El golpe de timón de Jospin cae mal a izquierda, derecha, patronal y sindicatos

Juan Pedro Quiñonero

París.- El giro a la izquierda del Gobierno de Lionel Jospin ha abierto un frente de crisis con la patronal, desentierra la guerra ideológica entre izquierda y derecha, y deja escéptica a la opinión pública, sin contentar por completo a todas las familias socialistas, comunistas y ecologistas que se disputan el proyecto de una gran manifestación nacional contra el paro o contra la propia patronal.


Lionel Jospin ha sembrado la discordia con su giro a la izquierda.
Foto de archivo

François Hollande, secretario general del PS, propuso ayer una manifestación popular contra la patronal para responder a Robert Hue, secretario general del PCF, quien proponía a su vez una manifestación nacional contra el paro que deja perplejos al resto de los aliados gubernamentales, inquietos ante la movilización popular en protesta por la ineficacia de las políticas adoptadas contra el paro.

Ante esa multiplicación de amenazas de manifestaciones callejeras, los Verdes defienden su propia independencia de criterio, estimando que el giro a la izquierda de Lionel Jospin «va en la buena dirección», pero a la espera de «nuevos gestos».

A causa del riesgo de una escalada de propuestas populistas y burocráticas, el Movimiento de las Empresas de Francia (Medef) estima que el giro a la izquierda de Jospin es una «catástrofe». Ernest-Antoine Seillière, presidente de la patronal, declaró ayer de forma alarmista que el Gobierno de «izquierda plural» acosa a las empresas «con su ausencia de concertación y sus medidas coercitivas».

GUERRA DE POSICIONES

El golpe de timón de Lionel Jospin se ha convertido en una guerra de posiciones entre el Medef y el Gobierno, mientras los líderes socialistas, comunistas y ecologistas multiplican sus peticiones de medidas contra las empresas que tienen contratos temporales y se ven obligadas a reducir sus plantillas. La patronal ya practicaba una oposición de principio al proyecto de Ley que debe imponer la semana laboral de 35 horas. La nueva política gubernamental agrava las declaraciones intempestivas, con una degradación sensible de la meteorología política.

Los primeros sondeos sugieren que la opinión pública se interesa muy tímidamente por el giro a la izquierda gubernamental, mientras se han multiplicado las manifestaciones estudiantiles de protesta en una docena de capitales de provincias, en todo el Mediodía.

El vespertino «Le Monde» estimaba ayer que el giro a la izquierda del jefe del Ejecutivo «marca el rumbo» de la segunda etapa legislativa, que parece tomar un camino mucho más ideológico, con riesgos de conflictos políticos más duros, porque hay varios frentes inflamables.

«CAMARADA JOSPIN»

Las concesiones del primer ministro no han satisfecho por completo al PCF. El matutino comunista «L’Humanité» abría ayer su primera página con este titular: «Un esfuerzo más, camarada Jospin». Comunistas y ecologistas piden desde hace meses una política «más enérgica» contra el desempleo. Desde su óptica, son necesarias nuevas medidas burocráticas contra las empresas que deseen reducir sus plantillas. «Liberation» y «Le Monde» publican varias veces por semana artículos de economistas de izquierda invitando al Gobierno de Jospin a «luchar contra la mundialización con medidas más voluntaristas».

Ante ese clima ideológico, agresivamente anti-liberal en el terreno económico, el centro-derecha guarda una prudente reserva, limitándose a denunciar los «riesgos» y las «incoherencias» de Lionel Jospin, condenado a navegar entre los escollos de la disciplina monetaria europea y el nacionalismo burocrático, que reclama una parte muy sensible de su izquierda política y cultural.