, con
la ventaja adicional de que, habitualmente, ejercer el
gobierno puede traer ventajas adicionales como respaldo por
favores, organización política bien engrasada, etc.
Claro, todo esto dependiendo de un
elemento muy importante: ¿cuánto tiempo va a gobernar Hugo
Chávez?
Si la ANC aprueba lapsos presidenciales
de 7 o de 5 años con derecho a reelección inmediata, Arias
Cárdenas podría decir que es una espera demasiado larga, y
que en 10 ó 14 años, el desgaste chavista sólo dejaría
posibilidades muy limitadas –como la década adeca de
Betancourt y Leoni, que bajó tánto la votación del
partido que permitió la victoria de Caldera por los pelos.
Pero lapsos presidenciales de 4 + 4, podrían ser más
razonables, y mucho más si finalmente se modifica el
período presidencial, pero no se consagra la reelección.
La decisión de Arias Cárdenas tendría,
así, tres opciones: dar el salto ahora, dar el salto
después de algunos años de soporte chavista, o no darlo
nunca. Claro que, al mismo tiempo, cabría recordar que si
AD no se hubiese dividido y así perdido los casi 900.000
votos de Prieto Figueroa y su MEP en 1968, no sólo hubiese
ganado aquellas elecciones, sino que hubiese arrasado
prácticamente doblando la votación calderista.
El cálculo a hacer, pues, estaría en la
riesgosa estimación de cuál sería el porcentaje político
que le quedaría a un chavismo dirigido por Hugo Chávez y
el respaldo de Arias Cárdenas, y cuáles serían los
porcentajes actuales y futuros de cada uno de ellos si se
dividen ahora.
De donde menos se piensa, salta la liebre
Modestias aparte, fuimos de los que
previmos el salto de las liebres masista y pepetista,
especialmente esta última. Pareciera que el salto se viene
acelerando, y que incluso el propio Chávez está ayudando a
que PPT y MAS salgan del Polo Patriótico y de su gobierno.
Por una parte, Joel Acosta Chirinos
expresó en entrevista de prensa algo que es una gran
verdad, que el gran depósito de los votos de Hugo Chávez,
es el MVR, no los otros partidos del Polo Patriótico. PPT
logró las gobernaciones de Anzoátegui, Vargas y Guárico
con muchos más con votos del MVR que de PPT, cuya votación
real en todas partes es escuálida. La votación masista en
su algo deteriorada fortaleza aragüeña ha sido inferior a
la del MVR en las tres últimos procesos electorales, a
pesar del tradicional poderío, la excelente organización y
la popularidad del liderazgo masista en ese estado.
El MVR sabe que tiene que deslindar su
propia imagen, consolidarla claramente como partido, hoy en
día el mayor del país; sabe que tiene que continuar su
organización en aras de eficiencia y de permanencia. Y
está aprendiendo, también, que el poder, cuando se tiene,
es preferible no compartirlo sin necesidad perentoria. Por
eso el MVR hará todo lo posible por ir solo a las
elecciones regionales, contando con candidatos a
gobernadores y a alcaldes propios, claramente emeverristas y
en general con fuertes posibilidades de triunfo.
El MVR lo tiene todo para convertirse en
una estructura política sólida, organizada, eficiente y
ganadora, el partido que sustituye a la Acción Democrática
líder imbatible en todo el país de hace veinte años.
Pero uno de los elementos indispensables
para consolidar ese objetivo, es contar con una
organización firme, operativa y confiable, y de un
liderazgo propio, claro y prestigioso en cada región del
país. De esa organización y de ese liderazgo saldrán los
diputados, senadores, alcaldes y gobernadores. Entonces, dar
participaciones ganadoras a líderes y miembros de partidos
que aportan escasa votación efectiva, es mal negocio, como
en la Asamblea Nacional Constituyente donde Chávez y el MVR
se sintieron en la necesidad de ceder espacios a miembros de
otros partidos y a independientes que han aportado –con
excepciones- muy poco y que además se resisten a ser
controlados.
Hoy en día el MVR no necesita ni a PPT
ni al MAS para ganar elecciones nacionales y regionales:
sólo necesita a su propia organización, a la convicción
popular de que es el genuino representante de Hugo Chávez.
