La nueva Constitución ¿Está comprometida con el ambiente?

Miguel Ángel Blanco

La Asamblea Nacional Constituyente (ANC) ha asumido la tarea de redactar una nueva carta magna. Una Constitución  que garantice  a los venezolanos todos los derechos básicos (salud, educación, tránsito, economía, reunión, seguridad, etc.) de forma íntegra y armónica. 

Para esto se han establecido 21 comisiones entre las cuales se encuentra la número 15 “Comisión de Régimen del Ambiente. Derecho del Ambiente y Calidad de Vida. Derechos de Tercera. y Cuarta Generación. Ordenamiento Territorial”, encabezada por la ex-ministra del ambiente Atala Uriana, cuya misión será la de incluir todo aquello que tenga que ver con el ambiente, su conservación, protección y explotación “racional” de los recursos o como es conocido actualmente como desarrollo sostenible.

No es nada nuevo que nuestros gobiernos no han tomado en cuenta la conservación y protección del ambiente y que los organismos oficiales encargados de velar por él, específicamente el Ministerio del Ambiente y de los Recursos Naturales Renovables (Marnr) y el Instituto Nacional de Parques (Inparques) se han convertido en un Leviatán burocrático inmanejable, donde el mérito para tener un cargo relevante ha sido netamente político.

Esto genera una gran inquietud. Actualmente se está discutiendo una nueva Constitución pero existe el temor (bien infundado por demás) de que no se tomen en cuenta los derechos ambientales de los venezolanos.

Es por esto, que un grupo de venezolanos preocupados por el ambiente han realizado sendas propuestas que emanan del Foro Nacional Ambientalista realizado en Caracas  el 3 de marzo de este año. Básicamente se busca un desarrollo ambientalmente sustentable donde se puedan aprovechar los recursos existentes de forma “racional” y no política o burocrática.

El 58% del territorio de Venezuela es “Área Protegida”, bajo la figura de parques nacionales, monumentos históricos, etc., lo cual representa un potencial ecoturístico de primera línea, donde los venezolanos podemos “explotar” los recursos naturales, sin dañar el ambiente, garantizando así que nuestros hijos, nietos y próximas generaciones, puedan disfrutar de una Venezuela hermosa.

España representa un buen ejemplo de cómo obtener recursos del ecoturismo, tanto así que ese país obtiene la mayor cantidad de sus ingresos por concepto de Turismo. ¿Acaso Venezuela no podría hacer lo mismo?, bueno, con la actual estructura gubernamental resultaría imposible, ya que nunca faltaría alguien que otorgara una concesión (como las de Imataca por ejemplo) solo por su beneficio económico personal.

Es necesario tomar conciencia de que los recursos se agotan, se dañan. La tierra pierde su fertilidad si la contaminamos, las aguas pudieran llegar a ser “imbebibles” si continuamos  derramando en ellas cualquier tipo de desechos. Todo esto es una cadena que no sabemos dónde empieza, pero sí sabemos en qué puede terminar, en la destrucción del ambiente y por ende, aunque suene exagerado y trillado, en la destrucción del hombre mismo.

Esperemos que este proceso constituyente no se quede solo en el mero ámbito político, sino que transcienda (aunque sea a través de una iluminación divina o algo por el estilo) al terreno ambiental. Es necesario concienciar que debemos conservar lo que tenemos, de no ser así, en algún momento los recursos se terminarán.

Cierre sus ojos, medite por un momento y piense realmente cómo sería un mundo sin recursos naturales, sin agua potable, sin ríos ni playas limpias, sin árboles, sin aves, ni flores. ¿Le gustaría vivir allí, le gustaría que sus hijos o algún familiar suyo viviera en un lugar así?, usted mismo tiene la respuesta, así que lea las propuestas ambientales hechas por un grupo de venezolanos que están conscientes de esa realidad que usted también imaginó y opiné sobre ellas y contribuya a que nuestra nueva Constitución esté comprometida con el ambiente.

E-mail al autor