Hechos... no palabras
Carlos Eduardo Ruiz
Los burócratas del gobierno elaboraron proyectos de presupuesto nacional para los años 1998, 1999 y 2000 de 11, 13,9 y 18,3 billones de bolívares; lo que significó que él último incremento del gasto gubernamental proyectado por la administración Caldera II fuese del26,4 %.El primer intento de la administración Chávez lo supera con creces, al proyectar un aparente incremento del gasto público en un 31,7 % .Pero ya todos sabemos que el último proyecto de Caldera no se materializó, sino que dió origen a un presupuesto reconducido y reducido a consecuencia del derrumbe de los precios internacionales del petróleo. Esto significa que, en tiempo real, el aumento que pretende hacer la administración Chávez será más o menos del orden del ochenta y cinco ciento, al saber que pasaremos de un presupuesto de unos 9,9 billones [lo que quedó luego de reconducir y reducir durante 1999 el presupuesto de 1998] a otro de 18,3 billones [el gasto proyectado para el 2000].
Todos sabemos lo que ocurrió paralela y simultáneamente al crecimiento del dispendioso gasto gubernamental que se pretende ahora agigantar en el 2000: creció el desempleo, creció la economía informal, creció la pobreza, creció la desnutrición, creció el índice delictivo, creció el déficit habitacional, creció el número de muertos y heridos en las cárceles...y creció la corrupción...No todo creció.Bajó el producto interno bruto [PIB], bajó la inversión nacional e internacional, bajaron las importaciones, bajó el consumo, bajó el poder adquisitivo del bolívar... y bajó la tolerancia de los desesperados....Y el incremento del gasto, previsto por la administración Chávez, se hará cómo se hizo durante los “cuarenta años del puntofijismo”: siguiendo el aumento de los precios del petróleo.
En realidad, esto no tendría que ser mal visto, ya que si el petróleo es de todos nosotros... ¿Por qué no usar los billones que produce el aumento del precio del barril para atender nuestras necesidades? ¿No sería esto como si un desempleado guardarse en el banco –o en el colchón- todo el sueldo que reciba de un recién obtenido empleo y quede tan miserable como antes?.Así parece estar pensando la administración Chávez, la que tambien –hay que reconocerlo- escuchó parcialmente el consejo de los economistas de no gastarlo todo- destinando al Fondo de Estabilización Macroeconómica, el 50% del dinero que supere los 9 dólares por barril.
Lo malo de todo esto, es que la actual administración, al igual que las anteriores, se considera capaz de resolver todos los problemas socioeconómicos del país, simplemente administrando los ingresos y gastos públicos, y pareciera que ven hasta “cómo un estorbo” al sector privado de la economía que es mucho más poderoso que el gobierno en cuanto a su capacidad de generar riqueza.El propio Presidente Chávez así lo mencionó en su discurso antes de partir hacia Alemania e Italia: el PIB estimado para el año 2000 es de 73 billones de bolívares, casi cuatro veces el gigantesco presupuesto nacional estimado para ese mismo año. Es bueno notar además, que ese PIB es el producto del sudor de los capitalistas y trabajadores de un país sumido en una profunda recesión económica.
Cuando uno revisa el Informe de Coyuntura Económica elaborado por la OPAM [Oficina de Programación y Análisis Macroeconómico] del Ministerio de Finanzas correspondiente al primer semestre de 1999, se encuentra con una excelente redacción técnica, una exhaustiva cobertura de los aspectos de la economía y muy respetables opiniones sobre las controversias en las que es positivo que el gobierno fije posición; pero una cosa dice este informe y otra cosa es lo hace el gobierno y lo que sucede en la realidad.Por ejemplo, el informe dice:
“En el segundo semestre, se presume que se iniciará la recuperación de la actividad económica gracias a la reducción de la incertidumbre respecto al nuevo marco constitucional, a la subida de los precios del petróleo, al descenso de las tasas de interés y al incremento y reorientación del gasto público hacia la inversión en infraestructura”.
Comenzando por la última afirmación, la más pequeña porción del gasto gubernamental previso en el presupuesto del año 2000, es la que se destinará a infraestructura, mientras que las grandes tajadas son destinadas al gasto corriente abrumadoramente usado para el pago de sueldos, salarios y otros gastos de nómina[salud y educación].Tampoco es sensato presumir que se reducirá la incertidumbre respecto al marco constitucional, ya que para cuando el soberano apruebe la nueva carta magna ya prácticamente habrá finalizado el semestre –y mientras tanto- difícilmente desaparecerán los desmanes de los constituyentes radicales y los intentos de mesura por parte de los sensatos, ante el mega-proceso electoral que se avecina y durante el cual muchos aspiran obtener un cambur legitimado.
Aunque es muy cierto que el acuerdo entre el gobierno y la banca logró una baja apreciable de los intereses bancarios, de ninguna manera las tasas vigentes son una golilla, que llevará a miles de empresarios a endeudarse para financiar su crecimiento o nuevas inversiones, o que los particulares puedan gritar alborozados ¡ Port fin ¡ ... ahora si se puede comprar un carro o una casa.
