Consulta para la nueva Constitución

Eddo Polessel

El retorno a una normalidad relativa, producto del ACUERDO de cohabitación entre la Asamblea Nacional Constituyente y los demás poderes constituidos, hace esperar que el proceso de transición no llegue a ser traumático y con ello se normalice el funcionamiento del Poder Legislativo; se mantengan las relaciones de éste con el Ejecutivo y se apoye el Judicial, de manera que cada uno cumpla, sin obstrucciones o marginamientos, las funciones que les asigna la Constitución y las leyes; asimismo se cumpla, dentro del plazo previsto y cumpliendo con la necesaria consulta, la trascendental función de la Asamblea Nacional Constituyente como es proponer al soberano un proyecto de Constitución. Si queremos recuperar la confianza, debemos permitir que el Legislativo cumpla con la función de legislar acorde con las circunstancias, así como también de ejercer la responsabilidad contralora y de asistir al Ejecutivo en la materia financiera y presupuestaria. El Ejecutivo, gobernando con la mayor eficacia, atacando los problemas económicos y sociales tan descuidados últimamente e instrumentando las medidas sobre las materias para las cuales ha sido habilitado por el Congreso. En todo caso, y por cuanto nos encontramos en un proceso de transición, tanto el Ejecutivo como el Congreso, no deberían legislar sobre materias de fondo por cuanto es conveniente esperar conocer lo que contemple la nueva Constitución, para evitar marchas y contramarchas que tanto daño han causado al país y a la credibilidad de las instituciones de la democracia. En cuanto al Poder Judicial, la exigencia es que se le apoye para que asuma con criterios innovadores las funciones que le son propias y las que se originan por aplicación del nuevo Código Orgánico Procesal Penal y además, aplicando con la diligencia del caso medidas disciplinarias que reduzcan las irregularidades en la administración de la justicia para lograr que ésta sea proba, justa y oportuna porque es lo que dará legitimidad, credibilidad y confianza en las instituciones del país.

Por otra parte, el ACUERDO, debe lograr que la Asamblea Nacional Constituyente retome sus cauces para que se dedique sin menoscabo de la posibilidad de expresar criterios sobre materias de urgencia, a los efectos de impulsar las acciones de los poderes constituidos a la trascendental misión confiada por el soberano de presentar un proyecto para una nueva Constitución, para lo cual es necesario dada la conformación de la Asamblea Nacional Constituyente que se organice un proceso efectivo de consulta sobre la base del Proyecto, que según las informaciones de prensa, la Asambloea ha elaborado, producto de las discusiones internas de la propuesta del presidente de la República denominada la 'Constitución Bolivariana'. Proceso que debe ser entendido como una necesidad, de manera que los sectores políticos y sociales que no se sientan representados en la Constituyente, puedan expresar sus opiniones sobre materias que tienen que ver con el régimen político, los derechos fundamentales del hombre y sobre aspectos relacionados con la propiedad que tanto interesa a los que son propietarios como a los que aspiran serlo; así como sobre las normas para afianzar las bases de una sociedad plural, policlacista y profundamente democrática; en fin, para que en la nueva Carta Magna se puedan sentir representados y defendidos en sus derechos y con plena conciencia de lo que son sus obligaciones dentro de un sistema de libertades.

Insistimos en la CONSULTA porque aun cuando entendemos las necesidades de disipar las dudas que se han creado, debido a la exacerbada e innecesaria confrontación político-institucional, especialmente sobre el funcionamiento de los poderes constituidos y la Asamblea Nacional Constituyente ahora, gracias al ACUERDO de cohabitación y en un ambiente de mayor tranquilidad, debe abrirse la posibilidad de realizar una profunda discusión sobre las bases constitucionales, por cuanto no sería justo que para recuperar el tiempo dedicado al debate dentro de la Constituyente sobre temas de carácter general que consumió más de un mes, se lo resten a la discusión que la sociedad civil tiene derecho a realizar sobre aspectos que interesan a todos porque tienen que ver con el futuro de cada uno de nosotros y del país en general.

rqepole@telcel.net.ve
El Universal Digital, 26 de septiembre 1999