La agenda

Eduardo Fernández

Hace una semana, en mi calidad de presidente de la Fundación Popular Iberoamericana, me tocó participar en el II Foro de Medio Ambiente, efectuado en Santiago de Chile. Además de destacar la enorme importancia que tienen la preservación de la biodiversidad, la educación ambiental y el desarrollo sostenible, me permití hacer una reflexión sobre la agenda política que a mi modo de ver debe prevalecer en nuestros países en esta época.

¿Qué les dije a los amigos chilenos y a todos los asistentes al foro? Lo mismo que diría en cualquier escenario venezolano: la agenda de estos tiempos tan confusos, de este fin de siglo tan interesante que estamos viviendo, debe estar signada por la educación, la tecnología y la innovación.

Es por eso que pienso que la educación debe ser el primer punto de la agenda finisecular de Iberoamérica. Este es el factor decisivo para el desarrollo político, social, cultural y económico de nuestros pueblos. Tenemos que comprometernos a facilitar el acceso de todos los habitantes de Iberoamérica a la educación preescolar, primaria, secundaria y superior, a la educación ambiental, y a la educación para el trabajo. Debemos hacer del aprendizaje un proceso permanente.

Tenemos que lograr que nuestra gente no sólo esté alfabetizada y educada formalmente, como sé que se ha logrado efectivamente en algunas de nuestras naciones, sino que demos un paso más allá en la revolución educativa: que los chilenos, que los venezolanos, que los iberoamericanos seamos cada vez más capaces de innovar, de tener creatividad, de utilizar adecuadamente el ambiente, de generar confianza y de utilizar de una manera eficiente el arma más poderosa de esta época asombrosa: las comunicaciones.

En segundo lugar, desde un punto de vista ético y netamente humanista necesitamos naciones que vivan mejor, así que una meta fundamental en esta agenda es el bienestar de nuestros ciudadanos. Es el logro de la justicia social en nuestros países. Es erradicar la pobreza de nuestra región. Es defender los derechos humanos de todos nuestros ciudadanos.

El tercer tema es político: necesitamos preservar y fortalecer la democracia en nuestra región. La democracia participativa es indispensable para la estabilidad, la paz y el desarrollo. Tenemos que promover la participación activa de los individuos en todos los niveles de la vida ciudadana. Necesitamos más democracia y más república. Y, sobre todo, necesitamos más republicanos capaces de participar en la toma de decesiones. La democracia es el único sistema político que garantiza el respeto de los derechos humanos y el Estado de Derecho.

El cuarto tema es económico: tenemos que promover la libertad y el crecimiento económico en nuestros países, el impulso de las inversiones y la creación de empleos productivos y bien remunerados para nuestra gente. Fomentar la prosperidad económica y el bienestar en nuestras naciones. Adelantar políticas para la salud fiscal de nuestros países, para frenar la inflación, para combatir la pobreza, y, sobre todo, promover las inversiones y el empleo.

En quinto lugar, planteo la integración y la cooperación económica entre nuestras naciones. Debe ser un proyecto de integración iberoamericana permanente, que no se quede en eventos simbólicos y en palabras, para que se haga una realidad el sueño de una comunidad iberoamericana solidaria en materia de apertura de mercados, integración y desarrollo.

El sexto punto es, precisamente, el tema central de la reunión en Santiago: garantizar el desarrollo sostenible y conservar nuestro medio ambiente para las generaciones futuras. El progreso social y la prosperidad económica sólo se pueden mantener si nuestros pueblos viven en un entorno saludable y nuestros ecosistemas y recursos naturales se utilizan de una manera responsable.

El séptimo tema es la justicia. Lograr en nuestros países un administración de justicia independiente, eficiente y eficaz. Sin justicia no hay democracia. La administración de justicia debe basarse en valores éticos, garantizar la igualdad de todos los ciudadanos y promover el desarrollo económico a través de un marco transparente de seguridad jurídica.

El octavo punto de la agenda es promover el principio de la ética en la administración pública, que debe esta regida por estructuras y normas que provengan no sólo del derecho sino también de una actitud, de una cultura ciudadana que lo fundamente. No queremos más corrupción en nuestra región.

En noveno lugar está el fortalecimiento de los partidos políticos. Y esto tiene que ver directamente con el mensaje que debemos ofrecer a nuestros ciudadanos. La democracia se fundamenta en partidos políticos serios, inspirados en un mensaje, en organizaciones transparentes al servicio de la comunidad. Que sean verdaderas correas de transmisión entre los ciudadanos y el Estado.

Y el décimo punto tiene que ver con la promoción de la libertad en Iberoamérica. Libertad de información, libertad de expresión y de opinión. En este mundo dominado por las comunicaciones es ridículo que se pretenda poner trabas a la libertad que todos tenemos a informar y a estar informados.

Eduardof2004@hotmail.com