Democracia representativa en jaque
Guido Grooscors
Propuesta: Sustituir la expresión "democracia representativa" por "democracia participativa".
Origen: Comisión Constitucional de la ANC.
Antecedentes: Título IV, Capítulo I (De la democracia participativa y protagónica/Disposiciones fundamentales) de las ideas fundamentales para la Constitución Bolivariana de la V República presentadas por el Comandante en Jefe y Presidente de la República a la consideración de la soberanísima Asamblea Nacional Constituyente.
La Constitución todavía vigente (1961) señala en su Artículo 3° que el gobierno de la República de Venezuela es y será siempre democrático, representativo, responsable y alternativo. Sabia redacción porque no son excluyentes los términos que integran el texto sino más bien complementarios y presentados de forma tal que admiten cualesquiera ampliaciones, que es de lo que se trata. En ese contexto nada obsta para que, conservándose la expresión "democrático" que conceptualmente es la idea básica, se añadan los otros calificativos que tanto entusiasman a los "revolucionarios pacíficos" que promueven la "refundación de la República".
Así, las expresiones "social y participativa" pasan a ser caracterizaciones de la democracia que, de ningún modo, niegan la condición de representativa que ésta ostenta puesto que es una de sus funciones típicas. La representatividad democrática, oportuno apuntarlo, no aparece como una acción caprichosa. Es más bien la culminación de un proceso político que garantiza la existencia y el funcionamiento de los órganos legislativos que actúan en representación del pueblo soberano a nivel nacional, regional o local. Es tal la importancia de la representatividad asociada a la democracia que, en instrumentos internacionales que rigen para organizaciones supranacionales (léase, por ejemplo, Carta de la OEA) se desarrolla la noción de que la democracia tiene que ser representativa. Sin embargo, es necesario reconocer que, de un tiempo a esta parte, el proceso de cambios políticos y estructurales iniciado en distintos países, exige que la democracia sea también participativa e, igualmente, social y solidaria. No así, "protagónica", como aparece en el proyecto presidencial que, hasta ahora, es una expresión confusa que sigue a la espera de una mayor comprensión e interpretación por parte de los constituyentes y, ni que decir, por parte del común.
Lo que no se entiende de la iniciativa señalada al comienzo del presente comentario, es la justificación del propósito de eliminar la expresión que hace referencia a la condición democrática de la representatividad ya que, de acuerdo con las ideas asomadas, si bien es cierto que la participación procura, sin duda alguna, imprimirle mayor contenido y carácter a la democracia, como es lo deseable, ello no significa que haya que llegar al extremo de ignorar el destacado papel que a aquélla, o sea, valga la repetición, a la representatividad, le corresponde cumplir en el desarrollo de los procesos democráticos como una de sus herramientas básicas, tal como está plenamente consagrado en la generalidad de los textos constitucionales contemporáneos.