Eduardo Ortiz Ramírez
Es conocido que los inversionistas internacionales no se dirigen a los países porque estos así lo deseen. Pueden las naciones reducir a instrumentos insignificantes las normas o realizar eventos diversos y, aun así, los inversionistas no dirigirse a esa nación o continente, como pasa con buena parte de Africa. Esto lo tienen debidamente monitoreado, organismos como ocde. El desconocimiento que muchas veces se tiene en el mundo desarrollado, de la vida y procesos económicos que se tiene en el mundo en desarrollo, sólo es compensado por la actividad específica de algunos inversionistas, por el conocimiento de analistas e institutos sobre un determinado país o región o por la propia competitividad concreta que en cualquiera de los sentidos haya logrado alcanzar una nación. Es, en parte, cuando se sucede esto último y cuando se regularizan los escenarios internos, el momento en que los inversionistas, en razón de sus programaciones e intereses, deciden invertir.
El Ejecutivo ha tomado como tarea el difundir su llamada revolución pacífica y las que entiende son grandes posibilidades de inversión que tiene Venezuela. ¿puede acaso uno oponerse a que el gobierno y otros agentes de la sociedad anden por el mundo, en viajes por ahora programados de hasta veinte días, difundiendo las posibilidades de inversión en el país? ¿o es que sea acaso mejor preguntarse, sobre la efectividad de un viaje como el que se inicio del lado del Ejecutivo, con destinos de Asia y Europa.?
Llamar a los chinos hermanos, es tan fantasioso, como complicado es para los estadounidenses enfrentarse a una nación que ha tenido que ver en los últimos años, con parte importante de su déficit comercial y de la llamada piratería intelectual. Es china una nación. Efectivamente, bastante importante y compleja en el mundo, más aun cuando se presenta con su confundido y ya aristocrático comunismo y su unión con el exitoso Hong Kong. Pero también los es corea. De la cual, por cierto, decían o repetían, algunos personajes cercanos al actual gobierno, que había fenecido su modelo de desarrollo, exagerando los efectos de la crisis iniciada en 1997. Otras naciones del Asia, representan un conglomerado que no es idéntico a la realidad de Japón, Corea o Taiwan; se trata de Malasia,Indonesia, Filipinas y otros.
El Ejecutivo mantiene el escenario interno lleno de confusiones y contrariedades. El caso de lo atinente a la seguridad social es solo uno de ellos. Se ha generado en aquél, la tendencia a que cuando se complica la solución de un problema, se alude a la necesidad de desarrollar un gran debate nacional. La política supuestamente exitosa de control de la inflación, esta indiscutiblemente asociada a una profunda recesión. Estos puntos, si son fundamentales para atraer inversionistas. Mientras, el presidente y sus acompañantes, persistirán en explicarle al país, la gran utilidad de un viaje de veinte días.