¿ Ideología o tecnología?
Sammy Eppel
El título de este escrito es la pregunta que se hizo Alvin Toffler, el gurú de la tecnocracia futurista, luego de visitar Venezuela y hablar con Chávez. Sus conclusiones son devastadoras pero familiares para los que por lustros hemos pregonado que 40 años de seudo democracia socialistoide y tercermundista solo han servido para que un grupo de ideólogos de pacotilla que nunca tuvieron un solo día de sacrificio comunitario, nos embelesaran con sus "picos de plata" y convencieran al pueblo ignorante que la formación académica y el trabajo eran parte de una confabulación neo-liberal para acabar con nuestra independencia intelectual. Y mientras en otros países, algunos menos favorecidos que nosotros, se formaban juventudes orientadas hacia el siglo 21, aquí nos dedicamos a imitar a regímenes retrógrados y oscurantistas todo en aras de una supuesta "pureza ideológica". Pues bien, aquí estamos, ante el catafalco de la historia y no tenemos nada que ofrecer a las futuras generaciones.
Por eso es que los que deseen ser parte de un necesario cambio radical no deben temer a ser una vanguardia cuyo éxito dependerá de una unión de propósito que trascienda el personalismo individual que arropado con la bandera del heroísmo y la nobleza, pretenda "vendernos" una versión narcisista del accionar público y que por su condición excluyente no permita al colectivo alguna acción enaltecedora fuera del contexto de la eficacia automática del líder carismático. Ya lo dijo el rígido moralista izquierdista Louis Kampf "aquellos que se regodean primariamente con sus egos, garantizan la inconsecuencia de sus ideas".
Estamos tratando de vivir de glorias pasadas y yo mismo por años, he terminado mis artículos con un pensamiento de Bolívar dándome perfecta cuenta que la historia es para aprender mas no para repetir. El nombrar "bolivariana" a una constitución o a una escuela, no las hace mejores y nuevamente caemos en la trampa de la dialéctica y sustituiremos las palabras por los hechos.
La utilización de los últimos supuestos vestigios de reserva moral, ergo las Fuerzas Armadas, para lograr propósitos concretos, no es una mala idea, pero vamos a estar claros: un ejército no llena el vacío de una nueva esperanza de vida, no es el camino a la salvación, un cuerpo armado es solo un instrumento en la preservación del orden establecido. Ahora bien si se pretende combinar al pueblo y las Fuerzas Armadas en un movimiento de masas al estilo comunista del ejército del pueblo, entonces estamos transitando un camino incierto y largo de por lo menos una década. Recordemos las palabras de Tocqueville "los soldados son los hombres que más rápido pierden la cabeza y que generalmente se muestran débiles en días de revolución". Mal negocio sería convertir a nuestros ejércitos al odio necesario como fuerza unificadora que reside en el núcleo de casi todos los movimientos de masas. Y no debemos olvidar que cuando como parte de ese movimiento, perdamos nuestra independencia individual, encontraremos una nueva libertad; libertad para odiar, mentir, torturar, asesinar y traicionar, todo sin sentir culpa o remordimiento porque somos parte de algo que trasciende mas allá de las normas éticas y humanas de convivencia, somos la revolución!. Mejor no sigo, porque me esta empezando un ataque de susto!.
"La libertad práctica no consiste en otra cosa que la administración de la justicia y el cumplimiento de las leyes, para que el justo y el débil no teman, y el mérito y la virtud sean recompensados". (Simón Bolívar, 1828). Será!!