Los anillos de mi abuela

Carmen Beatriz Fernández

Mi abuela era maestra. Había nacido en España y se quedó viuda muchos años antes de que a mi se me ocurriera nacer. Mi abuela era también muy coqueta: nunca salía de casa mal peinada, era una gran mortificación para ella que alguien la viera en bata de casa y tenía en alta estima a todas sus alhajas y perifollos. Usaba mi abuela en su mano derecha dos anillos. Dos alianzas matrimoniales, aros sencillos, de un material poco noble. Dos anillos chimbos, pues, que desentonaban con ella.

Un día le pregunté: "Abu, ?por qué tienes dos anillos de matrimonio?". Ella me respondió: "porque cuando una mujer se queda viuda, es la costumbre que empiece a usar el anillo del esposo muerto". "?Y cuando el hombre se queda viudo, abu? ?Qué hace el hombre?" pregunté. Ella se murió de la risa y dijo: "El hombre entierra a la mujer con el anillo y luego bota el suyo...".

Otro dia pregunté: "?Y por qué no son de oro tus anillos?". Esta vez mi pregunta no le dio risa, y dijo: "cuando termino la guerra civil, todos entregamos nuestras alhajas, por la reconstrucción de España. Estos son los segundos anillos...".

Hoy, en este gran período de cambios que vivimos los venezolanos, en el que se entremezcla la angustia de algunos con la euforia de otros, combinada confusamente con la vaga esperanza de terceros, rememoro esta historia de mi abuela  Porque ella, que no era ni republicana, ni franquista, sino simplemente una española que había sobrevivido a una guerra tan injusta como todas y más fraticida que la mayoría, sintió la necesidad de sacrificar sus más valiosos bienes personales en favor de una nocion colectiva de Patria.

Y en este turbulento clima que vivimos no identifico aún por ningún lado del confrontacional mensaje presidencial ese ideal colectivo que hasta un fascista autoritario ungido, a su decir, por la gracia de Dios, entendió en la España de mi abuela. Porque en este proceso, en el que nadie le escatima al presidente Chávez el mérito de ser el verdugo del viejo orden, que promueve trascendentales y necesarios cambios en todas las instituciones, estamos requeridos de un clima positivo que una y no divida, que sume y no reste, que construya y no destruyas

Indudablemente al presidente le va a ser más dificil construir la Quinta República que destruir la Cuarta. Requeriría para ello de algo más que un militar concepto de 'tierra arrasada'. Porque un proceso constructivo necesita de voluntad, energia, aspiraciones, ilusiones y actividad positiva. No hacen falta heroismos individuales, tampoco mesianismos. En cambio requiere de esfuerzos masivos, de muchos ladrillos puestos en favor de los objetivos comunes, de cambios de estructuras y no de hombres. Necesita pasión, mas no furia. También, y en lo concreto, requiere de nuevos empleos, de inversión, de modernidad, de conocimiento técnico, de méritos, de talentos. De más horas de trabajo y no de menos. Y poco de esto veo, lamentablemente, en la Asamblea que pretende instaurar el nuevo orden.

¿Será quizás a esa Asamblea Constituyente a la que corresponderá el mítico rol de quemar el nido, de cuyas cenizas surgirán, constructores, como generación Ave Fénix, los jóvenes venezolanos para trabajar por su historia?