Una segunda deflagración mató a varios bomberos y socorristas
JUAN JESÚS AZNÁREZ, México
La accidental explosión de una fábrica de pólvora y
cohetes de feria, al parecer clandestina, causó ayer al
menos 50 muertos y un número indeterminado de heridos,
aproximadamente 80, en la ciudad de Celaya (500.000
habitantes, 275 kilómetros al norte de México), según
informaron portavoces de Protección Civil del Estado de
Guanajuato. Una segunda explosión, 15 minutos después de
la primera, sorprendió a los equipos de salvamento que habían
acudido al lugar y mató o hirió gravemente a seis bomberos
y socorristas, tres policías y un fotógrafo de prensa.
La fábrica de material pirotécnico se encontraba situada en una zona relativamente céntrica de Celaya, junto al principal mercado de la ciudad.
No es la primera vez que ocurre este tipo de accidentes. Existen depósitos de elementos inflamables en otros Estados mexicanos, precarias fábricas de tracas y cohetes que no se registran, no adoptan las medidas de seguridad imprescindibles.
Sus dueños, o bien ignoran cualquier apercibimiento de las autoridades o sobornan a los policías locales encargados de su vigilancia.
Las informaciones sobre el siniestro de ayer eran todavía confusas anoche, de acuerdo a las fuentes que suministraban los datos. El alcalde de la ciudad, Ricardo Suárez, informó tres horas después de la primera explosión que ésta se registró hacia las 11.30 de la mañana (18. 30 hora peninsular española), y citó, en un primer informe de los hechos, el hallazgo de 15 cadáveres.
"Tenemos más de 200 lesionados, 15 cuerpos rescatados de personas fallecidas. Y debajo de los escombros vamos a encontrar muchas personas más", declaró Suárez.
El jefe de prensa del gobierno de Guanajuato, Francisco Aguilar, señaló más tarde que habían muerto ya 50 personas, y 76 sufrían heridas serias. El accidente se localizó en un sótano cercano a la estación central de autobuses de Celaya, y del mercado de abastos El Dorado, y provocó también una segunda explosión al alcanzar las llamas un depósito de gas.
La onda expansiva destrozó parcialmente viviendas situadas a 500 metros a la redonda. El fuego pudo ser finalmente sofocado por los bomberos, pese a quedar diezmados y perder un coche bomba en la segunda explosión.
Equipos de rescate
Cien soldados, decenas de equipos de la Cruz Roja y de voluntarios, tres helicópteros y dotaciones de salvamento de otros municipios cercanos y de la refinería de Salamanca, situada a 30 kilómetros, colaboraron en las tareas de ayuda.
La zona quedó acordonada y se prohibió la venta de gasolina en Celaya para evitar males mayores. Entre los muertos figuran diez mujeres y cuatro niños.
Los hospitales trabajaban intensamente para curar a las personas ingresadas, y determinar la gravedad de sus heridas. Las emisoras de radio convocaron a todos los médicos de la ciudad a que acudieran a auxiliar a la población allí donde su presencia fuera requerida.
Quince minutos después de una primera explosión sobrevino inesperadamente la segunda y con ella más víctimas, escenas de pánico, desconcierto de los vecinos más afectados por los derrumbes y la sucesión de estruendos en cadena causados por la pólvora y los cohetes incandescentes.
Durante un suceso parecido ocurrido en octubre del año pasado en Tultepec, en el Estado de México, piquetes de vecinos y comerciantes clandestinos de pirotecnia impidieron el acceso a la prensa y mintieron sobre el origen de las explosiones para evitar sanciones y el cierre de sus lucrativos y peligrosos negocios.
La explosión de Tultepec provocó al menos una decena de muertos, medio centenar de heridos y daños materiales en un radio superior a los 500 metros. Tultepec, conocido en México como "la capital de la pirotecnia", fue escenario de cuatro explosiones de menor gravedad el pasado año.
El siniestro más grave que recuerdan los mexicanos se produjo en diciembre de 1984, cuando la explosión de un depósito de combustible de Petróleos Mexicanos (Pemex) dejó un saldo superior a los 200 muertos y arrasó por completo el barrio de San Juanico, en el Estado de México, informa Efe.
El País Digital, 27 de septiembre de 1999