Antonio Panesso Robledo
Los indios son minorías culturales en América. Aquí se ha dado mucho menos importancia a conservar sus lenguas que a explotar a los indios políticamente.
Los indios son minorías culturales en varias partes de América. No son tratados en la misma manera en todas partes. Y ni siquiera se tiene noción clara sobre sus derechos civiles. La tendencia democrática común es tratar todas las minorías con derechos iguales porque en eso consiste la garantía de los derechos. Pero se ha ido abriendo la idea de que los indios son distintos de los demás grupos, porque sus culturas son ancestrales y diferentes. Con esta razón o pretexto se trata muchas veces de impedir la realización de obras de conveniencia social como represas y explotaciones petrolíferas.
En realidad cada caso es diferente. Muchas veces no vale la pena destruir grandes extensiones de tierra productiva por construir una represa innecesaria, como sucedería en el país, si es cierto que la energía eléctrica está ya sobredimensionada para nuestras necesidades. La explotación del petróleo es indiscutiblemente una ventaja para la comunidad, porque ningún país está “sobredimensionado” en la propiedad de combustibles fósiles. Ni siquiera los emiratos árabes.
La cuestión cultural que plantean algunas tribus indígenas es que se está atentando contra una tierra sagrada. Este argumento, que parece tan plausible, es en realidad una superstición como cualquiera otra. Tierras sagradas no hay. Las convenciones sobre lugares santos son producto de la historia y de tradiciones que resultan casi siempre falsas históricamente. Lo más importante de una cultura es su idioma, que suele mantenerse ante tantas vicisitudes de catástrofes y guerras. En ese sentido, la cultura de un pueblo no depende de la tierra en que vive sino del espíritu que sobrevive a través del tiempo. Por eso las discusiones que se basan en la simple cultura son menos sólidas de lo que suelen aparecer en discursos políticos o aparentemente científicos. En Colombia se ha dado mucho menos importancia a conservar las lenguas indígenas que a explotar a los indios políticamente.
Por eso hay más indios en el Congreso que en las academias y en los colegios de alta enseñanza. Y por la misma razón hay que clasificar las obras públicas por su provecho para todo un país que también cobija a sus indios.
El Espectador (Colombia), 13 de octubre de 1999