Mundell, Premio Nobel de Economía

Bruce Bartlett

(AIPE).- La Academia Real de las Ciencias de Suecia seleccionó a Robert A. Mundell como Premio Nobel de Economía 1999. El profesor Mundell ha sido pionero en los estudios del comercio internacional y también en arreglos monetarios. Pero lo más interesante de Mundell es que es uno de los padres de la economía de la oferta, la teoría en la que se fundamentó la política económica del presidente Reagan.

  Para apreciar la contribución de Mundell hay que volver la vista a los años 70. En esa época, predominaba la creencia que la inflación es principalmente un fenómeno fiscal, sin conexión a la política monetaria y que la mejor manera de arreglar los desequilibrios en el comercio exterior es devaluando la moneda, además de que el oro no debe tener un papel importante en los arreglos monetarios. Así vemos cómo el presidente Lyndon Johnson impuso en 1969 una sobretasa impositiva de 10% para frenar la inflación y Richard Nixon borró los últimos vestigios del patrón oro, devaluando el dólar en 1971. Sin ancla alguna, la oferta de dinero explotó, lo cual condujo a una desenfrenada inflación.

Mundell fue uno de los primeros en denunciar lo equivocado de esa mezcla de políticas. En uno de los primeros pronunciamientos de lo que luego se denominó economía de la oferta, Mundell dijo que la cura para la inflación con estancamiento económico era la instrumentación  de una política exactamente opuesta a la de entonces. En lugar alto circulante se requería lo contrario; en lugar de aumentos de impuestos, rebajas; en lugar de devaluar el dólar, anclarlo al oro.  

Mundell expuso esta nueva teoría en mayo de 1974, en una conferencia patrocinada por el American Enterprise Institute. Las ponencias fueron luego publicadas bajo el título "El fenómeno de la inflación mundial". Entre los puntos más interesantes manifestados por Mundell en esa ocasión fue el rápido crecimiento de los precios del petróleo y demás mercancías no era el resultado de escasez ni la causa de la inflación sino, más bien, la inevitable consecuencia de haber abandonado el patrón oro.  

Igualmente provocativa y certera fue la predicción de Mundell que recortar el circulante detendría la inflación y conduciría a la caída de los precios del petróleo: "Si controlamos la inflación, no se podrán mantener altos los precios del petróleo, como tampoco los aumentos en el precio del oro".  

Tales ideas eran entonces consideradas herejías en 1974. El Congreso, la administración Ford y la elite intelectual de la época creían que la OPEP había causado la inflación, que el mundo había entrado en una era de crecimiento limitado y que poco se podía hacer más allá de aprender a aceptar la continua caída del nivel de vida. Poco después en esa visión del mundo se fundamentaron las políticas económicas del presidente Carter.  

Otra agudeza del ingenio de Mundell en esa conferencia de 1974 fue describir el solapado impacto de la inflación en el sistema impositivo, con importantes implicaciones respecto a la bolsa de valores. Mantenía que la inflación daña al mercado de valores porque los impuestos sobre ganancias de capital se aplican de igual manera a ganancias inflacionarias como a ganancias verdaderas. Por el contrario, una baja inflación es buena para la bolsa de valores porque reduce la aplicación de impuestos sobre ganancias ilusorias. Esa es la razón principal del fuerte crecimiento en nuestro mercado de valores en años recientes, a medida que la inflación ha caído a niveles no experimentados desde los años 50.

  Por último, Mundell ha seguido siendo un decidido paladín del patrón oro y de tasas de cambio fijas, mucho después que las tasas flotantes fueran aceptadas como práctica normal en casi todas partes. De hecho, el abandono final del patrón oro en 1971 fue lo que desató la inflación, según Mundell. Entre los asistentes a esa importante conferencia de 1974 estaba un redactor de editoriales del Wall Street Journal, Jude Wanniski. Wanniski quedó tan impresionado con Mundell que lo entrevistó para su periódico, despertando el interés de un joven congresista del estado de Nueva York, Jack Kemp. Otro pionero de la economía de la oferta, Arthur Laffer, fue el organizador de la conferencia. La publicación del artículo en el Wall Street Journal puso a Kemp en contacto con Wanniski y con Laffer. Posteriormente, ellos, yo y otros más, incluyendo a Paul Craig Roberts y Norman Ture, redactamos la ley Kemp-Roth de reducción de impuestos que englobó la visión de la economía de la oferta durante la administración Reagan. El resto es historia.   Pero la batalla no ha terminado aún. El debate iniciado por Mundell en los años 70 continúa. El FMI, donde él fue el economista monetario más importante, sigue empujando altos impuestos y devaluaciones en muchas naciones pobres y endeudadas. Y muchos que en el Congreso apoyaron las medidas de Reagan están ahora obsesionados con la deuda pública, apoyan los trucos de créditos impositivos y han olvidado la importancia de rebajar las tasas de impuestos.

La Academia Sueca no llamó la atención sobre nada de esto, refiriéndose solamente al trabajo de Mundell en los años 50 y 60. Pero de múltiples maneras, la economía de la oferta comparte el premio. 

Economista y académico del National Center for Policy Analysis (NCPA).