También se dicen cosas inmisericordes, cómo... “El incremento de la tasa de desocupación en el primer trimestre del año al nivel del 15,3%, es principalmente resultado de los ajustes de plantillas de personal que las empresas habían estado postergando desde el año anterior...” cómo si fuese absolutamente normal o cíclico que los empresarios se desprendan de altos porcentajes de sus trabajadores; y se incluyen fenómenos demográficos recurrentes que reciben igual tratamiento: “Un elemento estructural que ha incidido en el incremento de la desocupación ha sido el aumento de la tasa de actividad (fuerza de trabajo como proporción de la población en edad de trabajar), producto de la incorporación de una mayor proporción de mujeres y jóvenes al mercado de trabajo en los últimos años”. Con una tranquilidad pasmosa, el informe describe como durante los últimos años numerosas amas de casa y jóvenes acuden al mercado laboral sin tener éxito: necesitan ingresos, pero no les es posible hallarlos.
El gobierno reconoce en este informe su incapacidad estructural para resolver los problemas nacionales, Pero no contempla propuestas que intenten estimular al sector privado a participar con el mismo entusiasmo que se observa en las aspiraciones gubernamentales en la recuperación económica de Venezuela... ellos van a cambiar las estructuras para que el gobierno “si pueda con la realidad...”:
“Si bien se ha logrado una reducción del déficit
no petrolero debido a los esfuerzos por aumentar la
recaudación interna, fundamentalmente a través del IVA o
del impuesto a las ventas, los gastos fiscales se han
mantenido en niveles incompatibles con la evolución de los
ingresos petroleros y no petroleros. Los compromisos de nómina,
el servicio de la deuda y las transferencias legales por
concepto de Situado, FIDES, Asignaciones Especiales y Política
Habitacional, le han proporcionado una gran inflexibilidad
al gasto fiscal, para cumplir con los objetivos de
estabilidad macroeconómica y de solvencia en el largo
plazo. En consecuencia, el requisito de un ajuste fiscal de
tipo estructural se ha hecho imperante y su instrumentación
será apoyada por una reforma de envergadura de las finanzas
públicas, la cual está enmarcada en el proceso de
transformaciones institucionales que se adelantan.”.
El que yo considero el más grave error de esta administración
–y de la Asamblea Nacional Constituyente que pretende
“constitucionalizarlo”- es la asociación del
gobierno con los mercantilistas.
Unas veces esta asociación se deriva de las creencias propias de la actual administración en lo que llama “la industria nacional” y la “responsabilidad social”, otras veces, porque los experimentados mercantilistas, especialistas en simbiosis político-económica o político-gremial, logran convencerlo de la “necesidad” de la protección del estado.El más grosero de los hechos mercantilistas es el pago de dos bolívares que hacen los estudiantes universitarios por una comida completa cuyo valor no debe bajar de los quinientos bolívares. Un subsidio innecesario a 600 mil estudiantes de educación superior de 300 millones de bolívares diarios o 60 millardos anuales que bien podría destinarse a los educandos de pre-escolar o primaria que sí necesitan de una adecuada nutrición durante el proceso de desarrollo cerebral.
El otro que tiene connotaciones criminales porque incide directamente en la capacidad de alimentarse de la población de menores recursos, es el rosario de subsidios a la agricultura, que abarca tasas bancarias preferenciales, financiamiento gubernamental para adquisición de semillas, fertilizantes, plaguicidas y maquinaria agrícola; apoyo técnico de las universidades e instituciones públicas, amplio apoyo de infraestructuras de todo tipo –desde parcelas, vías de penetración y hasta silos refrigerados- , prohibiciones, licencias y altos aranceles de importación; y controles de precios y mandatos a la agroindustria para que adquiera sus cosechas... protección que ha disfrutado el sector desde el inicio de la reforma agraria en 1959... ¿Necesitan ayuda.... o se niegan a perder esa larga lista de privilegios?.
La lista de los mercantistas es larga.Empresarios de la rama de la confección de la industria textil lograron del gobierno no sólo la prohibición de importar blue jeans asiáticos, sino de marcas como Levis o Jordache; aunque éstos últimos son fabricados con telas producidas en Venezuela. Fabricantes de calzado que no han actualizado sus maquinarias ni tecnologías desde el final de la Segunda Guerra Mundial, lograron que la administración Chávez prohibiese la importación de calzados chinos; y algunos empresarios de la industria metalmecánica apoyados por los sindicatos y gerentes de la recién privatizada SIDOR, lograron que este gobierno emeverrista prohibiese la importación de hierro japonés. Los ensambladores mercantilistas son tan hábiles que han logrado convencer a gobiernos copeyanos (Luis Herrera), adecos (Lusinchi) y ahora emeverristas, de producir carros populares, con la única finalidad de mejorar sus estadísticas de venta y márgenes de ganancia; previamente ya se habían enriquecido bailando alegremente al son de la substitución de importaciones. Y los transportistas fronterizos y conductores de microbuses y taxis; que dispensan un pésimo servicio a elevados costos; lograron que Venezuela fuese demandada por sus socios del pacto andino y que no haya una sóla ciudad en Venezuela que disfrute de un transporte público de superficie decente, logrado en numerosas partes del mundo mediante el otorgamiento de monopolios a verdaderos empresarios.
Estos son hechos. No palabras.