Comentarios al borde del caos
Oscar García Mendoza
Palabras pronunciadas por el autor en la presentación de su libro el 22/9/99
Semana tras semana trato de escribir de una manera clara y sencilla mis opiniones acerca de los acontecimientos que vivimos. Comencé con asuntos básicamente económicos y poco a poco las circunstancias me han llevado a considerar cada vez mas aspectos políticos.
Este conjunto de trabajos fue titulado "Comentarios al Borde del Caos", pero la situación ha cambiado de manera tan vertiginosa que de tener que hacerlo hoy podría eliminar cuatro palabras, y llamarlo simplemente "Caos".
Esa idea electoral que fue la "Constituyente", caló profundamente, a pesar que la Constitución vigente o "Moribunda", es lo suficientemente amplia como para satisfacer al más populista de aplicarse integra y correctamente. El electorado votó, no una sino tres veces, confiando en la idea del cambio, de la refundación, de la transformación, pero sobre todo en la mejoría. Ahora, ya bien entrado el proceso constituyente, los nuevos "padres de la patria", parecen no solo bastante ligeros en ideas reformadoras, pues no puede decirse que sean tales el cambio de nombre o de detalles en la bandera de la República o la reelección o la ampliación de los períodos o la asamblea única, sino que luce que comienzan a pensar igual que aquellos a quienes sustituyeron: en sus puestos en las planchas para períodos futuros. Probablemente ante esa "zanahoria" electoral concertarán aprobando lo que se les pida.
Nuestro Presidente y los constituyentistas nos tienen de manera sostenida, por primera vez en la historia contemporánea, en el primer plano de una prensa internacional, más perpleja y asombrada que maligna. Mientras tanto la economía, atraviesa la culminación de una situación que dificilmente puede llamarse crisis, ya que data de mas de 20 años por lo que más parece una condición permanente.
La economía no es más importante que el conjunto de problemas que nos afectan. Pero sucede que por tratar de superar las dificultades por medios políticos, el desastre económico continua y parece ampliarse. El gobierno se ha ido desesperando y trata de buscar arreglos como y donde sea, alejándose de las soluciones de fondo.
Los cambios que plantean son a la vez ingenuos, inestructurados e improvisados, lo que contribuirá a producir mas efectos negativos que positivos. El eje Orinoco-Apure es una ilusión impráctica. El banco de los pobres puede terminar dando en lugar de préstamos, limosnas. Reformas a la administración pública, sin estudios, ni análisis, que superponen ministerios. Un decreto Ley para proteger las inversiones extranjeras, mientras se violan los contratos de la empresa de telecomunicaciones privatizada. Emisiones de bonos para terminar obras sin sentido de coherencia, acuerdos para estimular a la pequeña y mediana industria sin que exista demanda de créditos y muchas otras iniciativas sin conexión, sin plan, sin idea para salir del paso.
La más reciente: un plan comunicacional para hacer creer que la situación está mejorando.
Para superar la grave situación es necesario el crecimiento de la economía por muchos años en porcentajes muy elevados. Para darnos una idea de cuanto debemos crecer, solo para mantener el actual nivel de empleo, que es él mas bajo de la historia, la economía debe aumentar mas del 3.5% anualmente. Esto es difícil, pero no imposible. Se hará necesario el concurso activo de todos, tanto gobernantes como gobernados mediante un plan coherente y bien estructurado basado en la libertad, en los derechos de propiedad, en el Estado de Derecho, en la privatización, en la reducción del tamaño del Estado, en una moneda sólida y debe estar dirigido por un equipo integrado por personas de la más alta competencia. Los venezolanos estamos profundamente aislados y no tenemos un proyecto de país. Muchos ven en la nueva alza de los precios del petróleo el principio del fin de los problemas actuales, sin darse cuenta que ahora estos son mayores y más numerosos. Además, así como el petróleo ha subido volverá a bajar. Esta subida sin embargo puede ser la base para estructurar un plan de crecimiento sostenido en el cual seamos los ciudadanos y no el Estado los impulsores del desarrollo.
Por muchísimos años los venezolanos más preparados hemos dejado en manos de los políticos el manejo y la administración de los grandes problemas del país. Solo nos ha interesado nuestra pequeña parcelita. Los resultados los estamos sufriendo. Debemos caer en cuenta de que con el aislamiento y la pasividad no podemos alcanzar el orden necesario para construir una sociedad que progrese, crezca y sobre todo que reduzca la pobreza y las diferencias que cada día se acentúan más.
Para ello es necesario tener mas participación en las instituciones, hacerlas más fuertes, mas activas, mas dinámicas. Es necesario, ordenar y establecer fines. Es necesario que sumemos nuestros esfuerzos individuales a uno colectivo.
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