Claudio Nazoa
Me gusta cuando viajas, porque estás como ausente
Con asombro leo y escucho a algunos talentosos intelectuales ligados al humor en Venezuela, que estuvieron siempre en la oposición echándole vaina a todos los gobiernos desde Gómez hasta Caldera, poniéndose bravos porque existe otro grupo de humoristas a quienes nos parece que este jefe de Estado es comiquísimo, y cuidado si más que otros, por lo que se ha hecho merecedor, igual que todo presidente que se respete, a que se le eche vaina.
Algunos de estos amigos, colegas del humor y la comicidad, aseguran que a ningún presidente se le había echado tanto bollo. Yo creo que eso es completamente falso, lo que pasa es que él (y esto lo honra), ha sido quizás uno de los más tolerantes en esto de aguantar mamaderas de gallo y bollos. Sin embargo, no debemos olvidar el hecho de que él también se la pasa en eso: mamando gallo y echando bollos, con la diferencia de que lo hace en cadena nacional de radio y televisión.
Tengo la suerte de ser hijo de Aquiles Nazoa, uno de los más grandes humoristas de Venezuela. Mi casa fue siempre un sitio de reunión para grandes artistas de diferentes ramas. Ellos, comandados por la imaginación desbordante de mi padre, hacían cosas maravillosas. Eramos extraordinariamente ricos a pesar de no tener ni un solo centavo.
Con esas increíbles personas mi papá fundó muchísimos periódicos humorísticos que casi siempre terminaban siendo prohibidos por los gobiernos de turno. El último de esos periódicos, se llamó El Fósforo, su lema: "En cualquier momento lo raspan".
Era una época de intolerancia, sobre todo durante el gobierno de Rómulo Betancourt, ya que él no aceptaba que le mamaran gallo. Pero increíblemente, esa circunstancia represiva se convirtió en el motor que impulsó a aquellos humoristas a arriesgarlo todo, incluso hasta el pellejo. En esa época, la policía de verdad allanaba y llevaba preso a todo aquel que creyera que el presidente de la República era cómico.
Releyendo esos antiguos periódicos, me parece inconcebible que eso sucediera. Como pasamos hambre y trabajo por culpa de la represión y la intolerancia, estábamos jodidos pero felices, sin embargo, eso no amilanó el espíritu de esos genios del humor, a quienes no se les escapaba nada ni nadie; la tenían agarrada con Rómulo, Caldera, Jóvito, Luis Beltrán y todos aquellos políticos que no fueran comunistas. Ni se diga de los militares. Qué ironía, ahora los militares les parecen una maravilla. Lo que antes era cursi y fastidioso, hoy es digno de respeto. Esos periódicos, estaban basados en un humorismo de un alto contenido político antigubernamental, que le daban aquella cosa sabrosa y peligrosa que sólo puede dar el periodismo no veraz. Por eso, ahora no entiendo porqué lo que algunos de ellos hicieron magistralmente en su momento, hoy les parece una blasfemia.
Creo que más bien deberían agradecer que por fin existen gobiernos que saben convivir con sus críticos y valga la redundancia, con los humoristas. Si hacemos un análisis serio, podremos concluir de manera fehaciente, que este Gobierno es lo más parecido a un examen de la próstata cuyo resultado ha sido negativo: tanto dolor, pena y jurungadera incómoda, para descubrir que el oráculo estaba sano.
Este Presidente es peligrosísimo porque tolera. Cuando un presidente tolera tanto a los humoristas e incluso les da empleo, nos cuesta más hacer nuestro trabajo. Nos ponemos serios y fastidiosos. A las pruebas me remito...
Reconozco que pertenezco a esa gran masa de antichavistas histéricos. Sí, somos histéricos como los chavistas, el único normal es él, que nos está volviendo locos a todos, menos mal que últimamente se está portando de lo mejor. Y hablando de eso ¿han notado lo tranquilito que está Chávez? Eso es peligroso, porque este Presidente es como un niño travieso que cuando se queda en silencio, su abuela, dice: -¿Qué estará maquinando Hugo Rafael que está tan calladito? ¡Cuando ese muchacho se queda callado, algo malo está tramando!
Cuña histérica:
1 Perro caliente en el silencio: 2 dólares 1 Chicha para tu hija: 3 dólares 2 boinas rojas en el tarantín frente al Congreso: 7 dólares 2 pasajes para ti y para tu hijo en carrito por puesto hasta Miraflores: 1 dólar.
Ir a Miraflores con tu hijo y verle la verruguita a Chávez: ¡No tiene precio!
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