Hermógenes Pérez de Arce
SANTIAGO DE CHILE (AIPE).- Una reciente sorpresa política agradable ha sido la de enterarme del nuevo lema del candidato presidencial Ricardo Lagos, "Crecimiento con Igualdad". Eso precisa lo que está en juego en esta campaña presidencial. Y cuando las cosas están claras es posible que hasta los chilenos nos demos cuenta de lo que viene, lo cual rara vez nos ha sucedido. Recuérdese que hemos sido los únicos de la historia en elegir por votación popular a un Jefe de Estado marxista-leninista. Que es como decir que somos los más necios del concurso político mundial.
Pues la igualdad, consagrada como propósito de gobierno, es un lema vendedor entre nosotros. Casi todos se lo creen. Implica que a uno, mediante una ley, le van a dar algo de otro y a dejarlo igual a quienes viven mejor. Y eso tiene dos consecuencias: la primera, que estos últimos cesan de esforzarse, pues no vale la pena hacerlo si el Estado les quitará el fruto y los dejará igual a quienes no se han esforzado; y la segunda, que como todos dejan de esforzarse, todos terminan peor. Nos pasó durante la Unidad Popular. Y es conocido el dicho popular cubano: "Fidel hace como que me paga y yo hago como que trabajo". Lógico. El ser humano siempre tiende a maximizar su bienestar. Si a uno lo privan del fruto de su trabajo, maximiza su bienestar trabajando menos.
Siempre recuerdo con ternura a un joven diputado de la Unidad Popular que en 1973, durante el breve período en que estuve en la Cámara, presentó un proyecto de ley muy breve y lleno de idealismo: en Chile -estatuía- nadie podría ganar en lo sucesivo más de 15 mil escudos mensuales. La perfecta igualdad socialista. Pero como la dieta parlamentaria era bastante mayor, los apreciados feligreses de esta columna podrán imaginar el destino de la moción.
Porque los diputados son seres humanos como todos. Esto ha sido muy bien estudiado por la teoría de la elección pública o "public choice", uno de cuyos teóricos (Boettke) dice: "Debe reconocerse que los políticos, como el resto de nosotros, son actores predispuestos a perseguir su propio interés personal". Los indígenas mapuches del sur, anticipándose al gobierno de Lagos, quieren ser iguales a los dueños de Forestal Mininco. Gracias a sus medidas igualitarias la superficie reforestada ha descendido en el país, en sólo un año, de 80 mil a 30 mil hectáreas.
Los pehuenches del Alto Biobío quieren ser iguales a los dueños de la empresa eléctrica Endesa. Con sus acciones han impedido que se construya Ralco. En el futuro tendremos menos electricidad y la que haya será más cara. Pero seremos más iguales, pues los dueños de Endesa ganarán menos y así sus rentas se parecen más a las nuestras.
El vicepresidente de un banco de inversiones suizo, de paso en Chile, decía en entrevista del viernes: "Con respecto a las elecciones que vienen existe un cierto sentimiento de inseguridad frente a un gobierno socialista: qué tipo de socialismo se podría aplicar... La sensación es que sería un socialismo más de izquierda".
Por supuesto, tan de izquierda que nos va a hacer a todos iguales. Si bien, como sospechaba Orwell, probablemente algunos quedarán más iguales que los demás. ©
Analista político chileno.