Un accidente en una planta de uranio pone a Japón en situación de emergencia nacional

Dos heridos graves en Tokaimura, vecinos evacuados y 300.000 personas recluidas en sus casas

Varios niños son evacuados de una escuela de Tokaimura (AP). AGENCIAS

Tokio.- La mezcla en el mismo tanque de una cantidad excesiva de uranio en la planta de enriquecimiento de Tokaimura, 120 kilómetros al noreste de Tokio, provocó una reacción nuclear en cadena a las 3.35 de ayer (10.35 en Japón), un tipo de accidente llamado "de criticidad". 16 empleados y cinco vecinos recibieron dosis de radiación excesivas. Dos de los trabajadores están muy graves. Por la noche, algunas fuentes elevaban el número de afectados a una cifra que oscilaba entre 24 y 39.

El Gobierno japonés, que ante la emergencia aplazó la remodelación del gabinete, evacuó a 150 residentes en la zona y pidió a 310.000 personas en un radio de 10 kilómetros que permanecieran en sus casas. "El país no ha experimentado jamás una situación semejante", declaró el portavoz del Gobierno japonés, Hiromu Nonaka, tras una reunión de emergencia del gabinete convocada por el primer ministro, Keizo Obuchi. "El impacto sobre el medio ambiente puede resultar importante", añadió Nonaka. "El Gobierno ha decidido emplear todos los recursos públicos para hacer frente a la emergencia".

Por la tarde se confirmó que se trataba de un "accidente de criticidad", es decir, una reacción en cadena incontrolada del mismo tipo de las que ocurren en el interior de los reactores nucleares. Fue en la madrugada cuando el Gobierno anunció que dicha reacción se había detenido y que la aguja de un aparato para medir neutrones situado en el lugar del accidente marcaba cero, lo que se suponía indicaba que el peligro había cesado.

De este tipo de accidente se espera que tenga consecuencias más graves en el lugar de la instalación que en el entorno. La ciudad de Tokaimura, en cuyas inmediaciones hay también una central nuclear, tiene unos 34.000 habitantes, pero en un radio de 10 kilómetros viven más de 300.000.

Las escuelas y ferrocarriles de la zona fueron clausurados ayer y el Gobernador Masaru Hashimoto de la provincia afectada pidió el envío de tropas y equipo especializado a la zona. Un primer contingente de 60 soldados equipados con duchas descontaminantes y material adecuado llegó ayer a la zona del incidente.

Oferta de Rusia y EE UU EE UU y Rusia se ofrecieron de inmediato a enviar un equipo conjunto integrado por médicos, científicos y robots para hacer frente al siniestro. "Es un día muy duro para el pueblo de Japón", dijo el presidente Bill Clinton al referirse a los hechos que provocaron en Washington la reunión de una célula de crisis.

Al menos 14 de los afectados -entre 32 y 39, según las fuentes- fueron trabajadores de la planta. Pero también recibieron radiaciones residentes de la zona, trabajadores de un vecino campo de golf y miembros de los equipos de bomberos y tres enfermeros que participaron en la evacuación de los tres empleados que ayer se encontraban en situación más grave. "El nivel de su radiación no tendría por qué afectar a su salud", afirmó uno de los portavoces de los bomberos al referirse al estado de los tres asistentes sanitarios. "Tras haber descansado y haber sido sometidos a controles médicos, han continuado su labor", añadió.

La planta pertenece a la firma privada JCO, una filial de Sumitomo, y, según su directivo Makoto Ujihara, la reacción nuclear ocurrió mientras los empleados trabajaban en el procesamiento del uranio para transformarlo en un combustible útil para las centrales nucleares. Según la empresa, mezclaron accidentalmente una cantidad de uranio excesiva -16 kilos, cuando lo normal es no superar los 2,3 kilos- en un solo tanque. Los trabajadores heridos declararon que habían visto una luz azul y que enseguida empezaron a sentirse enfermos.

