Se puede hablar que existen conflictos en Venezuela

Laura Scarano

Cuando se habla del conflicto se cree que sólo existe cuando hay violencia física, es decir directa, la cual asociamos normalmente con actos violentos, como el caso de un conflicto armado. Sin embargo, la violencia puede ser estructural, la cual existe, según Galtung: cuando los seres humanos se ven influidos de tal manera que sus realizaciones efectivas somáticas y mentales están por debajo de sus realizaciones potenciales, determinada por la estructura de las relaciones sociales o personales, resultantes en diferencias de poder y oportunidades.

En tal sentido, cabría preguntarse ¿existirá en nuestro país violencia estructural?, todo parece indicar que si esta presente, esta se puede percibir con mayor claridad cuando observamos la caída del ingreso real, los altos niveles de pobreza, el elevado nivel de desempleo, el deterioro paulatino de los servicios hospitalarios y educativos. Todos estos factores de manera directa como indirecta estan impidiendo la autorrealización de las personas, de acuerdo a Galtung: el nivel de realización es aquello que es posible con un nivel dado de conocimientos y recursos, <cuando estos no son utilizados en pro de la sociedad>, sino que son monopolizados por un grupo o clase se puede hablar entonces de la presencia de la violencia estructural en el sistema.

Esto nos indica la existencia de un conflicto latente a pesar de que la población esta consciente de los desequilibrios de poder y las injusticias que afectan sus vidas. El mismo hecho de que exista concienciación puede llevar en un momento dado a una posible confrontación, cuando la parte más débil comienza a exigir cambios en la situación, esto puede materializarse en caso de que persista un deterioro mayor de la situación económica con las consecuencias que ello lleva implícito; la confrontación saca el conflicto a la superficie, ya no permanecera escondido. En palabras de Adam Curle (1971) la confrontación misma, implica una serie de opciones sobre la manera en que el conflicto se expresa y en cómo sean tratados los problemas. Estas elecciones oscilan entre mecanismos violentos o no violentos, o una combinación de ambos.

En este sentido, el gobierno del presidente Hugo Chávez Frías ha tratado de canalizar la frustración, la desesperanza del pueblo, sus deseos de justicia por la vía no violenta a través de la Asamblea Nacional Constituyente y el Proyecto Bolívar 2000, ello aunado a su hábil manejo comunicacional y al contacto directo con la población, en donde se siente escuchada por el primer mandatario de la República; permitiéndole al gobierno percibir de cerca las demandas del pueblo. Pero, ¿qué sucedera cuando ya exista la nueva constitución y continue deteriorándose la situación económica del venezolano?, ¿cómo respondera el gobierno ante los graves problemas que aquejan a esta sociedad?, ante estas interrogantes cabría repreguntarse: ¿será posible que pasemos de un conflicto latente, escondido, a la manifestación directa del mismo?. Esto dependerá de la capacidad del gobierno en buscar soluciones a la crisis económica que vive el país, pero, además, como prevalecer en una situación de conflicto, donde todo depende del aspecto relacional entre los actores, en este caso, hasta los momentos, existe una muy buena relación entre el gobierno y una parte significativa de la población, pero ¿qué pasa con el resto de esa población (minorías) donde el gobierno no posee una buena imagen?, ésta parece no representar un grave problema para esta administración, ya que esta se ha aislado, no participa, intenta alcanzar sus metas, además, ha optado por la inacción, por la evasión.

Asimismo, el propio Presidente de la República se ha tomado el papel de educador, ha logrado despertar la conciencia de las personas ante tantas desigualdades, haciéndoles ver su derecho de reclamar una restauración de la igualdad a nivel económico, político y social. Ante esto el gobierno tiene un reto mayor, el cual consiste en no defraudar a ese pueblo que creyó y cree en él; las expectativas creadas traerán una mayor exigencia en el cumplimiento de las demandas de un pueblo que busca una mejor calida de vida. Sin embargo, el gobierno debería también educar a la población de que ésta tiene responsabilidades, de que su autorealización depende de un esfuerzo mancomunado y no sólo del Estado, hacerles ver que la función básica del aparato estatal es el de aportar las herramientas para que las personas se puedan labrar su propio fururo.

Lo interesante a destacar es que el gobierno ha conseguido incrementar el grado de conciencia entre la población, por lo que el conflicto en sí es más palpable, visible, aunque no se ha materializado por la vía de la violencia directa, hecho positivo ya que podríamos percibir a una sociedad que desea antes que nada alcanzar la paz, la estabilidad a través del cambio no violento.

En este sentido, para Valenzuela, Pedro el conflicto no solamente debe verse por su carácter negativo, identificándolo con la violencia, la destrucción, la desgracia; más bien el conflicto debe verse como una situación que combina elementos positivos y negativos: como algo que no solo es inevitable y consustancial a las relaciones interpersonales, organizacionales y sociales, sino también un componente clave de la vida y una "necesidad fundamental de las personas y las sociedades. Por ende pude verse como "una oportunidad para el cambio" y "motor" del mismo.

El manejo del conflicto depende de nosotros, como participamos en ellos y nuestra capacidad para asumirlos y resolverlos de manera "creativa, dialogal, democrática, lúdica y no violenta".