Así las cosas, habrá que prepararse
para el ruido que armarán PPT y MAS en busca de
protagonismo y de tratar de vender imagen de
imprescindibles, y después de las nuevas elecciones para
una oposición feroz y radicalizada por cuyos méritos se
pelearán esos partidos, y Acción Democrática. Ambos
partidos, tal como están las cosas hoy en día, tienen
escasa vida si son echados del amparo chavista, y ante la
posibilidad de desaparición, el ruido buscaría generar
apariencias de más fuerza que la que realmente tienen.
Se aviva el horno adeco
Este jueves 23 de septiembre, el
gobernador de Mérida William Dávila anunció formalmente a
su partido que rápidamente lanzará su candidatura a la
Presidencia de la República.
Esta decisión podría complicarle el
camino a Antonio Ledezma, con un rival que tiene los
argumentos de haber desarrollado una buena labor en su
gobernación y de contar con una imagen ampliamente
conocida. Desde otra perspectiva también podría pensarse
que el surgimiento de una candidatura rival de la de
Ledezma, ayudaría a animar el proceso de renovación del
entusiasmo en ese partido.
Ambos quieren elecciones por la base,
aunque se asegura que Ledezma cuenta con el respaldo –hoy
en día pírrico- del CEN adeco pero carece de recursos
económicos, los cuales si tendría Dávila. La casi total
carencia de recursos económicos en Acción Democrática es
una situación que no sólo perjudica a Ledezma, sino que
facilita al gobierno un mayor arrinconamiento de ese
partido.
Mientras los jirones de Proyecto
Venezuela trotan por las islas de la fantasía de su líder
máximo (de hecho se prevé que perderán Carabobo), Copei
sigue en coma, PPT y MAS pierden fuelle corriendo tras el
tren chavista y los demás partidos simplemente se
esfumaron, todo parece indicar un próximo gobierno
hegemónico de Hugo Chávez/MVR con la única oposición
creíble de una AD en proceso de refundación y, por eso
mismo, con una necesidad impostergable de ejercer a fondo
una oposición que empezaría por ser el receptáculo
creciente de los descontentos de Chávez.
Ixora Rojas está cocinando a Pablo
Medina
Ixora Rojas sostiene que lo que se ha
publicado sobre Pablo Medina es nada en comparación con la
verdadera magnitud del despilfarro medinista en el Congreso.
La señora Rojas, puesta ella misma en la picota por Medina
y otros chavistas, es mujer de armas tomar, y su afirmación
podría traer larga y escandalosa cola.
Problemas en los medios de comunicación
Sale Carlos Blanco de la dirección de la
revista Primicia, parte del desarrollo empresarial de lo que
ahora es todo un grupo editorial –a partir de El
Nacional-, y es sustituido por el veterano y prestigioso
periodista y analista político Manuel Felipe Sierra. A
éste le tocara realizar un replanteo general de la revista
–que mantendrá su orientación de especialista en
política-, afinar los costos y conquistar la circulación
que Blanco no logró. Y así, lograr la ansiada
rentabilidad.
Se comenta que el exdirector de Primicia
estaría planificando el lanzamiento de una nueva revista
para después de concluida la Constituyente, en sociedad con
Aristóbulo Istúriz aprovechando el programa que ambos
mantienen en Globovisión “Blanco & Negro” –y así
mismo se llamaría la nueva revista.
Proyecto, sin embargo, que luce un poco
cuesta arriba, tomando en cuenta una cierta saturación de
medios en una economía en apuros de un país que lee poco,
y donde fracasó “Entrelíneas”, está en serios
problemas “Economía Hoy”, se rumora insistentemente el
próximo cierre de “El Nuevo País” y no termina de
despegar “El Diario de Caracas”.
Este último, por cierto, también
estremecido por el súbito despido de su director Adolfo
Herrera, sustituido por Luis Enrique Alcalá, hombre de
confianza de Hans Neuman, y por el despido sin aparente
sustituto de la jefa de Información Leyla Cahue.
Pero el verdadero problema de El Diario
no está en sustituir a Leyla Cahue, experimentada
periodista muy bien reconocida en las áreas de economía y
de política, sino en la supuesta pérdida de interés –y
en consecuencia de inversión- de Beto Finol.