Los niveles de radiación en las inmediaciones de la planta alcanzaron en algunos puntos 15.000 veces la cifra normal. A dos kilómetros de ese lugar, los niveles caían hasta sólo 10 veces lo normal. Los niveles fueron cayendo a lo largo del día, pero la Agencia japonesa de Ciencia y Tecnología temía, a media tarde en España, que la reacción nuclear no se hubiera extinguido todavía. El proceso debería detenerse espontáneamente, según los expertos. Miembros de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) opinaron, con la información preliminar de que disponían a media tarde, que no se trataba de un "incidente mayor", aunque sí "muy grave". Su portavoz, David Kyd, predijo que el suceso tendría un 2 o un 3 en la escala de 1 a 7 con que se evalúa la gravedad de los accidentes nucleares. El nivel 3 en esa escala implica riesgos para la salud en el lugar del suceso y niveles de radiación superiores a los límites autorizados -pero sin que peligren inmediatamente las vidas- en el exterior de la planta. Sin embargo, el mismo Kyd rectificó más tarde y afirmó que el accidente era más grave de lo que parecía al principio, aunque no se atrevió a asignarle un valor en la escala.

Una unidad del ejército japonés especializada en guerra química permanecía ayer en estado de alerta.El presidente de la firma propietaria JCO, Koji Kitani, expresó así su pesar: "Ha ocurrido un importante accidente que ha provocado una fuga radiactiva. Pedimos disculpas desde el fondo de nuestros corazones".

Muchos incidentes leves en pocos años

AFP /REUTERS, Tokio El accidente de Tokaimura no ha sido el primero en la historia nuclear japonesa. Una serie de incidentes han quebrado en los últimos años la confianza de los japoneses en este tipo de energía, que asegura el aprovisionamiento de un tercio de la electricidad en un país desprovisto de materias primas. En los últimos cuatro años, y contando con el accidente de ayer, se han producido nueve incidentes. Ninguno figura en la lista negra de la historia nuclear

El primer incidente en un complejo nuclear japonés tuvo lugar en 1981 en la planta de Tsuruga, cuando alrededor de 45 personas que trabajaban en su reparación se vieron expuestas a radiaciones.

Desde ese momento y hasta 1995 no se produjo ningún incidente grave. Pero desde ese año los accidentes nucleares se han sucedido en cadena. Un reactor de Monju, en el oeste del país, sigue cerrado y sin fecha de reapertura desde ese año, cuando también se produjo una fuga de sodio en la vecina central de Tsuruga. En este caso ni hubo heridos ni se produjo un escape radiactivo, pero los daños incluyeron informes falsificados y el Gobierno clausuró el reactor durante un año.

El año 1997 fue negro para la industria. Y llegó a su capital, Tokio. Un incendio arrasó en noviembre un laboratorio de enriquecimiento de uranio en el noreste de la ciudad sin provocar ninguna fuga. No fue el único tropiezo del sector.

Un reactor de la compañía eléctrica de Tokio sufrió un pequeño escape que, según las autoridades, no llegó a la atmósfera, y otros dos accidentes, en Tokaimura -considerado el más grave de la historia nuclear japonesa- y Fugen, expusieron a 37 y 13 trabajadores, respectivamente, a radiaciones de baja intensidad. El incidente de Fugen provocó el reconocimiento por parte de las autoridades de otras 11 fugas no notificadas en los tres años anteriores. En 1998 y 1999 se produjeron otros dos incidentes menores.

Lista negra

Ninguno de estos accidentes está entre los más graves de la historia nuclear. La lista negra la encabeza la explosión de Chernóbil (Ucrania) que provocó la muerte de 31 personas, la evacuación de varios centenares de miles, una cantidad similar de afectados por radiaciones y una nube radiactivida que llegó a parte de Europa. Esa lista incluye la fuga de Three Mile Island en Harrisburg (EEUU), que obligó a las autoridades a evacuar a sus habitantes.

Que sus accidentes no hayan sido tan graves no quiere decir que los japoneses no duden cada vez más de lo nuclear. Una encuesta reciente del Gobierno muestra que el 70% de ellos temen la posibilidad de un accidente nuclear y un 58,1% quiere más información sobre la cuestión.

El País Digital, 01 de octubre de 1999