¿Cuándo serán responsables?

Eduardo Ortiz Ramírez

Es conocido que, en política, siempre se le echa la culpa al gobierno anterior. El gobierno actual, persiste en echarle la culpa a todos los gobiernos de los últimos cuarenta años. Esto, con la no menos cansona idea de que se está en algo así como el cambio del siglo o en el proceso de programar los próximos 50 ó 500 años.

De cualquier manera, y así como en otros gobiernos los presidentes han tenido habilidad para salir relativamente ilesos, dejándole la responsabilidad de distintas actuaciones a sus ministros, en éste, se ha venido difiriendo, permanentemente, la responsabilidad del presidente y sus ministros sobre la marcha de los acontecimientos económicos y sociales.

Las razones que se han presentado son de variado orden. En primer lugar, el desastre heredado y la caja vacía que se encontró. En segundo lugar, se señala que los partidos tradicionales han seguido entorpeciendo el proceso de cambio. En tercer lugar, se indica que hay que esperar a que la constituyente termine su trabajo. Y, en cuarto lugar, la idea muy audaz de que en los cuarenta inútiles años, se crearon un conjunto de leyes para facilitar la corrupción y beneficiar a los grupos en el poder.

Algunos casos específicos permiten ilustrar. En el caso del sempiterno problema de las cárceles, los ministros entrantes dijeron que iban a solucionar tal asunto. En la actualidad, prefieren insistir en que ese es un problema heredado. En el caso de la universidades, el presidente ofreció, en su campaña electoral, no cerrar las universidades y, hoy día, su discurso, y el de sus mentores y acólitos, no se diferencia del que tenían el presidente Caldera y sus ministros. En el caso de la profunda alteración de los niveles de vida de los venezolanos, la explicación es variopinta, puesto que para el gobierno, tal asunto, no sólo que es heredado sino que también ha transcurrido muy poco tiempo y hay que esperar que los proyectos bandera maduren, desplazando, así, las perspectivas de mejoramiento para el año 2000. Es válido recordar que, en uno de los gobiernos más criticados por el actual, el segundo de carlos andrés pérez, se señaló, insistentemente, en boca de éste último, que las políticas de ajuste no eran las que habían generado la pobreza sino que solo la habían -algo así como- destapado.

 En estos menesteres, la desfachatez y la ignorancia han llegado al extremo de percibir como una gran oferta -más alla de otras implicaciones- un aumento del 10% en los sueldos, a partir del 1 de mayo del año 2000.

Claro, el ejecutivo está muy embadurnado de la vieja idea de crear un hombre nuevo. Los estadounidenses, que siempre son muy pragmáticos, ordenaron la útil idea de que la gente no quiere que la salven. Por allí andan, por lo demás, muchos hijos de la revolución buscando dólares en el mundo. La globalización, adicionalmente, ha ido paralela a un exacerbado individualismo que, en condiciones culturales e históricas como las de Venezuela, no facilitan las fantasías revolucionarias.

Para ser un buen ciudadano, para buscar el bien común, para ayudar al progreso de Venezuela, no hay por qué irse por las ideas del actual gobierno, en la búsqueda de un religioso hombre nuevo. Se ha registrado que, en 1922, cuando el famoso fisiólogo ruso Pavlov le pidió a Lenin dejarlo ir de Rusia., Este último, entre otras cosas, le ofreció aumentarle la cuota de racionamiento (pollo y huevos). Ante lo cual Pavlov le dijo al comisario en el momento de atender el caso: "no, no quiero. Mientras no se les de también a todos mis colaboradores, no los aceptaré."

 

Economista, profesor de la UCV