Para repotenciar El Diario de Caracas
habría que hacer una fuerte inversión para adquirir las
rotativas que pertenecen al anterior propietario, el Grupo
1BC, al cual al mismo tiempo El Diario debe mucho dinero, y
para dar flujo de caja que permita no sólo la contratación
de reporteros, sino dar a los periodistas facilidades que
hoy en día no tienen, como transporte para desarrollar su
trabajo.
Pero Finol, con razón, no estaría
interesado en aportar capital para un diario cuya propiedad
mayoritaria sigue detentando tercamente Hans Neuman, quien
inicialmente –y aparentemente por eso fue que Finol se
metió al principio en el negocio- habría prometido vender
a Finol la mayoría accionaria tanto en El Diario como en
The Daily Journal. El no cumplimiento de esa promesa hizo
cerrar el flujo inversionista del importante empresario.
Por cierto que también se habla del
agravamiento de las dificultades económicas del grupo 1BC,
que llevaría ahora a otra ola de despidos en RCTV.
Se prepara la madre de todas las batallas
sindicales
El importantísimo control del
sindicalismo venezolano es el jugosísimo premio que se
preparan a disputar chavistas y adecopeyanos. La CTV, por su
parte, se prepara para realizar elecciones con
participación de todos los trabajadores, estén o no
sindicalizados, en un alarde de democracia y de poderío.
Riesgoso, pero alarde conveniente y necesario al fin.
Se está discutiendo la metodología y
especialmente el costoso financiamiento de este proceso
nacional, para el cual ni la CTV ni el Consejo Nacional
Electoral tienen recursos suficientes.
Pero todo dependerá también de cuáles
sean las perspectivas reales que cada sector calcule tener
para ganarse voto a voto el trofeo máximo. Si el
sindicalismo chavista –y se sigue diciendo que tendrá a
Andrés Velásquez como candidato líder- estima con cierta
seguridad que triunfará, aparecerán los recursos en el
CNE.
Los especialistas estiman que
efectivamente el sindicalismo chavista se convertirá en el
nuevo protagonista, pero, entretanto, se sacan cuentas y se
miden fuerzas. No otro sentido tiene la sorprendente amenaza
de paro petrolero proclamado por la muy adeca Fedepetrol, en
choque directo con el sindicalismo petrolero chavista,
Sintraip. Llama la atención la reaparición del líder
tradicional adeco de esa central petrolera, Carlos Ortega,
quien se había retirado públicamente de la presidencia.
Hay que vigilar con cuidado este proceso
de enfrentamiento Fedepetrol vs. Sintraib, porque vendría
siendo una especie de mercado de prueba de la gran batalla
sindical nacional. Porque si bien no cabe duda de la
creciente fuerza del sindicalismo chavista, tampoco hay que
despreciar la experiencia, la organización y la fortaleza
de los sindicalistas tradicionales cetevistas.
Como hemos advertido antes, hay un
todavía ligero y difícilmente predecible despertar en
Acción Democrática, y mucho del futuro de ese despertar,
tiene que ver con sus sindicalistas. La fortaleza sindical
no será rendida fácilmente por los adecos.
Dos escándalos populares
Se habla de que el Banco del Pueblo
podría comenzar su gestión con el rechazo del gobierno a
la supuesta iniciativa de la Presidenta de comprar una sede
que costaría mil millones de bolívares, lo cual, así en
frío, luce exagerado.
El otro escándalo se refiere al proyecto
de carro popular, el cual habría sido una idea original de
la Toyota, la cual le presentó el proyecto al Presidente
Chávez, y éste a su vez se lo encomendó al defenestrado
Ministro de Industria y Comercio, Gustavo Márquez.
Según el rumor, el Ministro habría
armado una combinación que dejó fuera a la Toyota (y a la
Fiat, que se retiró cuando cambiaron las condiciones de
cilindrada del motor), y ahora se anda hablando
maliciosamente de arreglos non sanctos que habrían causado
la indignación del Presidente Chávez y la violenta salida
de Márquez del Gabinete.
Se habla ahora, incluso, de que podría
venir nuevos cambios en el Programa.
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