A dónde va la economía de Estados Unidos

Bruce Bartlett

(AIPE).- El debate más importante que actualmente adelantan los economistas estadounidenses es sobre si la economía y la bolsa de valores reflejan una nueva era o más bien una burbuja a punto de reventar. Los defensores del concepto de la nueva era creen que las computadoras y la Internet han cambiado fundamentalmente tanto a la economía como a la evaluación del mercado de valores, de manera permanente. Aquellos que ven una peligrosa burbuja son escépticos y piensan que las consecuencias de un exagerado optimismo pueden ser desastrosas.

Lamentablemente, por algún tiempo no sabremos quién tiene la razón. Si los de la teoría de la burbuja tienen la razón, la economía de Estados Unidos podría eventualmente estancarse como pasó en Japón. Allá parecía que el crecimiento había logrado alcanzar una más alta y permanente altiplanicie, pero en los 90 la economía japonesa se paralizó. La bolsa de valores ha caído más de 50% desde su pico en 1989. Los de la teoría de la burbuja piensan que lo mismo puede suceder aquí.

El problema es que las burbujas no aparecen sin motivo. A través de la historia han aparecido por exceso de liquidez monetaria. Por lo tanto, la posición de la  Reserva Federal (el banco central de Estados Unidos) es crítica en cuanto a si se experimenta una burbuja o si se ha entrado a una nueva era. Hasta ahora la Reserva Federal ha sido muy escéptica a la idea de una nueva era, por lo que ha estado restringiendo liquidez y su presidente, Alan Greenspan, ha repetido sus advertencias sobre la sobrevaluación de la bolsa.  

Sin embargo, año tras año seguimos creciendo por encima de lo anticipado en los pronósticos y la bolsa está muy por encima de cuando el Sr. Greenspan por primera vez nos advirtió sobre una "irracional exuberancia" en 1996. En algún momento tendremos que admitir que algo está sucediendo que no se ajusta a los modelos económicos tradicionales. Quizá el principal crítico del concepto de la nueva era ha sido el director Laurence H. Meyer, de la Reserva Federal. Antes de venir a Washington era un conocido pronosticador económico, con su propia empresa en St. Louis. Desde que está en el directorio de la Reserva Federal, a cada rato nos exhorta que estamos a punto de una explosión inflacionaria. Le preocupa especialmente la continua caída del desempleo, lo cual en el pasado precedía a un período de inflación.  

Pero aún éste, el más escéptico de los directores de la Reserva Federal, se ha tranquilizado últimamente ante el hecho que una bajísima tasa de desempleo no ha disparado la menor señal inflacionaria. El 8 de septiembre en un discurso en Filadelfia, el Sr. Meyer por fin concedió que el patrón de crecimiento de la productividad ha aumentado lo suficiente como para hacer desaparecer la antigua relación entre inflación y desempleo.  

Un factor que ha podido influir en la opinión del Sr. Meyer, es que su antigua firma, Macroeconomic Advisers, publicó un estudio mostrando que el potencial de crecimiento de la productividad en Estados Unidos ha aumentado de 0,3%  en 1994 al nivel actual de 2,9%. Eso significa que se ha multiplicado casi diez veces. En el pasado, los pronosticadores económicos compartían el pesimismo del Sr. Meyer, creyendo que la economía no tenía la habilidad de crecer más de 2% o 2,5% sin disparar una inflación. Pero como la productividad puede crecer a 2,9% anual, el crecimiento potencial de la economía norteamericana puede alcanzar 4% sin crear presiones inflacionarias.  

Más evidencia en respaldo de la nueva era está a punto de ser publicada por el Departamento de Comercio, el cual está modificando algunas estadísticas claves. Una importante mejoría será el traspasar las inversiones efectuadas en programas de computación de ser considerado como un bien intermedio, cuya producción nada añade al PIB, a un desembolso de inversión que sí se incluye en el PIB. Aumentar la medida de crecimiento del PIB también aumentará la tasa de crecimiento tanto de la productividad como del el ahorro nacional.  

Los economistas del sector privado también están mejorando sus estadísticas para reflejar el impacto de los gastos en investigación  y desarrollo en las ganancias de las empresas. El efecto será reducir el índice precio/ganancias de las acciones, lo cual mostrará una bolsa de valores menos sobrevaluada según las normas históricas.

Economista y académico del National Center for Policy Analysis (NCPA).